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Entrevista a Miguel Urbán
«Que por primera vez haya un texto europarlamentario exigiendo suspender las patentes condiciona a la UE»
por Miguel Urbán Crespo , Beatriz Ortiz Martínez
2 de junio de 2021

Tras meses de batallas y debates parlamentarios y gracias a la presión de las organizaciones sociales y médicas, el pasado 20 de mayo se dio un importante paso en la lucha mundial por eliminar las barreras de las patentes y hacer de las vacunas un bien común, de acceso universal. La Eurocámara aprobó una resolución para «acelerar el progreso y abordar las desigualdades para poner fin al SIDA como una amenaza para la salud pública para 2030» en la que se incluía una enmienda para apoyar “la iniciativa de India y de Sudáfrica en la Organización Mundial del Comercio para una exención temporal de los derechos de propiedad intelectual de las vacunas, equipos y tratamientos de Covid-19, e insta a las empresas farmacéuticas a que compartan sus conocimientos y datos a través del fondo común de acceso a la tecnología de Covid-19 de la Organización Mundial de la Salud (C-TAPS)”.

A pesar de la presión de los lobbies farmacéuticos, la enmienda fue aprobada con 293 votos a favor y 284 en contra. Por primera vez un texto aprobado por el pleno del Parlamento Europeo pide de manera oficial al Consejo y a la Comisión que dejen de defender los beneficios de las grandes farmacéuticas por encima de la vida de las personas.

Entrevistamos a Miguel Urbán, Eurodiputado de Anticapitalistas y miembro del grupo parlamentario La Izquierda en el Parlamento Europeo, que ha liderado la inclusión de esta enmienda como coordinador del grupo de La Izquierda (The Left) en la Comisión Parlamentaria de Desarrollo -DEV-.

¿Qué se ha conseguido realmente con la aprobación de este texto?

Por primera vez hay un texto aprobado por el Pleno del Parlamento que pide a la UE apoyar en el marco de la OMC la propuesta de India, Sudáfrica y otros cien países del Sur, para que se suspendan temporalmente las patentes privadas de vacunas, tratamientos y medicamentos necesarios para combatir la pandemia del coronavirus.

¿Qué implica, de cara al Consejo y la Comisión, que el Parlamento Europeo haya aprobado esta enmienda para la suspensión de las patentes de las vacunas y los medicamentos contra el Covid-9? ¿Cómo puede influir en el debate a nivel global sobre la suspensión de las patentes?

Como sabemos, el Parlamento Europeo (PE) no tiene iniciativa legislativa propia. Su capacidad se reduce a aprobar o rechazar propuestas que vienen del Consejo o de la Comisión. Las resoluciones del PE son opiniones no vinculantes que supuestamente las otras instituciones tienen que tener en cuenta. Esto ya dice bastante de la limitada naturaleza democrática de la UE. Ahora bien, que por primera vez haya un texto que haga referencia a una suspensión de las patentes condiciona a la UE, aunque no la obligue ni sea vinculante. Por ejemplo, el propio Sassoli, presidente del PE, al día siguiente de la aprobación de este texto ya mencionaba la cuestión de las patentes en la última Cumbre Sanitaria de alto nivel de Roma. Evidentemente no con el enfoque nos gustaría, pero sí es un primer paso que sólo es posible gracias a que hay un texto que incluye la enmienda que presentamos.

¿Cuáles han sido los principales obstáculos y apoyos que habéis encontrado para lograr aprobar esta enmienda?

Ya habíamos intentado presentar la misma enmienda en anteriores ocasiones y la Gran Coalición Neoliberal y los grupos de la derecha se encargaron de tumbarla. En esta ocasión se juntaron dos elementos. En primer lugar, el reciente anuncio de la administración Biden en un sentido parecido, que esa misma semana se estaba discutiendo en el Parlamento y que generaban un marco geopolítico favorable. En segundo lugar, que se trataba de un informe sobre las desigualdades provocadas por el SIDA, que es otra cuestión sensible a la que cuesta oponerse. Todo esto hizo que hubiese un número excepcional de abstenciones que permitió conseguir una mayoría con menos votos de la habitual. Tanto la derecha como los lobbies farmacéuticos intentaron hasta el último momento tumbar primero la enmienda y luego el texto final que la incorporaba una vez aprobada. Pero afortunadamente no lo consiguieron.

Pero nada de esto hubiese sido posible sin todo el movimiento popular organizado por y desde los países del Sur que desde hace meses apuestan por avanzar en el derecho universal a la salud. No existen gobiernos ni diputados o diputadas valientes, lo que existen son polos organizados que luchan y presionan por avances para las mayorías sociales. La clave está en saber articular esas esferas, social e institucional, teniendo un pie en las instituciones y miles en las calles.


¿Por qué la UE sigue bloqueando esta medida tan vital para hacer frente a la pandemia mundial, a pesar de que incluso Biden ha anunciado el apoyo de Estados Unidos a la suspensión de las patentes?

