Entre el 2021 y el 2022

2 de enero por Julio C. Gambina


El cambio de año convoca a balances, reflexiones y pronósticos sobre el orden social, cultural, político y económico, pensado de manera integral, ya que, aun especificando el ángulo de la consideración, cada aspecto de los mencionados no puede aislarse del otro.

La amenaza sobre la naturaleza no está al margen del orden económico, político o de la cultura consumista imperante en el régimen capitalista que organiza la sociedad mundial. A modo de ejemplo, veamos la pandemia por el coronavirus, que es resultado del modo de explotación y saqueo que afecta a la humanidad y al orden natural, es decir, derivado de la cultura humana contemporánea y de las formas políticas que definen la gestión de la cotidianeidad, más allá de cualquier disputa en los gobiernos. No es distinto si pensamos en términos de «cambio climático» e inoperancia de las Cumbres Globales.

Por eso, en variadas ocasiones aludimos a la necesidad de pensar en términos alternativos al orden vigente y, con ello, resolver la construcción de una estrategia colectiva que articule la diversidad de reivindicaciones sociales expresadas por múltiples grupos sociales y políticos.

Esta realidad nos lleva a considerar de manera didáctica dos planos del análisis, que, por cierto, son inseparables. Uno estructural, de crítica al capitalismo y a la organización económica de la sociedad. Dicho de otro modo, a la crítica de la Economía Política. El otro, de carácter coyuntural, asentado en la crítica a la gestión del capitalismo y a las propuestas que apunten a resolver en lo inmediato demandas sociales, que al tiempo que satisfacen necesidades urgentes, se encaminen en dirección a resolver la cuestión de fondo, estructural.

Por eso, nuestra prédica está siempre asociada al encadenamiento de lo uno con lo otro. No hay solución antinflacionaria sin afectar el orden social, el régimen de propiedad, altamente concentrado de los medios de producción; ni hay solución a la pobreza sin afectar a la riqueza y su fuente de generación: la explotación y el saqueo de los bienes comunes Bienes comunes En economía los bienes comunes se caracterizan por un modo de propiedad colectiva, que se diferencia tanto de la propiedad privada como de la pública. En filosofía hacen referencia a aquello que comparten los miembros de una misma comunidad, ciudad o la propia humanidad, desde un punto de vista jurídico, político o moral. .

Entonces, ¿cómo balancear el 2021? Hace un año se pensaba en términos de post-pandemia, algo muy alejado de la realidad, más aún cuando el Covid-19 profundizó la desigualdad, las miserias humanas y aceleró los problemas ambientales en el ámbito mundial.

El 2021 supuso crecimiento, pero desigual, con recuperación de la ganancia y no de los ingresos populares, sean salarios, jubilaciones o planes sociales. Es algo verificable en todos los países del mundo. Grandes laboratorios farmacéuticos y transnacionales diversas aprovecharon la intervención estatal, emisión de dinero y de deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
mediante, para subsidiar políticas públicas de restablecimiento del orden capitalista. La especulación Especulación Actividad consistente en buscar ganancias bajo la forma de plusvalía apostando por el valor futuro de los bienes y activos financieros o monetarios. La especulación genera un divorcio entre la esfera financiera y la esfera productiva. Los mercados de cambios constituyen el principal lugar de especulación. financiera y la economía del delito acompañó, por lo que no sorprende el acrecentamiento de la deuda en el plano mundial, o del presupuesto militar de EEUU, en tiempos en que la demanda es por mayor gasto social.

La vuelta de la inflación Inflación Subida acumulativa del conjunto de los precios (por ejemplo, una subida del precio del petróleo, que conlleva luego un reajuste de los salarios al alza, luego la subida de otros precios, etc.). , en buena parte del planeta, es prueba de la desigualdad, ya que los precios acrecentados, especialmente de alimentos y combustibles, suponen mejoras en la apropiación del ingreso socialmente generado por una minoría propietaria en condiciones de imponer precios. No ocurre lo mismo con la mayoría de la sociedad que vive de la venta de la fuerza de trabajo, condicionada además por un deterioro de las formas de organización y defensa de los ingresos populares, especialmente del sindicalismo. En el caso argentino, el balance Balance “Fotografía” a final de año de los activos (lo que la empresa posee) y pasivos (lo que la empresa debe) de una sociedad. Dicho de otra forma, los activos el balance aportan información acerca de la utilización de los fondos recabados por la sociedad. Los pasivos del balance informan sobre el origen de los fondos captados. incluye el condicionante del endeudamiento externo público, especialmente con el FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web :
. Entre septiembre y diciembre del 2021 se cancelaron las dos primeras cuotas al FMI por casi 3.800 millones de dólares, que bien podrían haberse usado para atender demandas de la coyuntura y que apunten en sentido de cambios estructurales, atendiendo problemas de empleo, alimentación, salud, educación, vivienda, entre otros.

