Ecuador: ¿Se consolida un neoliberalismo de los «ponchos»?

de mayo de 2003 por Alberto Acosta


«Eréndira, que caminaba al paso del burro agobiada por el calor y el polvo, no hizo ningún reproche a las cuentas de la abuela, pero tuvo que reprimirse para no llorar. -Tengo vidrio molido en los huesos- dijo-».

Gabriel García Márquez, La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada.

El mundo de ficción pintado en los años de lucha política concluye abruptamente. Las palabras esperanzadoras de la campaña electoral se transforman en farsa. Los ilusionistas, que cosecharon votos ofreciendo cambios, tienen que esmerarse por tratar de demostrar que hacer lo mismo que criticaron y combatieron, es ahora diferente y hasta positivo. La ambición y la mediocridad obran milagros. Y esto, que sucedió antes, se repite en el gobierno del coronel Lucio Gutiérrez, con el agravante de que se presenta como un gobierno distinto... porque habría neutralizado las protestas de los «ponchos», de ciertos sindicalistas y hasta de algunos grupos «extremistas» entregándoles unos cuantos cargos burocráticos y comprometiéndoles con la gestión gubernamental.

Como afirma, con sobrada razón el economista Rafael Correa, no hay necesidad de evaluar la gestión económica del gobierno de coronel luego de un plazo prudencial, sino que esto se puede hacer ya en función de la economía política que la respalda... y esta es la neoliberal. En el campo económico el asunto estaba claro desde el inicio. Inclusive desde antes. Con la conformación de su equipo económico el coronel ratificó una dirección inconfundible: «en realidad, el único plan gubernamental de fondo, aunque a contracorriente de las aspiraciones ideológicas de Pachakutik, es el programa económico presentado, con metas para los cuatro años, por el ministro Mauricio Pozo», reconoció el Diario Hoy de Quito en su columna de opinión. Y este programa, propio de la línea ortodoxa y conservadora dominante desde hace rato en el país, que traiciona los planteamientos de la campaña electoral del coronel candidato y de sus seguidores, determina lo que será el gobierno del coronel presidente. El resto son aderezos más o menos interesantes que no alcanzan ni alcanzarán para desvirtuar el continuismo neoliberal.

Las pruebas sobran. El coronel, en un tiempo record, impuso un esquema de manejo económico que no presenta ninguna novedad. Es más de lo mismo. Realmente no hay elementos novedosos dignos de mención, salvo el reiterado intento por profundizar un ajuste estructural Ajuste estructural Política económica impuesta por el FMI como condición para la concesión de nuevos préstamos o para la refinanciación de préstamos anteriores. que se viene arrastrando -con diversos grados de coherencia- desde hace casi dos décadas. Y de esto se ufana el coronel, cuando afirma orgulloso que ha conseguido en menos de tres meses un acuerdo con el FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web :
, al tiempo que ha logrado bajar el riesgo-país y ha hecho subir la cotización de los bonos de la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
externa, indicadores del grado de sumisión frente al capital financiero internacional...

¿Qué significa en concreto esta sumisión? Si se recuerda los sucesivos ajustes experimentados por la economía ecuatoriana, se constata que el eje del renovado ajuste busca nuevamente satisfacer las exigencias del FMI, particularmente las demandas de los acreedores de la deuda externa. No es un programa económico soberano, aprobado consensuadamente casa adentro y puesto recién entonces en consideración del FMI, si esto fuera necesario. No. La velocidad con que se suscribió la décima tercera Carta de Intención de los últimos 20 años (a las que habría que sumar tres cartas plan-económico con el mismo Fondo) confirma la existencia de un programa económico elaborado de antemano por economistas ortodoxos y conservadores, que no coincidían con las propuestas de campaña del candidato triunfador, que había ofrecido buscar un nuevo rumbo para la economía, ahorrándole al país los mismos dolorosos ajustes.

