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La responsabilidad del gobierno de Lula
Brasil: la actualidad de la auditoría de la deuda
por Eric Toussaint
septiembre de 2003

Durante la precedente crisis de la deuda de los años 1930, Brasil, conjuntamente con otros trece países latinoamericanos suspendió durante varios años lo esencial de los pagos (la suspensión fue total en 1931, parcial entre 1932 y 1936 y de nuevo total entre 1937 y 1940). Esto le fué muy beneficioso porque cuando negoció el arreglo del litigio con el cartel de los acreedores extranjeros, obtuvo una reducción de alrededor de la mitad del monto de la deuda (el acuerdo fue concretado en 1943). La deuda, cuyo monto alcanzó 1.294 mil millones de dólares en 1930, fue reducida a 698 millones en 1945 y a 597 millones en 1948. En 1930, el servicio de la deuda representaba el 30% de las exportaciones; en 1945 dicho servicio representaba no «más que» el 7%. Las autoridades brasileñas de la época hicieron uso de la auditoría para fundamentar la décisión unilateral de la suspensión de pago. En 1931 el gobierno decidió por medio de un decreto, pasar en revisión todos los contratos referentes a todos los empréstitos públicos externos, imponiendo por otro decreto en 1932, el análisis detallado de todos esos contratos. La auditoría permitió detectar numerosas irregularidades en la conclusión de dichos contratos. En la síntesis de la auditoría, Arthur de Souza Costa, Ministro de Finanzas de la época afirmaba en 1935: «La historia de nuestros empréstitos muestra que hubo un número exagerado de operaciones onerosas y hasta ruinosas, realizadas sin haber tenido como objetivo favorizar el desarrollo de nuestro país» (citado por Reinaldo Gonçalves, in Fattorelli, 2003, p. 115).

Los fundamentos de la crisis de la deuda que iba a estallar al igual que en los otros países del tercer mundo en 1982, encuentran su origen en los años 60/70, durante el largo período de la dictadura militar que comenzó en 1964.

En el momento del golpe de Estado en 1964, la deuda externa era 2,5 mil millones de dólares. Cuando en 1985 el último general deja el poder la deuda sobrepasó los 100 mil millones de dólares ! Así pués, en poco más de veinte años de dictadura, la deuda fue multiplicada por cuarenta. La dictadura brasileña gozó del apoyo sin fallas del gobierno norteamericano y del Banco Mundial, los que veían en ella un aliado estratégico en el continente en el contexto de la propagación de la revolución cubana y de las grandes luchas populares anticapitalistas y antimperialistas. Mencionemos que antes del golpe de Estado de 1964, el Banco Mundiçal se negó a prestar dinero al Brasil del Presidente progresista Joao Goulart (llamado Jango) quien había puesto en marcha la reforma agraria.

A partir de 1964, el gobierno de los Estados Unidos, por una parte a través de su agencia de créditos a la exportacion, Eximbank, y por otra a través del Banco Mundial, otorgó numerosos préstamos a sus aliados en el poder en Brasilia: los generales. Es de esta época que vienen los mega proyectos energéticos: represas hidroeléctricas, centrales térmicas y la realización de grandes trabajos de infraestructura de carreteras para la incursión de la inmensa región amazónica en el cuadro del Polonoreste. Son estos proyectos los causantes de enormes destrucciones medioambientales, de la extinción de ciertos grupos de indígenas de Amazonia y causantes de importantes desplazamientos de poblaciones ( por ejemplo, la colonización de zonas forestales destruídas para desarrollar la ganadería).

No olvidemos que el fervor de Estados Unidos hacia los regímenes dictatoriales provocó que estos se generalizaran en el Cono sur ( Chile y Uruguay desde 1973 ; Argentina desde 1976) el gobierno de Washington estando directamente implicado en la instalación de las dictaduras en el poder y en la planificación del exterminio físico a escala continental, de una parte importante de la izquierda ( el siniestro plan Cóndor).

Cuando a fines de 1979 Estados Unidos decidió aumentar en forma radical las tasas de interés, la dictadura brasileña, aunque amiga, fue afectada directamente por la medida, la que la desestablilizó frente al ascenso de las luchas populares de inicios de los años 80. Entre 1979 y 1985, cuando Brasil estuvo confrontado a la crisis de la deuda, transfirió a sus acreedores, principalmente a los bancos norteamericanos, 21 mil millones de dólares más de lo que recibió como nuevos préstamos durante el mismo período.

