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Abolir las deudas ilegítimas y odiosas reclamadas por los países de Europa a terceros y dar prioridad absoluta a la garantía de los derechos humanos.
por ReCommons Europe
3 de abril de 2020

Segunda parte del proyecto ReCommonsEurope: «El impacto de las políticas financieras europeas y de las estrategias de cooperación en el desarrollo sobre el Sur y las posibles alternativas»

Este documento es el primero de los cinco textos que forman parte de la publicación titulada "El impacto en el Sur de las políticas financieras europeas y de las estrategias de cooperación para el desarrollo y las alternativas posibles”, preparada en el marco del proyecto ReCommonsEurope. Desde 2018, este proyecto implica al CADTM, en colaboración con la asociación EReNSEP y el sindicato ELA, en una labor destinada a alimentar el debate sobre las medidas que debe aplicar prioritariamente un gobierno de corte popular en Europa. Este trabajo de elaboración concierne a todos los movimientos sociales, a todas las personas, a todos los movimientos políticos que busquen un cambio radical a favor del 99%.

Así pues, una primera fase de este proyecto culminó en 2019 con la publicación de un «Manifiesto por un nuevo internacionalismo de los pueblos en Europa», que fue firmado por más de 160 activistas, militantes políticos e investigadoras e investigadores de 21 países europeos. El manifiesto, publicado en cuatro idiomas (castellano, francés, inglés y serbocroata), presenta las medidas más urgentes con respecto a las siguientes cuestiones: moneda, banca, deuda, derechos laborales y sociales, transición energética para construir el ecosocialismo, derechos de las mujeres, salud y educación, así como políticas internacionales más amplias y la necesidad de promover procesos constituyentes.

Con esta segunda fase se pretende definir un conjunto de propuestas claras que un gobierno de corte popular debería poner en práctica para lograr un cambio real y profundo en las injustas relaciones existentes entre los Estados europeos y los pueblos del Sur global. Con este fin, llevamos a cabo un proceso de elaboración de textos, basado en un trabajo conjunto entre activistas, políticos e investigadores de los países del Sur y del Norte. Esta labor se refiere a los siguientes ámbitos: el endeudamiento de los países del Sur con los países del Norte, los acuerdos de libre comercio, las políticas migratorias y de gestión de fronteras, el militarismo, el comercio de armas y las guerras, y por último, las políticas de reparación en relación con el expolio de bienes culturales.

Además de este primer texto, os invitamos a leer los demás artículos que forman parte de este proyecto:

- Poner fin a las políticas neocoloniales de la UE en materia de comercio e inversiones

- Poner fin a las políticas migratorias inhumanas de la Europa Fortaleza

La pandemia del coronavirus constituye un gravísimo problema de salud pública y los sufrimientos que la difusión del virus provocará serán enormes. Si alcanza masivamente a los países del Sur global cuyos sistemas de salud pública, que ya eran muy frágiles, fueron terriblemente maltratados por 40 años de neoliberalismo y, por lo tanto, habrá una grandísima cantidad de muertos. Sin olvidar la situación dramática de la población iraní víctima del bloqueo decretado por Washington, bloqueo que incluye la importación de medicamentos y equipamiento sanitario.

Utilizando el pretexto de la necesaria austeridad presupuestaria para poder pagar la deuda pública, los gobiernos y las grandes instituciones multilaterales como el Banco Mundial , el FMI y los bancos regionales, por ejemplo, el Banco africano de desarrollo, generalizaron las políticas que deterioraron los sistemas de salud pública: supresión de puestos de trabajo y precarización de los contratos de trabajo, supresión de camas hospitalarias, cierre de centros médicos de proximidad, aumento del coste de la atención médica y de los medicamentos, reducción en las inversiones en infraestructuras y equipamientos, privatización de diferentes sectores de la sanidad, reducción de inversión pública en la investigación y el desarrollo de tratamientos en beneficio de los intereses de los grandes grupos farmacéuticos, etc. Esto es así en países de África, Asia, América Latina y Caribe, y en los países del exbloque del Este (en Rusia y en otras exrepúblicas de la difunta URSS, Europa central y oriental). Pero esto también concierne a las economías más desarrolladas.

Es urgente suspender el pago de la deuda y de utilizar los fondos que se liberarían como consecuencia de esta suspensión para proteger satisfacer las necesidades de las poblaciones.