Como para completar el cromo del calendario, el coronel, sin transparencia alguna, apuró el acuerdo con el FMI -su verdadero plan de gobierno-, que empezó con un reajuste de precios de los combustibles derivados del petróleo (más elevados que en los EEUU o en Colombia), así como con el alza de las tarifas de la electricidad y por cierto también del transporte público de pasajeros y de carga, anuncia que reducirá los ingresos de los servidores públicos y las pensiones de los jubilados, vía congelamiento de los mismos; que mermará las inversiones de la empresa estatal de petróleo, para seguir disminuyendo su presencia en el sector en beneficio Beneficio Resultado contable positivo neto fruto de la actividad de una sociedad. El beneficio neto es el beneficio después de impuestos. El beneficio a distribuir es la parte de aquél que puede ser repartido entre los accionistas. de las transnacionales petroleras; que privatizará las empresas públicas, bautizando el proceso de privatización como de «administración internacional»; que eliminará el subsidio al gas de uso doméstico, motivo de graves conflictos políticos en años recientes; que abaratará y flexibilizará la mano de obra, para intentar por este camino sustituir la pérdida de flexibilidad cambiaria provocada por la dolarización Dolarización Substitución de la moneda nacional por el dólar, la cual, a diferencia de un régimen dede «arrimage», desaparece totalmente. ; que destinará los fondos de reserva de la seguridad social para fortalecer las reservas de libre disponibilidad que apuntalan la dolarización...

Y como para completar este espíritu de «vientos de cambio frescos, suaves y positivos», como calificó su gestión el propio coronel, durante su visita a Washington, en donde fue recibido por el propio Jorge Bush II el pasado 11 de febrero, a menos de un mes del cambio de gobierno, él mismo coronel declaró que «el presidente del Ecuador quiere ser el mejor amigo y el mejor aliado de los EEUU en la lucha permanente e implacable contra el narcotráfico, el terrorismo, la reducción de la pobreza y el fortalecimiento de la democracia». Una declaración decisiva pocos días antes de que Washington desate su sangrienta agresión en contra del pueblo iraquí...

Recibido a orillas del Potomac con alfombra roja por personajes importantes de la política y las finanzas estadounidenses, ocho meses antes de la prevista visita del presidente del Brasil, el mandatario de este pequeño país andino, en cuyo suelo existe una base militar de las fuerzas armadas yanquis (Manta), a quien ingenuamente se le comparaba con el coronel Hugo Chávez de Venezuela, se convirtió rápidamente -como lo definieron medios de comunicación norteamericanos- en «el coronel de los EEUU». La explicación de esta preferencia es simple: el gobierno de los EEUU quiere neutralizar cualquier actitud poco cooperativa en la frontera sur de Colombia. Steve Johnson, analista político especializado en América Latina de la Fundación Heritage lo sintetizó con claridad, «Washington quiere ver que este hombre tenga éxito» - en función de sus intereses, se entiende. Y como se sabe, según palabras de la consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, «los EEUU sólo deben intervenir allí donde estén sus intereses»; intereses que recaen en el campo de los negocios. Los que, en el caso del Ecuador, están por el lado del petróleo y las privatizaciones, a más de asegurarse un gobierno dócil para enfrentar el conflicto en Colombia.

La pesada herencia de la dolarización

Una lectura preliminar -superficial, por cierto- de la situación económica del Ecuador podría llevar a la conclusión de que su economía se encuentra mejorando; para ello nada mejor que presentar el ritmo de crecimiento, la reducción de la inflación Inflación Subida acumulativa del conjunto de los precios (por ejemplo, una subida del precio del petróleo, que conlleva luego un reajuste de los salarios al alza, luego la subida de otros precios, etc.). y aún algunos datos del mercado financiero, como son el incremento de los depósitos y de los créditos Créditos Suma de dinero que una persona (el acreedor) tiene el derecho de exigir de otra persona (el deudor).

Créditos privados
Préstamos concedidos por los bancos comerciales, sea cual sea el prestatario.

Créditos públicos
Préstamos concedidos por acreedores públicos, sea cual sea el prestatario.
otorgados. Esta visión se podría complementar argumentado como un éxito la caída del desempleo.

