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Comunicado de prensa
¡Nunca más pagaremos sus crisis!
por CADTM Europe
15 de abril de 2020

En plena crisis del Covid-19, Mario Draghi declaraba en las páginas del Financial Times: es necesario emplearse a fondo para garantizar el futuro de la zona euro. Ratificaba de ese modo un principio aplicado desde hace mucho tiempo por los dirigentes europeos: absorber las pérdidas del sector privado de manera de aumentar de forma permanente las deudas públicas.

A comienzos de abril, la Comisión Europea se hacía eco de los anuncios del BCE, declarando que se suspenderían las reglas presupuestarias durante la crisis. Así mientras que la regla de oro se había aplicado contra las poblaciones para imponer la austeridad, ahora se derogaría de buena gana para auxiliar al sector privado.

Como en la crisis de la deuda griega del año 2015, no estaba prevista ninguna forma de solidaridad financiera para los países con mayores dificultades. En su lugar, se opta por organizar el endeudamiento creciente y permanente de los Estados, con Italia y España a la cabeza, en beneficio de los bancos y de los mercados.

El plan «de urgencia» de 750.000 millones de euros, anunciado por el BCE el 18 de marzo pasado, consiste en realidad en un programa de recompra de títulos de la deuda pública y privada exclusivamente a los bancos privados, que se agrega a las intervenciones precedentes para elevar a un total de 1,050 billones de euros de intervención, o sea, cerca de 117.000 millones de euros comprometidos cada semana.

Este plan no será de ninguna utilidad ni para la economía real ni para el sector de la salud, agotados por varias décadas de austeridad y de privatizaciones, ni para aquellas y aquellos que perdieron sus ingresos debido a las medidas de confinamiento.

El BCE recomienza la política de Quantitative Easing (Expansión cuantitativa) que, desde marzo de 2015, se ha convertido en un plan masivo de ayuda a los grandes accionistas de los grandes bancos, aquellos mismos responsables de la crisis.

Puesto que no implicaba ninguna condición con respecto al comportamiento de sus beneficiarios, ese plan permitió a los bancos recomprar sus propias acciones a los grandes accionistas, distribuyendo dividendos escandalosos y retomar, libremente, sus actividades especulativas.

De esa nueva ola de inversiones especulativas derivó un nuevo aumento rápido del endeudamiento en Europa y en el mundo, que alcanzó, a fines de 2019, el nivel record del 322 % del PIB global.

Sin embargo, desde finales de 2018, varios “krach” bursátiles y financieros fueron los anunciantes de una nueva crisis, de la que el Covid-19 fue el detonador. Como muestra de ello, la recesión del sector de la producción industrial que había ya comenzado, en el segundo semestre de 2019, en Alemania, Italia, Japón, Sudáfrica, Argentina y Estados Unidos.

Y por todo ello, no aceptaremos pagar una vez más su crisis. Exigimos una ruptura radical con la política de rescates incondicionales de los bancos y del sector privado.
Exigimos la anulación de los tratados europeos y su reemplazo por tratados que prioricen el bienestar de las poblaciones por sobre los beneficios de los inversores y especuladores.

De la misma manera, exigimos la anulación de todas las deudas ilegítimas que participan en el avasallamiento de los pueblos por las finanzas.

Exigimos también la puesta en marcha de políticas sociales y de inversión públicas acompañadas de un verdadero plan de ayuda para las poblaciones europeas.

La urgencia no está en salvar a los grandes accionistas de los bancos y de las grandes empresas privadas: la urgencia está en responder a las necesidades de financiación del sector de la salud, y a las necesidades de protección de cualquier persona que en este momento no disponga de alojamiento, de acceso al agua potable, a la electricidad, a la alimentación, o a hacer que disponga de unos ingresos que le permitan procurarse todo lo anterior.

Para responder a esas necesidades y liberar los fondos necesarios para garantizar un ingreso a quien no lo tiene, el CADTM exige una moratoria en el reembolso de los intereses de la deuda, incluidas las deudas privadas de los sectores populares y el establecimiento de un impuesto de crisis a las empresas cuyos beneficios sean los más elevados y también sobre el 10 % de los patrimonios más ricos.

La suspensión inmediata del pago de las deudas públicas debe unirse a una auditoría con participación ciudadana con el fin de identificar la parte ilegítima y anularla.