Es necesario precisar que el cartel de los bancos acreedores de Brasil estuvo encabezado por la Citibank la cual, subrayémoslo, estuvo implicada en todas las jugadas sucias de los golpes de Estado que tuvieron lugar en América Latina en los años 60/70. Durante este período, la Citibank se mostró muy activa en la ingeniería financiera para transformar fondos públicos de los países del Sur en acumulación privada de los gobiernos, preferentement militares. La Citibank fue también una formidable máquina de blanqueo de dinero. Sus nefastas actividades delictivas no estuvieron limitadas a América Latina: en la década de los 90, prestó su ayuda activa al dictador Sani Abacha en Nigeria organizando para el mismo el resguardo de sumas colosales ( varios miles de millones de dólares) que robó al Erario Pûblico de su país. Citibank (miembro de la Citigroup) fué acusada en diferentes escándalos a partir del asunto Enron. Esta acusación le costó en 2003 una multa elevada en algunos centenares de millones de dólares fijada por el Juez Spitzer de Nueva York. Mencionemos que a comienzos del 2000, la Citigroup acogió en el seno de sus órganos de dirección al Secretario de Estado del Tesoro de Estados Unidos Robert Rubin, y al número 2 del FMI, Stanley Fischer .

En lo que respecta al FMI, esta institución entró en la macabra danza de la deuda odiosa brasileña en enero de 1983, cuando dictó a la dictadura militar una carta de intención, no sin antes criticar previamente el hecho de los fuertes aumentos salariales que otorgó a los obreros.

El fuerte aumento de la tasas de interés decretado por el gobierno estadounidense a partir de 1979, provocó en Brasil, así como en toda América Latina, la asfixia financiera de los poderes públicos. Y en 1987, José Sarney, primer Presidente post dictadura (1985 - 1989), tuvo que decretar una suspensión de pago. De esta época, marcada también por el nacimiento del Partido de los Trabajadores, de la Central Unitaria de los Trabajadores y del Movimiento de los Sin Tierra, data la gran sensibilidad de los sectores progresistas sobre la cuestión de la deuda. Mas aún cuando a partir de 1985 la campaña lanzada por Fidel Castro sobre el tema «La Deuda es impagable», tuvo un eco considerable en Brasil y a escala continental. Asimismo, la auditoría gozaba de un cierto grado de credibilidad como uno de los instrumentos que los poderes públicos tenían en sus manos para obtener una renegociación total de la deuda ( el hecho de que la auditoría de la deuda realizada en los años 30 se haya revelado beneficiosa seguramente tuvo un rol en la memoria colectiva). La auditoría apareció a los ojos de una gran parte de los movimientos reivindicativos como un medio para cuestionar la aplastante carga de las deudas legadas por la dictadura. En la época, el pedido de auditoría llegó a ser un tema tan sensible que los legisladores la incluyeron en la Constitución post dictatura de 1988. El artículo 26 de las disposiciones transitorias otorgó al Congreso nacional la responsabilidad de realizar una auditoría de la deuda en el plazo de un año.

Luego, cuando a comienzos de los 90 después de la década perdida, la situación financiera del país tuvo una relativa mejoría, los capitales volvieron a afluir del exterior bajo la forma de préstamos bancarios, de inversiones de portafolio y de inversiones directas.

En cierta forma, el Plan Brady aplicado al Brasil a partir de 1994 bajo la gestión de Fernando Henrique Cardoso como Ministro de Finanzas, iría a devolver un manto de virginidad y de legitimidad a las deudas contraídas durante la larga noche de la dictadura. Una parte significativa (49 mil millones de dólares sobre un total de 145) fue transformada en nuevas deudas bajo la forma de «bonos Brady». Durante todo este período la deuda continuó a aumentar: se hacian nuevos empréstitos para rembolsarla. La operación Brady aplicada a Brasil gracias a la cooperación de F. H. Cardoso, produjo un sensible incremento del servicio de la deuda (leer el análisis del economista Paulo Nogueira Batista Jr. Citado por José Dirceu, Projecto de Decreto legislativo n° 645-A del 13 de septiembre del 2000).

La situación se degradó de nuevo fuertemente después del desencadenamiento de la crisis mejicana en diciembre de 1994. El Presidente F. H. Cardoso puso en marcha un plan de salvamento de los bancos privados brasileños (PROER) lo que costó a los poderes públicos la suma de 20 millones de dólares.

En el marco de los acuerdos con el FMI, F. H. Cardoso mantuvo una política de altas tasas de interés ( de hecho, los intereses más altos a escala planetaria), que fue muy perjudicial para la economía, particularmente para el sector productivo, pero que favoreció al capital rentista.