Sin embargo, no hay como aferrarse a las apariencias o a interpretaciones ligeras que descuidan el meollo del asunto. Si bien es cierto que la economía ecuatoriana no atraviesa un estado crítico como en el año 1999, no se puede afirmar que ésta ya encontró la senda para una franca y sostenida recuperación. La inflación, luego de subir del 61% en diciembre de 1999 al 91% en diciembre del 2000 (también por causa de la dolarización), empezó una lenta y tortuosa marcha descendente, hasta 9,4% en diciembre del 2002, y eso con tarifas de servicios y bienes públicos congeladas; un nivel elevado si se considera que en los EEUU la inflación bordea el 1,4% y que con otra medida no tan irresponsable -como fue sacrificar la política monetaria y cambiaria en un mundo dominado por tasas de cambio flexibles- se hubiera podido conseguir un resultado satisfactorio.

En este contexto, las medidas adoptadas por el coronel, lejos de resolver los problemas del aparato productivo y mejorar la capacidad de compra de la población, aceleraron la inflación en dólares. De hecho, la inflación mensual, luego de haber terminado en diciembre del 2002 con una tasa de 0,35%, alcanzó en enero del 2003 la cifra de 2,5%, la más alta desde inicios del 2001; y la inflación anualizada subió de 9,36% en diciembre del 2002 a 10,1% en enero de este año, para caer ligeramente en los meses subsiguientes, en febrero al 9,76%, en marzo al 9,15% y en abril al 8,95%. Estos ajustes agravan la caída del tipo de cambio real efectivo, con el consiguiente impacto en la competitividad: un asunto de mucho cuidado en cualquier economía abierta, más aún en dolarización; régimen cambiario que ahora ofrece apuntalar el coronel, luego de haber sido públicamente su detractor.

Para mencionar otro punto, las tasas de interés Interés Cantidad pagada como remuneración de una inversión o percibida por un prestamista. El interés se calcula sobre la base de la cantidad de capital invertido o prestado, de la duración de la operación y del último tipo aplicado en ese momento. activas reales de más de 20% para la mayoría de empresarios, y el diferencial entre tasas activas y pasivas de 10 puntos porcentuales, reflejan niveles desmesurados para una economía dolarizada, cuya momentánea recuperación se explica por la lotería de los altos precios del petróleo, por el creciente endeudamiento externo privado (cuyo monto aumentó en más del 100% desde inicios del 2000 a la actualidad, al pasar de 2.229 millones de dólares a casi 5.000 millones, respectivamente), así como por las remesas de los emigrantes (1.400 millones de dólares al año), que superan a las exportaciones sumadas de banano, cacao, café, camarón y atún (los rubros más importantes de exportación después del petróleo); emigración que explica la caída del desempleo en los últimos años (desde la crisis del 99 y en dolarización han salido más de 700 mil personas, cifra que supera el 10% de la población económicamente activa, una cantidad elevada en un país de 12 millones de habitantes). En estas condiciones, la economía intenta salir del pozo, pero sin que tenga algo que ver en esto la dolarización y, por supuesto, a pesar de las políticas económicas aplicadas (Téngase presente que el PIB Producto interno bruto
PIB
El PIB es un índice de la riqueza total producida en un territorio dado, estimada sobre la base de la suma de los valores añadidos.
per cápita del 2002 apenas bordea el de 1980).

Otro factor riesgoso es el mantenimiento fuera del país de un elevado monto -estimado hasta en 1.600 millones de dólares- de los incrementados depósitos bancarios, frente a lo cual, el gobierno del coronel, cuyo equipo económico tiene estrechos vínculos con la banca (y al parecer también con los acreedores), no ha propuesto medida alguna para propiciar su repatriación. Y tampoco hace nada efectivo para que las tasas de interés se reduzcan. Además, esa tendencia se sostendrá al vender papeles del Estado por más de 900 millones de dólares en el mercado doméstico para atender la deuda pública interna (impidiendo, vía Carta de Intención, la utilización de otros mecanismos de financiamiento, como podría ser una facilidad petrolera, más barata y no recesiva). Una realidad por demás preocupantes, pues, como se sabe, medidas restrictivas pueden ser válidas en períodos cortos. Mas no se puede eternizar un esquema contractivo cuando el país requiere crecimiento (con equidad, por cierto).