Hay que subrayar que los efectos de la crisis económica y sanitaria serán especialmente perceptibles en los países del Sur global. Estos países no se encuentran únicamente en una posición de debilidad para hacer frente a la epidemia y a sus consecuencias económicas, sino que además la caída de los precios de las materias primas multiplicará el coste del endeudamiento para estos países. A esto hay que añadir que las sociedades privadas del Norte retiran las inversiones puramente financieras que tenían en el Sur global (especialmente en las bolsas), provocando una repatriación importante de capitales hacia el Norte.

En este documento analizamos el impacto de las políticas financieras europeas sobre los pueblos del Sur y planteamos igualmente una serie de propuestas sobre dicho tema.

Desde 1980, los países del Sur [1] han pagado 18 veces lo que debían en 1980 pero, al mismo tiempo, su nivel de endeudamiento se ha multiplicado por más de 12. Entre 2000 y 2018, la deuda externa pública de los países del Sur se ha más que duplicado, pasando de 1.300 millardos a casi 3.000 millardos de dólares [2]. Una nueva crisis de deuda ya está en marcha en una decena de países, según los datos del FMI.

Sin embargo, y contrariamente a la idea de que los países del Norte ayudarían a los países del Sur, un análisis de todos los flujos financieros Norte-Sur muestra que por cada euro enviado desde los países del Norte a los países del Sur (a través de la inversión extranjera directa - IED, Ayuda Oficial al Desarrollo - AOD, inversiones de cartera, ayuda privada, otros flujos oficiales), 3 euros toman el camino inverso (servicio de la deuda, beneficios repatriados por los inversores, evasión de capitales, bienes adquiridos ilegalmente, otros flujos financieros ilícitos). Se trata de un verdadero «sistema deuda» que mantiene a los países del Sur en una posición de dependencia de los llamados países desarrollados.

Un sistema que comienza con la existencia de deudas bilaterales. A pesar de una grave falta de transparencia en estas cuentas en lo que respecta a las deudas bilaterales, según datos del Banco Mundial, la deuda externa pública de los países del Sur alcanza casi los 3.000 millardos de dólares. La parte bilateral de esta deuda se estima en 437,9 millardos, es decir, casi el 15%.

Además de las deudas bilaterales, los países de la UE también pueden ejercer influencia sobre los países del Sur a través del Banco Europeo de Inversiones. Los créditos otorgados por el BEI están marcados por características contrarias a los intereses de los pueblos: falta de transparencia que conduce a la corrupción, desvío de fondos y sobrefacturación, ayuda vinculada a las empresas europeas para promover las ganancias de sus grandes accionistas, normas ambientales deficientes, promoción de decisiones económicas en detrimento de la lucha contra la pobreza.

A nivel europeo, debe destacarse que la política monetaria no está exenta de consecuencias para los pueblos del Sur. En respuesta al estallido de la crisis financiera de 2007-2008, el Banco Central Europeo (BCE) implementó una política de quantitative easing (QE - flexibilización cuantitativa). Más allá de los efectos altamente cuestionables de esta política en Europa, la QE ha provocado una afluencia masiva de capital de los países de la UE hacia el Sur. En busca de inversiones rentables, se invirtió una liquidez significativa en estos países, los inversores europeos se abalanzaron sobre las emisiones de obligaciones de los países del sur porque eran más rentables que las obligaciones emitidas por los Estados del Norte. Estas obligaciones son obviamente más arriesgadas. Además, las grandes compras de obligaciones del Sur conducen a un fuerte aumento de la deuda de los países que las emiten, lo que les lleva a un nivel insostenible. A medida que se extiende una nueva crisis de deuda, estos flujos financieros altamente especulativos y volátiles contribuyen más a desestabilizar las economías de estos países que a fortalecerlas.

Las políticas neoliberales (PAE a partir de la década de 1980) aumentaron el número de pobres en los países del Sur. Las instituciones financieras mundiales, lideradas por el Banco Mundial, están promoviendo la «inclusión financiera» para acelerar la integración de esta población en la economía de mercado.