Se presenta a continuación un cuadro de la evolución de las tasas de interés en Brasil entre septiembre 1997 (crisis asiática) y marzo 1999 (nuevo acuerdo con el le FMI).

La prueba de que esta política favoreció al capital rentista : a comienzos de 1999 las ganancias netas declaradas por los grandes bancos brasileños fueron 5 a 8 veces superiores a las de 1998.

Por otro lado, entre 1997 y fines del 2001, Brasil fue víctima de una transferencia neta negativa sobre la deuda por un monto de 78,9 mil millones de dólares. Si sólo se tomara en cuenta a los poderes públicos, ello representa 27,3 mil millones de dólares de transferencia neta negativa sobre la deuda pública entre 1996 y fines del 2001 (fuente: Banco Mundial, GDF 2003).

Dicho de otra manera, si los poderes públicos brasileños hubieran decidido a partir de 1997 de no pagar la deuda y que como consecuencia de esto, los diferentes acreedores hubieran decidido bloquear los canales de crédito, el Tesoro Público hubiese ahorrado un poco más de 27 mil millones de dólares, suma considerable. Esto quiere decir que en el caso brasileño no es veraz afirmar que más vale continuar a pagar la deuda externa con el pretexto de que el flujo de nuevos préstamos entrantes en el país es superior a los flujos de los reembolsos.

Para tener una idea de la amplitud de los montos reembolsados, en 1999, en el presupuesto del Estado, el servicio de la deuda fue cinco veces más abultado que el de la salud, nueve veces más que el de la educación, 69 veces más abultado que el presupuesto del Ministerio de la Reforma Agraria (cálculo del autor sobre la base de R. Gonçalves y V. Pomar, 2000, p. 35).

El deterioramiento de esta situación produjo la renovación de la sensibilidad con respecto a la deuda. Por el lado de los movimientos sociales, un tribunal de la deuda fue organizado en abril de 1998 en Rio, seguido en septiembre del 2000 de un referéndum en el que participaron más de seis millones de brasileños. Este reférendum estuvo organizado por la Campaña Jubileo para un Milenario sin deuda, la conferencia Nacional de los Obispos, el MST, la CUT y varios sindicatos, beneficiando del apoyo de varios partidos de izquierda, entre los cuales, el PT.

En el momento de la realización del reférendum, José Dirceu (en la época diputado y Presidente del PT), quien llegó a ser a partir de enero del 2003 Ministro de la Presidencia, había presentado, en su calidad de parlamentario durante la legislatura de Cardoso, un proyecto de Decreto Legislativo que apuntaba a la realización de «un réferéndum para que la población tome una decisión con respecto a la deuda externa y al mantenimiento de los acuerdos internacionales entre el gobierno brasileño y el FMI». El artículo 1 preveía «El Congreso nacional decide (...) la realización de auditorías sobre la deuda externa y de un referéndum conteniendo las siguientes preguntas: 1) el gobierno brasileño, debe romper los acuerdos con el FMI ? 2) ) el gobierno brasileño, debe realizar una auditoría sobre la deuda externa ? 3) el gobierno brasileño, debe mantener la actual política de pago de la deuda ?». El proyecto de Decreto preveía igualmente que: « En caso de que la voluntad popular determine la ruptura de los acuerdos con el FMI, la decisión producirá efecto en el plazo de 90 días; en caso de que la voluntad popular decida la realización de la auditoría, ella deberá ser realizada en un plazo de 90 días; en caso de que la voluntad popular decida la revisión de las condiciones de pago de la deuda, corresponde al Congreso nacional deliberar sobre las nuevas condiciones en un plazo de 90 días».

Esta propuesta fue presentada el 13 de septiembre del 2000, firmada por 191 parlamantarios, entre los cuales, la de Antonio Palocci, quien llegó a ser Ministro de Finanzas en enero del 2003. Esta proposición fue rechazada por la mayoría parlamentaria del Presidente F. H. Cardoso (mencionemos no obstante, que ciertos diputados miembros de la mayoría dieron su apoyo a la proposición de decreto).

La posibilidad de desembarazarse del Presidente neoliberal Cardoso, con ocasión de las elecciones del 2002 para reemplazarlo por Lula, quien simbolizaba más de veinte años de luchas populares contra la dictadura y contra el neoliberalismo, produjo un enorme entusiasmo y comprensibles esperas para al fin encontrar una solución a los grandes problemas sociales, así como al problema de la deuda.