Además, el CADTM exige a las empresas y/o al Estado que asuman los salarios de los trabajadores y las trabajadoras que se encuentren en suspensión de actividad, así como el de las personas precarias, trabajadores con contratos intermitentes, autónomos y temporeros, sin ninguna recuperación de las horas no trabajadas por fuerza mayor, ni del menoscabo de los plenos derechos a sus vacaciones pagas.

El Estado debe asegurar el pago de los salarios en lugar de los empleadores que rechazaran ese pago, y de imponerles multas por esa causa. A nivel europeo, la Unión debe obligar a los accionistas a renunciar a sus dividendos de 2020. Se debe garantizar igualmente un ingreso decente par los desempleados y las desempleadas, los becarios y las becarias y para las personas sin derecho a subsidios.

En la actual situación de emergencia, estas medidas deben ser combinadas con el paro completo de todas las actividades no esenciales; la prohibición de despidos y la reintegración de los asalariados y las asalariadas despedidos/as desde el comienzo de la crisis; la provisión gratuita de los medios de protección a todas y todos, asalariadas y asalariados, todavía en actividad; la garantía del derecho de retiro en caso de no respetarse las condiciones de seguridad; el paro de todas las expulsiones de locatarios y la suspensión de los alquileres, de los créditos personales y de las facturas del agua y de la energía; la oferta de viviendas correctas para todas las familias que vivan en alojamientos precarios o que no los tengan; la puesta en marcha inmediata de medidas de protección para las mujeres víctimas de violencias machistas, para los niños y niñas víctimas de violencia, implicando decisiones rápidas de alejamiento de los cónyuges violentos; el abandono de expulsiones y la regularización inmediata de todas las personas que no tengan papeles, y de refugiados y refugiadas con acceso inmediato a todos los medios de protección social.

A más largo plazo, otras medidas permitirían responder a las necesidades de financiación de los Estados: la financiación pública por medio del Banco Central, con tipos de interés cero para romper con el chantaje de los mercados; la socialización bajo control ciudadano del sector bancario; una reforma radical de la fiscalidad sobre los patrimonios y los ingresos; el desmantelamiento de las redes de la evasión fiscal de las grandes empresas; el impuesto a las transacciones financieras por encima de un determinado nivel; la anulación de los gastos militares y la reconversión de los trabajadores y las trabajadoras del sector; la expropiación y la puesta bajo control ciudadano de los sectores esenciales [1].

Por otra parte, esta crisis mostró hasta que punto nuestras sociedades reposan sobre el trabajo del cuidado a los otros, que está, en una inmensa mayoría, ejercido por mujeres. Hay que reconocer esta realidad que, sin embargo, muchas veces esta invisibilizada y luchar para que sea tomada a cargo del sector público.

Esta crisis representa la ocasión de obtener un verdadero cambio en las reglas del juego para modificar radicalmente el modo de vida, de propiedad, de producción y de su relación con la naturaleza de nuestra sociedad. Se debe dar prioridad a los bienes comunes, a la soberanía alimentaria y a la relocalización de la producción material y de los servicios, adaptándose a una manera de trabajar y de producir que sea compatible con la lucha contra la crisis ecológica.

Es necesario que planifiquemos el decrecimiento para mejorar las condiciones de vida, ampliar el ámbito de los servicios públicos, el control ciudadano y la democratización, para romper con la sociedad del 1 % más rico, y realizar la sociedad del 100 % ecologista, socialista, autogestionario, feminista y antirracista.

CADTM Europa

El CADTM Europa (Comité para la abolición de las deudas ilegítimas) está presente en Grecia, Francia, Bélgica, España, Suiza, Italia, Polonia y Luxemburgo. A nivel mundial, la red CADTM está implantada en más de treinta países.


Notas :

[1Otras medidas que se pueden tomar para hacer frente al coronavirus están listadas en: https://www.cadtm.org/Serie-Covid-19-3-4-Propositions-de-mesures-a-prendre

CADTM Europe

Le CADTM Europe (Comité pour l’abolition des dettes illégitimes) est présent en Grèce, en France, en Belgique, en Espagne, en Suisse, en Italie, en Pologne. et au Luxembourg Au niveau mondial, le réseau CADTM est implanté dans plus d’une trentaine de pays.