En este escenario, las señales de estrangulamiento externo, que tendría repercusiones fiscales, comienzan a ser inocultables. Por efecto de la rigidez cambiaria en una economía atrapada por la ingenua (por decir lo menos) apertura comercial y financiera, con una baja productividad y con una impagable deuda externa, las cuentas externas muestran cifras preocupantes. Las exportaciones apenas se han recuperado (gracias al petróleo y éste, a su vez, debido a sus altos precios), mientras que las importaciones crecen aceleradamente. Saldo: el déficit comercial, que en el 2001 fue de -302 millones de dólares, en el 2002 cerró en -1.006 millones; mientras el déficit de cuenta corriente en el 2002 alcanzó -1.703 millones, cuando el 2001 fue de -550 millones. Y el futuro se pinta peor, inclusive en estimaciones optimistas para el 2003, como las establecidas por el propio Banco Central Banco central Entidad que, en un Estado, se encarga generalmente de la emisión de billetes de banco y del control del volumen de moneda y crédito. En España es el Banco de España quien asume dicho rol, bajo el control del Banco Central Europeo (BCE, ver más abajo).

El Banco Central de un país gestiona la política monetaria y tiene el monopolio de la emisión de la moneda nacional. Proporciona moneda a los bancos comerciales a un precio determinado por las tasas directoras, que son fijadas por el proprio banco.
, en las que se espera un déficit comercial de -1.519 millones y un déficit en cuenta corriente de -1.700 millones.

El país, como consecuencia de la política económica del coronel, seguirá exportando dólares por el pago de la deuda externa. En la pro forma presupuestaria para el 2003, se dice textualmente que «el país se volvió exportador neto de divisas, financiando de esta manera al resto del mundo». Las cifras hablan por sí solas. En el 2002 se recibieron préstamos por 138 millones de dólares y se amortizaron 710 millones, un saldo negativo de 572 millones. En el 2001 el saldo negativo se acercó a los 400 millones, se obtuvo préstamos por 330 millones y se pagó 733 millones. Exportación de dólares que se suma a una cifra negativa acumulada en la década anterior de casi 10 mil millones de dólares: cuentas interminables que denotan el peso inaguantable de la deuda externa, al cual habría que añadir la carga del ajuste interminable que la acompaña. Recuérdese que el Ecuador, desde 1982 al 2000, pagó por concepto de capital e intereses 75.908,2 millones de dólares y en el mismo lapso recibió como nuevos desembolsos 65.678,8 millones. Lo cual generó una transferencia neta negativa de 10.229,4 millones, a pesar de lo cual la deuda creció en 6.931,7 millones, pues pasó de 6.633 millones en 1982 a 13.564,5 millones en 2000.

Exportación de dólares que se repetirá en el 2003; en este año, por desembolsos, que incluyen los recientemente aplaudidos créditos que obtendría el gobierno del coronel tanto del FMI como de otros organismos multilaterales (si el Ecuador cumple con todas las condicionalidades impuestas), se recibirían 791 millones, mientras que por pago de la deuda externa pública saldrán 919 millones. En la práctica se exportará mucho más de 128 millones de dólares, pues la diferencia del precio establecido en la proforma -18 dólares por barril- con el del mercado, que ya supera los 30 dólares, está destinada a alimentar el pago de dicha deuda... A esta sangría, con la que se compra la «confianza» de los agentes económicos, se suma otra carga producida por el servicio de la deuda Servicio de la deuda Suma de la amortización más los intereses del capital prestado. pública interna, en su mayoría por el salvataje bancario, que en el 2003 significará una transferencia neta negativa de 397 millones.

En suma, el coronel, con su ajuste fondomonetarista, busca aumentar el superávit fiscal primario (saldo de ingresos versus egresos, sin considerar el servicio de la deuda) de 4,5% del PIB, conseguido el año anterior, a 5,2% en el presente año. Todo para reducir el coeficiente del endeudamiento del sector público de 59% del PIB a fines del 2002 a 52% al finalizar el 2003. Y como para consolidar su favoritismo con los acreedores, el régimen propuso una cláusula de contingencia perversa, el país se compromete a pagar más deuda cuando crece el precio del petróleo, presupuestado en 18 dólares por barril para el año 2003, mientras que, si éste cae, en la mira está «la adopción de medidas que podrían ser necesarias para alcanzar los objetivos del programa», esto es más medidas de ajuste, tal como reza la Carta de Intención.

Está claro que con el gobierno del coronel se mantiene la decisión de «honrar» la deuda externa. Y esto aumentará la dependencia del país de créditos externos, la verdadera llave maestra para apuntalar la dolarización...