Pero en el 2003, dichas esperas fueron decepcionadas profundamente. Veamos el por qué. Pero antes de eso, esperemos que la creatividad, la inteligencia, la fidelidad en el combate y la pugnacidad sirvan de aliciente a los movimientos ciudadanos y sociales brasileños. Esperemos que podrán rescatar del olvido los compromisos de antaño...y que lograrán que se los ponga en práctica. Durante años Lula y el PT, acaso no hicieron de la deuda un importante tema de su campaña ? A fin de refrescar la memoria, se abajo se puede leer una entrevista con Lula, realizada por el autor en Managua (Nicaragua) en julio de 1991. A continuación se podrá ver los primeros pasos del Presidente Luis Ignacio Lula da Silva quien entró en funciones en enero del 2003.

Siguiendo el ejemplo de la Campaña por la Auditoría en Brasil, los movimientos ciudadanos de cada país deberían rebuscar en la constitución y en el derecho nacional disposiciones legales que muy a menudo les otorgan el derecho a la información y a la acción de nulidad. Esto sería posible en la más jóvenes constituciones sancionadas después de la caída de un régimen despótico que codifican los derechos democráticos. En este momento en que la OMC y las prescripciones de sus diferentes acuerdos ( por ejemplo, el Acuerdo general sobre el comercio de servicios AGCS), se aprestan a substituirse a los derechos nacionales para consagrar el reino del lucro, esta búsqueda es una tarea muy importante.

Cambiar de rumbo : algunas proposiciones para una alternativa

- Como argumenté más arriba, hay que realizar la auditoría de la deuda. Entre los criterios que deberían ser adoptados para concretizarla propongo: considerar como nula ( porque es odiosa) la deuda contraída por la dictadura (1964-1985) y las nuevamente contraïdas para refinanciarla; las otras deudas deben ser analizadas a fondo ( meticulosamente escaneados) a fin de determinar las que merecen una negociación con los acreedores;
- recordemos con Marcos Arruda (M. Arruda, 1999, p.130) que Brasil, como otros países endeudados, estuvo confrontado a la actitud abusiva y prepotente de Estados Unidos cuando en 1979 este decidió dramática e unilateralmente el aumento de las tasas de interés.
- Romper los acuerdos con el FMI a fin que en Brasil los poderes públicos recuperen su libertad asumiendo plenamente la responsabilidad de sus actos ;
- Creación de un fondo nacional de solidaridad para erradicar el hambre, para satisfacer los derechos humanos y proteger el medio ambiente. Este fondo deberá ser financiado por un impuesto excepcional sobre el patrimonio del décimo de la capa más afortunada de la población (por ejemplo un impuesto del orden del 10 al 20%). Deberá ser igualmente alimentado por las sumas recuperadas sobre los bienes malhabidos depositados en el extranjero ;
- Prioridades del fondo: financiar la creación de empleos, reforma agraria, reforma urbana... ;
- Renacionalización de las empresas estrategicas privatizadas ;
- Reforma fiscal redistributiva ;
- Control de los movimientos de capitales y control de cambios ;
- Rechazo del ALCA. Reforzar y extender el Mercosur ;
- Lanzar un frente de países latinoamericanos y del Caribe para el no pago de la deuda ;
- Proponer un debate a la Asamblea General de la ONU sobre la problemática de la deuda.


Bibliografía:
- Arruda, Marcos. 1999. External Debt. Brazil and the International Financial Crisis, Londres, Sterleng, 2000, Pluto Press, Christian Aid and Transnational Institute, 173 p.
- Fattorelli Carneiro, Maria Lucia (organizadora). 2003. Auditoria da divida externa: questao de soberania, Contraponto Editora, Rio de Janeiro, 2003, 206 p.
- Gonçalves, Reinaldo et Pomar Valter. 2000. O Brazil endividado, Sao Paulo, 2000, Fundaçao Perseu Abramo, 47p.
- Millet, Damien et Toussaint, Eric. 2002. 50 questions/50 réponses sur la dette, le FMI et la Banque mondiale, coéd. CADTM-Bruxelles/Syllepse-Paris, 2002, 262 p.

Eric Toussaint

doctor en Ciencias políticas de la Universidad de Lieja y de la Universidad de París VIII, es el portavoz del CADTM internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.
Es autor de diversos libros, entre ellos: Capitulación entre adultos. Grecia 2015: Una alternativa era posible, El Viejo Topo, Barcelona, 2020; Sistema Deuda. Historia de las deudas soberanas y su repudio, Icaria Editorial, Barcelona 2018; Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Ha sido miembro de la Comisión de Auditoria Integral del Crédito (CAIC) del Ecuador en 2007-2011.
Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015.