Para cientos de millones de personas extremadamente pobres, la «inclusión financiera» en realidad significa que se convertirán en presa fácil para los prestamistas, ya sea a través de agencias de microcrédito o de usureros tradicionales. Los ataques neoliberales a los servicios públicos (escuelas, hospitales) y la precarización de quienes tienen un empleo remunerado acentúan aún más las necesidades monetarias, especialmente para las mujeres responsables de las familias monoparentales. Las instituciones capitalistas de microcrédito, patrocinadas por las principales instituciones internacionales como el Banco Mundial y el Banco Europeo de Inversiones (BEI), se multiplican entonces bajo el pretexto de la lucha contra la pobreza y obtienen importantes ganancias a costa de los sectores más pobres de la población al imponer condiciones abusivas y tasas de usura. Las agencias de microcrédito, entre las que figuran filiales de grandes bancos privados como BNP Paribas y Santander, afirman tener cerca de 100 millones de clientes en todo el mundo, de los que cerca del 80% son mujeres. A pesar de la campaña mediática en su favor, el balance del microcrédito de los treinta últimos años es sin duda completamente negativo.

Las soluciones para reducir la pobreza no consisten en endeudar a las personas más pobres a través del mercado, sino en aumentar significativamente sus ingresos garantizándoles precios suficientemente altos para sus productos (productos agrícolas y pesqueros en particular), salarios decentes, empleos estables, acceso a servicios públicos gratuitos en materia de educación y de salud, acceso al crédito a través de organismos públicos o cooperativas de crédito a tasas cero o muy bajas.

La lucha contra el microcrédito abusivo debe estar vinculada a la gran batalla contra la deuda pública.

Además, no debemos olvidar la llamada Ayuda Oficial al Desarrollo, que generalmente se utiliza para mantener las relaciones de dominación entre países. Ayuda «condicionada» por la aplicación de políticas neoliberales: recortes en el gasto público que degradan la calidad de los servicios de salud y educación, reducción del empleo en la función pública, reducción de la ayuda pública a los pequeños productores locales, precarización de trabajadores y trabajadoras; privatización, gestión de las fronteras y de la migración para reforzar la Europa fortaleza, por dar solo algunos ejemplos. Todas estas condiciones están definidas por los principales gobiernos del Norte y la pareja del Banco Mundial / FMI. Esta ayuda pasa por tres canales: ayuda multilateral, ayuda bilateral y ONG. Además, una cierta cantidad de gastos registrados en la AOD son totalmente cuestionables o francamente odiosos porque nunca llegan a las poblaciones que supuestamente se beneficiarían de ellos: se utilizan, por ejemplo, para la detención de solicitantes de asilo o para otras políticas migratorias restrictivas aplicadas en el territorio de los países de la UE. Algunas sumas registradas en la AOD son el resultado de artificios contables. Por ejemplo, las deudas irrecuperables se cancelan y se contabilizan como si fuera una donación sin que esto corresponda a una aportación de fondos al país en cuestión.

Como en los países del Norte, uno de los medios privilegiados para favorecer la intervención del sector privado en las sociedades es la promoción de asociaciones público-privadas (APP). Anteriormente financiados por los Estados, la financiación y la realización de bienes y servicios de infraestructuras se confían al sector privado ... Los poderes públicos se endeudan un poco más con el sector privado. Grandes empresas privadas de obras públicas se convierten en propietarias de las nuevas infraestructuras y luego las alquilan a los poderes públicos. Estas asociaciones público-privadas (APP) se caracterizan por una falta de transparencia en los concursos públicos y en la contabilidad, por sobrefacturación por las empresas privadas, por el incumplimiento de las normas vigentes, por la ausencia de consultas públicas y de beneficios para la población, por contratos de alquiler de varias décadas a expensas públicas, etc. ¡Las APP deben ser rechazadas!

Finalmente, no debemos olvidar que los Estados europeos son parte de instituciones internacionales que van más allá del marco europeo: el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), e incluso el Banco Africano de Desarrollo en el caso de ciertos estados europeos, especialmente las antiguas metrópolis coloniales. Este es también el caso del Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (AIIB) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Los estados europeos tienen una gran responsabilidad en la política nefasta que llevan a cabo.

Teniendo en cuenta: 1. el carácter antidemocrático de estas instituciones, 2. las flagrantes contradicciones entre los planes de ajuste estructural del FMI y varios tratados internacionales de derechos humanos; 3. la responsabilidad de estas instituciones en el estallido de la crisis de la deuda del Tercer Mundo en 1980, 4. la financiación pasada y presente de regímenes despóticos o dictatoriales por parte del FMI y el Banco Mundial, las deudas reclamadas por el Banco Mundial y el FMI a los países del Sur deben considerarse ilegítimas o/y odiosas. A pesar de la hegemonía de los Estados Unidos en estas dos instituciones desde su creación, en virtud de los derechos de voto de que disponen los países de la UE (o grupos de países presididos por un país de la UE) [3], estos últimos también tienen un responsabilidad obvia en el nivel de endeudamiento de los países del Sur [4] y en las consecuencias perjudiciales de las políticas que en ellos se llevan a cabo.