La UE es el mayor experimento neoliberal de la historia. Aunque sería más correcto hablar aquí de “ordoliberalismo”. Un proto-Estado supranacional controlado por y al servicio del poder corporativo transnacional. Un agente institucional mercantilizador a escala europea y planetaria. Y una experiencia fallida desde el punto de vista de los desafíos de nuestra época. Cambio climático, llegada de solicitantes de asilo, crisis financiera, la actual pandemia... Cada vez que la UE se ha enfrentado a un reto mayor, se ha mostrado como un Estado fallido que pone sistemáticamente los intereses de un puñado de élites económicas y políticas por encima del interés general. Con la Covid ha ocurrido igual: la Comisión Europea ha entregado a las multinacionales farmacéuticas la llave de la gestión de la crisis. El resultado es una relación claudicante, de absoluta sumisión y dependencia, con contratos con cláusulas y condiciones que incumplen cualquier código de compra pública firmada por la propia UE. Por esa razón la UE no puede hacer nada que contravenga los intereses empresariales de estas farmacéuticas, empezando por salvaguardar la propiedad intelectual privativa de unas vacunas producidas con ayudas e investigación públicas y pagadas con ingentes sumas de dinero público.

Pero es cierto que la decisión de la Administración Biden dejó a la UE fuera de juego. Especialmente en su permanente intento por mostrarse como el “rostro amable” de la globalización capitalista. La propuesta de EE UU está muy por debajo de lo que piden muchos países del Sur, pero ya era más que el inmovilismo que había mostrado la UE hasta entonces. Nos consta que la Comisión está preparando una propuesta que permita entregar vacunas al Sur Global a modo de limosna, pero sin poner en peligro las patentes privadas.

Además de la suspensión de las patentes de las vacunas y los medicamentos contra el Covid-19, ¿qué otras medidas defendéis desde el grupo parlamentario La Izquierda (antes GUE/NGL) para hacer frente a esta pandemia?

Liberar las patentes no solo permitiría aumentar la producción fuera de los centros de las farmacéuticas privadas y, por lo tanto, contar con más vacunas que salvarían millones de vidas. También contribuiría a desarrollar las capacidades productivas de los países del Sur Global, balanceando aunque fuese tímidamente las relaciones neocoloniales de dependencia que siguen rigiendo el capitalismo internacional. Pero no basta solo con esto.

La cuestión de la deuda es fundamental: la suspensión temporal aprobada por el FMI no solo será insuficiente, sino que podría no tener efecto ya que muchos países no invertirán lo suficiente en hacer frente a la pandemia si saben que eso les supondrá aún más deuda que pagar cuando la suspensión se termine. Cualquier inversión en salud pública destinada a combatir la pandemia y mejorar el acceso universal a la salud no debería computar como deuda.

Por otro lado, para hacer frente a estos gastos e inversiones extras, son necesarios recursos. Quienes más tienen, tienen que aportar más. Hace falta una tasa covid sobre la riqueza y las rentas de multimillonarios y multinacionales. Y para ello hay que poner coto a la elusión y evasión fiscal que tienen lugar en los mal llamados “paraísos fiscales”, que en realidad son cloacas fiscales.

En fin, hay que hablar de gobernanza: la pandemia ha demostrado el bloqueo y superación de las instituciones multilaterales internacionales. Pero en ese vacío, gobiernos del norte y multinacionales han intentado formalizar aún más la entrada del poder corporativo en las para-estructuras de coordinación internacionales, como las propuestas en el marco de la iniciativa Covax. Los poderosos son especialistas en utilizar las crisis para aplicar su doctrina del shock. Las fuerzas transformadoras deberíamos tomar nota y aprovechar el actual contexto para mostrar el fracaso del desorden neoliberal y avanzar en otras políticas radicalmente opuestas.

¿Qué podemos aprender de las otras pandemias olvidadas, como la del SIDA, para hacer frente a la crisis sanitaria que vivíamos actualmente con la pandemia del Covid-19?

El SIDA golpea el mundo desde hace 40 años. Aunque las cifras mejoran progresivamente, en la medida en que cada vez tiene menor impacto en los países enriquecidos, corre el riesgo de encontrar un punto de estagnación en el que no se siga avanzando. Podría convertirse en otra pandemia olvidada y enquistada como la malaria o la tuberculosis. Hoy un tercio de las personas infectadas por el VIH no tienen acceso a retrovirales. Pandemias como el SIDA o la Covid19 son a la vez fuente y acelerador de desigualdades globales. El SIDA nos muestra que si no se aborda a escala exhaustiva y global, desde un enfoque universal de derechos, la actual pandemia de coronavirus corre el riesgo de enquistarse y agrandar las brechas mundiales. Por eso el mejor remedio contra el virus es poner límites al poder corporativo, considerar las vacunas y medicamentos bienes públicos globales y avanzar en el acceso universal a la salud considerada como un derecho humano.

Desde CADTM INTERNACIONAL hemos hecho público recientemente un manifiesto que pide el fin del sistema de patentes privadas, “por una industria farmacéutica bajo control social y un plan global de vacunación público, universal y gratuito, firmado hasta la fecha por más de 200 organizaciones de una treintena de países y activas en los 5 continentes, entre las que se encuentran grandes redes internacionales, como el Foro Social Mundial.
PARA ADHERIR EL MANIFIESTO: Enviar un correo electrónico a manifiestocovid[@]gmail.com

Miguel Urbán Crespo

Député européen pour Anticapitalistas et membre du groupe parlementaire The Left au Parlement européen.

Beatriz Ortiz Martínez

Permanente au CADTM Belgique