Masiva movilización contra el G20 en México: el G20 contra los pueblos

28 de junio de 2012 por Javier Echaide


Masiva movilización contra el G20 G20 El Grupo de los Veinte (G20) está compuesto por diecinueve países más la Unión Europea, en el que los ministros, gobernadores de bancos centrales y jefes de Estado se reúnen regularmente. Fue creado en 1999, tras la sucesión de crisis financieras de los años noventa. Pretende favorecer la cooperación internacional, integrando el principio de un diálogo ampliado ante el creciente peso económico adquirido por un grupo de países. Sus miembros son: Alemania, Sudáfrica, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Turquía y la Unión Europea (representada por el Presidente del Consejo y el gobernador del Banco Central Europeo). en México: el G20 contra los pueblos

La Plaza del Zócalo del Distrito Federal de México recibió a más de 15.000 personas que se movilizaron en una marcha “anti-Calderón y contra el G20”, que partió desde el Monumento a la Revolución, recorrió todo el centro de la ciudad y acabó en la plaza principal del DF. En la movilización se contó con la presencia de distintas organizaciones sociales en donde los sindicatos tuvieron una importante convocatoria. Incluso se contó con delegados internacionales de más de 20 países que se dieron cita en estos días por la Cumbre de los Pueblos frente al G20 organizada tanto en México DF como en la ciudad de La Paz, en la Baja California Sur.

Mientras tanto, la cumbre oficial organizada en la exclusiva ciudad de Los Cabos, a 140km de donde se realizaban las manifestaciones, llegaba a resoluciones que ya son conocidas y que no buscan resolver la crisis en favor de los intereses de los pueblos sino de la banca internacional. La decisión más concreta es la aprobación de un nuevo financiamiento al Fondo Monetario Internacional FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web :
(FMI) nada menos que por unos US$ 456.000 millones. La mayor parte de este increíble monto será destinado a auxiliar a los países en crisis (es decir los países centrales del capitalismo), gracias a la contribución que realizarán… ¡esos mismos países! Casi la mitad de ese dinero (US$ 200.000) será aportado por los miembros europeos del G20 para… ayudarse a sí mismos (!?). Suena increíble, pero eso ha resuelto el G20 como medida para “resolver la crisis”. A todo esto, los EEUU no realizarán aportes para este fondo de salvataje…

Cabe preguntar a quién beneficiará todo este dinero. Y la respuesta no es otra que al sector financiero: los bancos y las entidades prestatarias a nivel internacional, las cuales han sido responsables principales de la crisis actual.

La moraleja de todo esto parece una broma de muy mal gusto: “puedes causar una crisis internacional que llevará al desempleo y la quiebra a millares de ciudadanos en el mundo, que de todos modos los dineros públicos vendrán a tu rescate una y otra vez… y con acuerdo de los principales gobiernos del mundo”. Esa parece ser la moraleja.

Son por este tipo de motivos por los cuales se alzan eventos como la Cumbre de los Pueblos frente al G20, la cual forma parte del proceso de cumbre de los pueblos que hacen presencia en cada momento y en cada lugar donde la institucionalidad de este mundo injusto se reúna para convalidar su orden. Porque será la pobreza la que financiará la riqueza, las víctimas del ajuste en España los que auxiliarán a la banca europea, los trabajadores de los países empobrecidos los que rescatarán a bancos que se enriquecerán con estos mecanismos. Son estas grandes contradicciones las que denuncia el proceso de Cumbre de los Pueblos.

Pero no es solamente el tema de la banca la que ha cruzado los debates dentro del G20 oficial. España, país oficialmente no miembro del G20 pero con Gran Bretaña como aliada al efecto, solicitó la expulsión de Argentina del G20 por haber incumplido compromisos dados en el ámbito del G20 en sesiones anteriores. Al mismo tiempo, el gobierno de Chile prontamente se prestó para remplazarla iniciando un lobby Lobby
Lobbies
Los lobbies son grupos de presión de interés privado, que defienden la mayor parte del tiempo los intereses de grupos industriales o financieros. Se cuentan unos 40.000 lobbistas en Washington
para lograr dicho objetivo. El motivo de este pedido español es la alusión al caso de la expropiación de la empresa española Repsol como excusa para mostrar los compromisos rotos por Argentina. Lo llamativo es que lo invoque el gobierno que expropió el banco Bankia a poco después de la decisión argentina de expropiar el 51% de las acciones de la petrolera Repsol.