A modo de conclusión, los gobiernos europeos (cómplices de las grandes compañías privadas europeas), tanto históricamente como por su peso político, económico, militar o incluso financiero en el escenario mundial, tienen una gran responsabilidad en las injusticias sufridas por los pueblos del Sur, tanto en un plano bilateral («viejos» imperios, transición del colonialismo al neocolonialismo, acuerdos específicos de libre comercio, redes de intérlope - Françafrique -, etc.) como multilateral (acuerdos de libre comercio continental - Eurafrique - , regulaciones sobre asuntos fiscales, adhesión y derechos de voto de los países de la UE dentro de las instituciones financieras internacionales - Banco Mundial - BM- Fondo Monetario Mundial - FMI, Banco Europeo de Inversiones - BEI, Organización Mundial del Comercio - OMC , Grupo 7/20 (G7 / 20), Club de París, OCDE, etc., representaciones ante el Consejo de Seguridad de la ONU, etc. .).

Recomendaciones

Para anular las deudas ilegítimas y odiosas reclamadas a terceros países y así promover formas de desarrollo soberanas, solidarias y autocentradas de los países del Sur, los gobiernos de los países europeos deberían, sin ninguna forma de ingerencia, comprometerse a:

  • Respetar estrictamente la primacía de los derechos humanos sobre todos los demás derechos.
  • Oponerse a la promoción sistemática del sector privado para financiar el desarrollo de los países del Sur y, en particular, oponerse a la promoción de Asociaciones Público / Privadas (APP).
  • Cancelar su apoyo al sistema de microcrédito abusivo y sus instituciones, favoreciendo su reemplazo por verdaderas cooperativas administradas por las poblaciones locales y por un servicio público de crédito que otorgue préstamos a tasas cero o muy bajas.
  • Poner fin a las políticas neoliberales y de privatización de los servicios públicos.
  • Derogar una serie de tratados internacionales, multilaterales y / o bilaterales (económicos, comerciales, políticos, militares, etc.) contrarios al ejercicio de la plena soberanía de los Estados del Sur y a los intereses de los pueblos del Sur y, en general, al interés general de la humanidad.
  • Abandonar las instituciones internacionales y otros grupos informales que en esencia alimentan las asimetrías Norte / Sur, entre ellas el FMI, el Banco Mundial, la OMC, el Club de París, el G7 y el G20.
  • Abandonar los bancos regionales de desarrollo ubicados fuera de sus fronteras, en particular el Banco Africano de Desarrollo, el Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Interamericano de Desarrollo.
  • Llamar y participar, con los países del Sur, en la creación de instituciones internacionales multilaterales alternativas democráticas (siguiendo el principio de un país = un voto), justas y bajo el control de los pueblos. Por lo tanto, se trata de ayudar a crear nuevas instituciones internacionales respetuosas de los derechos humanos y de la naturaleza y de reformar las Naciones Unidas en profundidad poniendo fin en particular al derecho de veto en el Consejo de Seguridad. La reforma profunda también debe afectar a ciertas agencias especializadas de las Naciones Unidas que se han vuelto cautivas de la «asociación» con fundaciones privadas que promueven las APP, el microcrédito, el mercado por encima de todo, el libre comercio, …
  • Apoyar la implementación de auditorías ciudadanas en su territorio para cancelar las deudas reclamadas a terceros países y que han sido identificadas como ilegales, insostenibles, ilegítimas y / u odiosas.
  • Lanzar un amplio programa de auditoría con participación ciudadana para poner en evidencia todas las formas de expoliación y explotación de los pueblos del Sur.
  • Someter a fuertes multas a las empresas que han saqueado a los pueblos del Sur de varias formas para contribuir financieramente a un fondo especial de ayuda y compensación;
  • Financiar a los países del Sur, excluyendo la Ayuda Oficial al Desarrollo, mediante préstamos a tasa cero, reembolsables total o parcialmente en la moneda deseada por el deudor.
  • Poner a disposición de las poblaciones de los países del Sur a través de sus asociaciones / organizaciones autónomas, todos los documentos, incluidos los clasificados como «secretos de defensa», que puedan arrojar luz sobre el origen de las deudas reclamadas por las diferentes categorías de acreedores
  • Publicar regularmente todas las deudas reclamadas a terceros en una forma fácilmente accesible y comprensible.
  • Expropiar los “bienes mal adquiridos" por los gobernantes y las clases dominantes del Sur y devolverlos a las poblaciones afectadas y bajo su control.
  • Poner fin a la Ayuda Oficial al Desarrollo en su forma actual porque es esencialmente un instrumento de dominación en beneficio casi exclusivo de los países del Norte y reemplazarla por una «Contribución de reparación y solidaridad» incondicional y en forma de donaciones, excluyendo en el cálculo de ésta las anulaciones de deudas y cantidades que no sirven a los intereses de las poblaciones del Sur. Esta contribución debe corresponder al menos al 1% del ingreso nacional bruto de los países más industrializados.
  • Expresar disculpas oficiales públicas por todos los estragos cometidos por las potencias europeas con respecto a las poblaciones del Sur, abriendo el derecho a las reparaciones.
  • Afirmar el derecho a reparaciones y / o compensaciones a las personas víctimas del saqueo colonial y de la expoliación por el mecanismo de la deuda.
  • Reconocer su deuda ecológica con respecto a los países del Sur y proceder a reparaciones y / o compensaciones recuperando el costo de estos gastos mediante un impuesto o multas impuestas a las grandes empresas responsables de la contaminación.
  • Prohibir a las empresas de su país especular sobre los recursos y la producción de los países del Sur.
  • Sancionar severamente a las empresas culpables de cualquier forma de corrupción de funcionarios públicos en los países del Sur.
  • Sancionar a los altos funcionarios y al personal político que en los países europeos favorecieron o favorecen la expoliación bajo diversas formas de los pueblos del sur.
  • Sancionar severamente a los bancos (llegando incluso hasta la retirada de la licencia bancaria) que se prestan al lavado de dinero sucio, evasión de impuestos, fuga de capitales, despojo de las poblaciones del sur.
    de dinero sucio, evasión de impuestos, fuga de capitales, despojo de las poblaciones del sur.