¿Qué esperar?

Dependerá de las iniciativas políticas de quienes pretenden consolidar el orden existente y de quienes busquen nuevos rumbos para la sociedad, en continuidad con las experiencias históricas asumidas para confrontar con el orden capitalista. Es evidente que no es sencillo, incluso, las revisiones de las experiencias señalan que no existe síntesis y que el “ensayo” continúa siendo el camino, especialmente en aquellos países que se asumen en una perspectiva anticapitalista. En el mismo sentido se inscriben las prácticas socioeconómicas de autogestión y cooperación que en el capitalismo, conscientemente confrontan con el orden y la lógica del capital, del mismo modo que se expresan articulaciones políticas para disputar sentido social.

La iniciativa del poder es política, cultural, social y económica, impulsando reformas reaccionarias, caso de las «laborale»s y «previsionales», pero especialmente disputando consenso en la sociedad, relativo a que no hay otro camino posible, en donde la hegemonía comunicacional, de medios altamente concentrados, resulta clave. La «cultura» de que la gestión privada de la producción de riqueza es inevitable, está asociada a la máxima de que «sin inversión privada capitalista no hay producción de riqueza, de empleo o de salario».
Hasta el cansancio diremos que el CAPITAL es TRABAJO acumulado y por ende, lo que crea riqueza es el trabajo en su accionar sobre la naturaleza, sobre los bienes comunes.

Repitamos con los clásicos de la economía que el padre de la riqueza es el trabajo y la madre la naturaleza.

A esa iniciativa ideológica y política se le debe contraponer otra, de sentido inverso, de los sectores subalternos, explotados, por reivindicaciones inmediatas y cambios profundos. Con la convicción del trabajo como creador de la riqueza en su accionar sobre los bienes comunes, es importante desplegar todas las luchas por la apropiación del excedente económico, al tiempo que se disputa el modelo productivo y de desarrollo, contra la explotación de la fuerza de trabajo y el saqueo de los bienes comunes.

Por eso, la crítica al orden económico social, expresión de la crítica de la Economía Política, deberá estar asociada a la exacerbación por la lucha en defensa de los intereses de la mayoría afectada, contra la política económica del poder, por medidas de política económica, de distribución del ingreso y de la riqueza que apunten a resolver las demandas inmediatas y a la vez confluyan con aquellas reivindicaciones profundas por un cambio social.

Esas iniciativas confrontadas son manifestación de la lucha de clases en nuestro tiempo, que es objetiva, y que trasciende cualquier parecer en particular. Ello convoca a mayores articulaciones de variados movimientos y sectores sociales, políticos y culturales críticos del orden vigente, que en el camino construyan un ideario colectivo sobre el futuro deseado. Ese imaginario es parte de la historia de búsqueda por superar al orden capitalista y patriarcal.

Habrá que seguir estudiando qué nos dejó la propuesta esbozada en los meses de la Comuna de París; en las décadas de la revolución rusa y la deriva de la URSS y el campo socialista; como en todas las experiencias a nombre del socialismo, de China a Vietnam y, especialmente en el continente, a Cuba, con las caracterizaciones y especificidades de cada una de ellas. En cada país se procesa ese análisis en la dinámica de luchas diversas, en defensa del medio ambiente y contra el modelo productivo y de desarrollo extractivista de exportación y concentración; de las luchas por la igualdad de género y diversidades, en contra las discriminaciones y múltiples formas que asume el racismo.

Bien vale en este cruce de años, entre 2021 y 2022 pensar la historia de los imaginarios alternativos, para junto a definir la ausencia de alternativa política con capacidad de transformar el sentido común, poder avanzar en cambios profundos en contra y más allá del capitalismo.




Julio C. Gambina

economista y profesor universitario argentino, especializado en economía política, economía mundial, integración, deuda externa y otros asuntos sociales y políticos.
Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP, Ciudad de Buenos Aires. www.juliogambina.blogspot.com
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