El real objetivo de estas acusaciones es mostrar que los gobiernos están haciendo mucho por la crisis, por respetar los compromisos asumidos y por aparentar que el proceso de cumbres del G20 está dando frutos. Lo cierto es que dichos frutos, de haberlos, no ayudan a los pueblos, y es esto lo que los gobiernos callan.

Por ello es que el principal argumento sostenido por los movimientos sociales en torno al G20 sea su ilegitimidad. Pareciera haber una transmutación en las representaciones que se asumen desde los procesos electorales hasta la composición del Grupo de los 20. Los veinte gobiernos han sido elegidos por la voluntad popular de su ciudadanía, mas cuando ellos se reúnen en esa “mesa chica” de las 20 naciones más poderosas del mundo –dejando afuera de la misma a las 173 naciones restantes-, la representación parece dirigirse hacia los intereses corporativos mas que a las necesidades sociales. Así es cómo estos 20 gobiernos, incluso dentro de sus matices, se han autoconvocado para hallar supuestas salidas a la crisis, cuando sus resoluciones no se apartan del decálogo neoliberal.

Por todos lados de la ciudad de La Paz, en la Baja California, se daban expresiones de esta confrontación de los intereses corporativos a las necesidades sociales. La movilización surgida por la Cumbre de los Pueblos frente al G20 en La Paz sorprendió a los apacibles visitantes de ese destino turístico, que irrumpieron la acomodada agenda electoral ante sus reclamos de justicia, dignidad y solidaridad entre los pueblos.

Las mesas que conformaron el seminario internacional realizado tanto en la capital mexicana como en La Paz fueron las actividades que organizó la Coalición Mexicana frente al G20, cuya finalización cerró con un festival al atardecer de la exquisita costa californiana.

El derrotero de cumbres oficiales del G20 seguirá en año entrante en Rusia. Seguramente pocos serán los mexicanos que puedan estar allí expresando lo que se manifestó en esta semana. Sin embargo, allí seguramente se manifestará la sociedad rusa así como otros miembros de otras naciones del mundo, dado que lo que se resuelve en esta “mesa chica” de la globalización Globalización (ver también Mundialización)

Origen y sentido de este término anglosajón: en inglés, la palabra «global» se refiere tanto a fenómenos que interesan a la (o las) sociedad(es) humana(s) a nivel del globo como tal (es el caso de la expresión «global warming» que designa el efecto invernadero), como a procesos que poseen la característica de ser «globales» únicamente en la perspectiva estratégica de un «agente económico» o de un «actor social» preciso. En lo que estamos viendo, el término «globalización» nació en las bussiness schools norteamericanas y reviste el segundo sentido. Se refiere a los parámetros pertinentes de la acción estratégica del gran grupo industrial. Lo mismo sucede en la esfera financiera. A la capacidad estratégica del gran grupo de adoptar una aproximación y una conducta «globales». En un debate público, el patrón de uno de los mayores grupos europeos explicó, en sustancia, que la «globalización» representa «la libertad para su grupo de implantarse donde quiera, cuando quiera, para producir lo que quiera, aprovisionándose y vendiendo donde quiera, y en donde tenga que soportar las menores obligaciones posibles en materia de derechos laborales y convenciones sociales» (extraido de Chesnais, 1997[a]).
afecta a los 7.000 millones que habitamos el mundo. Porque ellos son 20 y nosotros somos 7.000 millones, y donde sea que se encuentren, estaremos.

Javier Echaide (CADTM – AYNA / ATTAC – Argentina)

(Enviado especial a México)




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