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El Tercer Mundo ha pagado 8 veces su deuda externa... y debe 400% más
por Roberto González Amador
30 de julio de 2004

A gobiernos y altos funcionarios de organismos financieros internacionales no gusta mucho hablar del tema, pero la auditoría a la deuda externa pública de los países en desarrollo se está convirtiendo en una de las principales reivindicaciones del movimiento altermundista.

La propuesta, novedosa por su planteamiento y alcances, se presentará en unos meses y parte de una conclusión contundente, apoyada con datos oficiales: en dos décadas las naciones endeudadas rembolsaron ocho veces lo que debían, y a pesar de ello ahora enfrentan pasivos cuatro veces más altos de los que tenían en 1980.

En el periodo transcurrido desde que estalló la crisis de la deuda, al inicio de los años 80, los países en desarrollo han pagado a sus acreedores el equivalente a 50 veces los recursos que Estados Unidos canalizó para la reconstrucción de Europa mediante el Plan Marshall al término de la Segunda Guerra Mundial.

Durante años, los grupos que tratan de crear conciencia sobre el problema de la deuda externa han planteado la derogación de los pasivos. Otros piden una reducción o un canje de deuda por compromisos de inversión.

Ahora que el gobierno del presidente argentino, Néstor Kirchner, ha colocado el tema sobre la mesa, al ofrecer un pago de sólo una cuarta parte de la deuda pública externa de 90 mil millones de dólares -que se encuentra en moratoria desde hace dos años-, una nueva visión está surgiendo entre las redes de organizaciones que conforman el movimiento altermundista.

«La auditoría de la deuda externa pública de los países en desarrollo tiene sustento jurídico, y en el terreno económico consiste en que se analice cada préstamo, las circunstancias en que fue contratado, la forma en que esos fondos fueron utilizados y los resultados obtenidos», dice Eric Toussaint, presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM), organización no gubernamental con sede en Bruselas.

Toussaint, uno de los más entusiastas promotores de instancias alternativas como el Foro Social Mundial y los encuentros anuales de Porto Alegre, en Brasil, explica:
«Una auditoría de la deuda externa busca determinar la responsabilidad de los gobiernos y los acreedores y, en caso de que se documentara alguna irregularidad, serviría de fundamento para demandar compensaciones», agrega Toussaint, en comentarios con La Jornada.

Desde hace dos años, en ocasión de la reunión anual, el Fondo Monetario Internacional (FMI), que en 2004 cumple junto con el Banco Mundial, seis décadas de existencia, consideró que la deuda externa de los países en desarrollo había dejado de ser un problema para el crecimiento, como lo fue sobre todo a partir de la crisis que estalló en los primeros años de la década de los 80 del siglo anterior, después de una fuerte caída en los precios de las materias primas, principalmente del petróleo.

Los informes de los propios organismos internacionales parecen apuntar hacia otro lado. Lejos de haber dejado de ser un problema, la carga de la deuda externa es todavía un lastre que limita la posibilidad de desarrollo de los países del Sur.

A los números

En 1980 la deuda externa de los países de América Latina y el Caribe era de 257 mil 400 millones de dólares. Esa cantidad aumentó, al final de 2002 -el dato disponible más reciente- a 789 mil 400 millones de dólares, lo que implicó un crecimiento en el periodo de 206.68 por ciento, de acuerdo con el Global Development Finance 2003, elaborado por el Banco Mundial.

Estas cifras significan que en 20 años el saldo de la deuda externa latinoamericana se multiplicó por 3.1, pero, aunque significativo, no es el caso más notable.

Según la misma fuente, la deuda externa pública de los países de Asia del Este y del Pacífico creció de 64 mil 600 millones de dólares en 1980 a 509 mil 500 millones de dólares en 2002, 7.9 veces más.

En conjunto, los países en desarrollo vieron cómo su deuda externa pública aumentó de 579 mil 600 millones de dólares en 1980 hasta dos billones 384 mil 200 millones de dólares en 2002, conforme a las cifras del Banco Mundial. Pero en ese mismo periodo esas naciones realizaron pagos a sus acreedores por cuatro billones 600 mil millones de dólares, es decir, rembolsaron ocho veces lo que debían, para terminar cuatro veces más endeudados.

«En esos poco más de 20 años, entre 1980 y 2002, las poblaciones de los países de la periferia enviaron hacia sus acreedores del Norte el equivalente a 50 planes Marshall», comenta Toussaint.

A valor de 2003, el plan Marshall sería equivalente a 90 mil millones de dolares, que multiplicados por 50 representan cuatro billones 500 mil millones de dólares, poco menos de lo pagado por los países en desarrollo a sus acreedores.
«La reivindicación de una auditoría de la deuda externa pública de los países en desarrollo se va a convertir en una de las principales demandas del movimiento altermundista», comentó Toussaint.

Varios foros que se desarrollarán este año serán el escenario para afinar la estrategia jurídica, explicó.


Fuente: La Jornada, Mexico, 11 de julio de 2004.

Roberto González Amador