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La visita de Eric Toussaint: La censura de los medios a las alternativas del capitalismo depredador
por Esquirlas
6 de julio de 2014

Cuando algunos periodistas del sistema salieron en tromba contra las palabras del líder de Podemos, Pablo Iglesias, por sus críticas a los medios que en un 80% está controlada por dos imperios mediáticos, sabían perfectamente que el parlamentario europeo estaba haciendo un análisis acertado de la situación. Sin embargo, la ciudadanía no es consciente en buena parte de hasta qué punto la prensa manipula y oculta, que, al fin y al cabo, es igual manipulación.
Un ejemplo que ilustra bien esa práctica de ocultar aquello que puede perjudicar al sistema y abrir los ojos a los ciudadanos está en la visita a nuestro país y sus declaraciones sobre la deuda y la nacionalización de la banca, como salida a la actual situación de miseria económica que sufrimos los españoles, de EricToussaint - Presidente del Comité para la Anulación de la Deuda en el Tercer Mundo y asesor de varios gobiernos latinoamericanos- entrevistado en el programa La Tuerka, y de cuyas declaraciones tan solo se hizo eco el digital Público.

Las palabras de Toussaint son, evidentemente, un revulsivo para quienes creen que no hay en la actualidad más salida económica que la que vienen imponiendo en Europa y en nuestro país unos dirigentes sometidos al poder financiero, palafreneros de sus especulaciones y latrocinios. El economista belga explicó que las cosas podrían hacerse de muy otra manera y para ello aludió a dos ejemplos que nada tienen que ver con las ‘políticas bolivarianas’ que el PP considera cualquier manera de llevar a cabo medidas económicas distintas de las suyas: el caso de Islandia, donde dos banqueros fueron encarcelados por la presión ciudadana, y Estados Unidos, donde Barack Obama no toma medidas contra banca privada norteamericana e intenta desviar la atención con mano dura contra bancos europeos.

En Islandia cayó el sistema financiero, con un gobierno liberal que pretendía renegociar la deuda de los bancos privados, lo que provocó movilizaciones ciudadanas que consiguieron que la medida fuese consultada en referéndum en el que el 93% de la población votó en contra del pago de la deuda. Los mayores acreedores eran Reino Unido y Holanda y reclamaban una gran indemnización acusándoles de estado terrorista. Tras la caída de los gobiernos conservadores y socialdemócrata -que también estaba dispuesto a negociar con los acreedores- la ciudadanía siguió insistiendo en su negativa al pago de la deuda, y consiguió a través de movilizaciones, que se nacionalizase la banca y que en la actualidad se ejerza un total control sobre los movimientos de capital, evitando así fugas de capitales porque el dinero se mueve, fundamentalmente, por transferencias bancarias. La tasa de paro de Islandia es en la actualidad del 2% y su crecimiento alcanzó en 2013 el 2.7%, el triple del de la eurozona.

Que la ciudadanía sepa que es factible denunciar la llamada ‘Deuda Odiosa’, aquella que no responde al gasto efectuado por los Estados, sino por entidades privadas, es algo que a los medios en manos de los especuladores financieros, presente tanto en los Consejos de Dirección de los medios como en las Juntas de Accionistas de los bancos, les da horror que se sepa. Pocos ciudadanos están al tanto, porque los medios ocultan que la banca española, rescatada con dinero público –ese que se niega a las prestaciones sociales, la Sanidad, la Educación y la Dependencia- compra dinero al BCE con un interés del 0,7%, para adquirir con él deuda pública emitida por el gobierno a un interés del 2,8%. Dicho en román paladino: Los bancos compran dinero al 0.7 para vendérnoslo a los ciudadanos tres veces más caro, con la anuencia del Gobierno.

Ese latrocinio sistematizado de la banca, permitido y apoyado por un gobierno sicario de los intereses de la banca, podría evitarse de denunciar Deuda Odiosa y poner los bancos en manos del control público, sin por ello violentar ninguna ley internacional, como intenta hacer creer el PP, que criminaliza cualquier medida enfocada a acabar con la actual situación de abuso económico de los especuladores financieros. Toussaint lo explicó claramente, aunque la prensa tuvo buen cuidado de ocultárselo a espectadores y lectores. Porque según refirió el economista belga, los Estados pueden apoyarse en el Derecho Internacional y la jurisprudencia que existe, y hacer uso de la legislación del Tribunal de Cooperación (EFTA), que dictamina que un Estado no tiene ninguna obligación de asumir deudas privadas.

Eric Toussaint desmontó igualmente los miedos que agitan los defensores del capitalismo salvaje, al explicar que los organismos internacionales que invocan los defensores del latrocinio de los bancos, no tienen medio legal alguno para imponer ni sanciones ni políticas económicas contrarias a los intereses de un país. El economista belga confirmó con sus palabras que el programa económico de Podemos no es una locura utópica irrealizable.

Demostró cómo países como Islandia o Ecuador denunciaron la deuda odiosa sin que sucedieran las catástrofes que augura la ultraderecha, al tiempo que apoyó un cambio de políticas impositivas, como también propone Podemos, al ilustrarlo con la afirmación de que crear un impuesto confiscatorio del 80% o 90% de su renta al 1% más rico de la población es posible y realizable: “La concentración de riqueza empieza a ser intolerable. Franklin Delano Roosevelt lo hizo en 1938 en Estados Unidos y no era precisamente un izquierdista. Con esos ingresos un gobierno progresista podría poner en marcha un nuevo modelo económico y social", expuso.

Las palabras de Toussaint, clarificadoras e ilustrativas de que otro sistema económico y otras políticas son posibles, para salir de la actual situación de miseria a la que se somete al pueblo para beneficiar a la oligarquía constituyen un peligro para quienes, atrincherados en sus privilegios, necesitan seguir con la actual e injusta situación porque se benefician de ella. Por esa razón ocultan noticias como la visita y declaraciones de EricToussaint, que pueden abrir las mentes de quienes solo escuchan las proclamas de los medios al servicio del sistema.

Por esa razón una censura aviesa las oculta, con el propósito de dibujar una realidad siniestra, de la que dicen, no podemos salir.


Esquirlas