Traducido desde el francés por Alberto Nadal y Mats Lucia Bayer

Este texto fue publicado en una versión adaptada en El Salto


Notas :

[1Entendemos por Países del Sur al conjunto de países de ingreso mediano y bajo definidos por el Banco Mundial. Disponible en https://datos.bancomundial.org/nivel-de-ingresos/ingreso-mediano-y-bajo?view=chart

[2Según los datos disponibles en la web del Banco Mundial de fecha 8/09/2019.

[3Para el Banco Mundial, Alemania (3,93%), Francia y Reino Unido (3,68% cada uno), reúnen el 11,29% de los derechos de voto. Si se añaden los grupos de países presididos por Austria (4,75%), Países Bajos (4,11%), Italia (3,37%) e Islandia (3,03%), sus derechos de voto alcanzan el 26,55%. Ver http://pubdocs.worldbank.org/en/329671541106474760/IBRDEDsVotingTable.pdf . Para el FMI, Alemania (5,32%), Francia y Reino Unido (4,03% cada uno), reúnen el 13,38% de los derechos de voto. Si se añaden los grupos de países presididos por Austria (3,23%), Países Bajos (5,43%), Italia (4,13%) e Islandia (3,29%), sus derechos de voto alcanzan el 29,46%. Ver https://www.imf.org/external/np/sec/memdir/eds.aspx

[4Citemos por ejemplo las deudas de la región MENA reconocidas como odiosas por el Parlamento Europeo. En la Resolución del Parlamento Europeo, de 10 de mayo de 2012, sobre Comercio para el cambio: estrategia de comercio e inversión de la UE para el Mediterráneo Meridional tras las revoluciones de la «primavera árabe» (2011/2113(INI)), en su punto 6, el Parlamento “Considera que la deuda pública exterior de los países de Norte de África y Oriente Próximo es un deuda detestable, si se tiene en cuenta que la deuda fue acumulada por los regímenes dictatoriales principalmente a través del enriquecimiento personal de la élite política y económica y de la compra de armas, a menudo utilizadas para oprimir a sus propias poblaciones; pide, por tanto, que se reconsidere esta deuda y, en particular, la relacionada con el gasto en armamento”. www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=TA&reference=P7-TA-2012-0201&language=FR&ring=A7-2012-0104. https://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?pubRef=-//EP//TEXT+TA+P7-TA-2012-0201+0+DOC+XML+V0//ES

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