12 de enero de 2015 por Por el Cambio en Grecia
Las próximas elecciones griegas pueden significar un punto de inflexión en el panorama europeo. Grecia se ha convertido en el laboratorio político y económico de las élites europeas, que han sembrado miseria y hartazgo por todos los rincones del sur de Europa. Las recetas económicas de los recortes y la austeridad, basadas en pagar la deuda a costa de los derechos de la ciudadanía, sólo han dejado un rastro de paro, pobreza infantil, desesperación y barbarie, junto con la amenaza del retorno del fascismo encarnado en Amanecer Dorado, convirtiendo en contemporáneos males y problemas que parecían ajenos a Europa.
Pero el pueblo griego no se ha resignado a ser cobaya de la Troika Troika Troika : el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo . Manifestaciones, huelgas, cooperativas laborales y solidaridad han sido la respuesta a la dictadura del capital financiero y de los mercados.
Ahora existe la oportunidad única de echar a los responsables políticos del saqueo. Nada más conocerse la convocatoria de las elecciones, el Fondo Monetario Internacional
FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.
A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.
Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).
Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).
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ha suspendido su “ayuda” (ayuda que sólo ha proporcionado a cambio de los derechos de la gente) hasta conocer quién encabezará el próximo gobierno griego. Esto demuestra que los que se han beneficiado de la crisis a costa de la mayoría de la población desconfían de la democracia y que su respeto a las urnas está condicionado a que sean elegidos quienes defienden sus privilegios. Nadie vota a los mercados, pero ellos deciden a diario sobre nuestras vidas y nuestro futuro.
Porque claro que hay alternativa a sus políticas. La situación del pueblo griego no es producto de leyes inmutables sino de decisiones e intereses concretos. El acenso electoral de SYRIZA es la muestra de que una amplia mayoría social está diciendo ¡basta! a la corrupción y el saqueo al que han sido sometidos durante estos años. Una fuerza política que ha estado en contacto con las luchas que se han dado en las calles y que está dispuesta a llevar el cambio político a las instituciones, cambio que sólo será posible si el pueblo griego se mantiene movilizado en las calles, se organiza en todos los rincones de la sociedad y cuenta con la solidaridad internacional de la ciudadanía europea.
Estamos convencidos de que el pueblo griego echará a través de las urnas a los ladrones. En ese caso, las dificultades y los chantajes serán enormes y nuestra obligación como ciudadanos europeos es y será solidarizarnos con la democracia y la voluntad de cambio del pueblo griego. Su victoria será la nuestra, pero su derrota también. Por eso, los y las firmantes de este manifiesto hacemos un llamamiento a toda la ciudadanía a solidarizarse con el pueblo griego, a no permitir que la democracia sea derrotada por los mercados y a impulsar acciones que no dejen solos a los griegos y griegas en su camino para conquistar su soberanía y sus derechos.