Los alcances de la décima tercera Carta de Intención

Ahora bien, con la décima tercera Carta de Intención el gobierno del coronel presentó de cuerpo entero su visión ideológica. Para equilibrar el déficit fiscal, y más concretamente para aumentar los ingresos del fisco, se ponen «nuevamente en marcha los ajustes de precios de los servicios eléctricos y telefónicos» y «se elevaron los precios de los combustibles en un 25% en promedio», contrariando todos los ofrecimientos de campaña del coronel. Estas medidas producen presiones inflacionarias que tenderán a contraer el nivel de consumo y elevarán los costos de producción. Lo que dificultará la consecución de las mismas metas macroeconómicas del gobierno y generará efectos recesivos en el ya deteriorado aparato productivo nacional.

Asimismo, se plantea «reducir el número de servidores públicos (en un 10%) y la masa salarial nominal del gobierno central en el presupuesto del 2004 con respecto al presupuesto del 2003». Luego de ofrecer en campaña una duplicación del bono solidario, apenas se concretó apenas un incremento de 3,5 dólares, al pasar de 11,5 a 15 dólares mensuales. Mientras, se dio paso a la mencionada alza en servicios básicos y se estableció que «el IESS no concederá nuevos préstamos a sus afiliados».

A más del contenido de austeridad antes mencionado, debe hacerse énfasis en las intenciones de sometimiento y las promesas de obediencia realizadas en la Carta al FMI. La Carta insiste repetidas veces en que «el gobierno mantendrá un estrecho contacto con el FMI» y que seguirá sus procedimientos. Como ejemplo, entre las acciones previas se establece que tanto la reglamentación de la Ley de responsabilidad, estabilización y transparencia fiscal, como la de la Ley de turismo serán «debatidas con el personal técnico del FMI». Por último, al finalizar la Carta, se establece que «para 2004, el gobierno se compromete a mantener políticas macroeconómicas prudentes» -por supuesto, en el sentido fondomonetarista de la prudencia- «y a reforzar su programa de reformas» neoliberales.

Una de las promesas que lleva explícita la Carta de Intención es la siguiente: pase lo que pase, el servicio de la deuda externa y el libre comercio son intocables. Esto se expresa en la Carta de manera cristalina con las siguientes palabras: «el gobierno no incurrirá en nuevos atrasos, sean internos o externos, ni impondrá nuevas restricciones al comercio internacional». En efecto, la primera acción Acción Título mobiliario emitido por una sociedad de acciones. Este título representa una fracción del capital social. En particular otorga a su titular (el accionista) el derecho a percibir una parte de los beneficios distribuidos (el dividendo) y de participar en las asambleas generales de la empresa. previa al acuerdo consiste en la «eliminación de todos los atrasos externos no reprogramables», según el programa de eliminación de atrasos. Esto constituye un serio problema para el país, puesto que uno de los mayores obstáculos que atraviesa la dolarización es la salida de divisas por concepto de déficit comercial y servicio de la deuda.

Otra prueba de obediencia del gobierno al FMI está dada por la promesa de preservar el actual esquema cambiario. En efecto, en el memorando de política económica (documento adjunto de la Carta) se afirma que «Ecuador mantiene su compromiso con la dolarización». De hecho, en gran medida las políticas del gobierno buscan apuntalar al tipo de cambio fijo. Es más, «el gobierno confía en que la adecuada y oportuna ejecución» de sus políticas será «consistente con lo que requiere la dolarización». De aquí se pueden derivar dos ideas básicas. En primer lugar, se ve que la prioridad del gobierno es dar paso a lo que requiere la dolarización y no a lo que requiere el país (Recuérdese que el coronel, cuando formaba parte de la lucha popular, fue uno de los opositores a la dolarización y hoy, como presidente, aparece como uno de sus misioneros al proponer su adopción en toda América Latina).

Otra medida preocupante es la que apunta a la reactivación de las privatizaciones. En efecto, en la carta se propone «entregar la administración de las empresas de distribución eléctrica, además de Andinatel y Pacifictel, a sociedades internacionales de prestigio». En esta línea redujo ya en más de 200 millones de dólares la inversión de Petroecuador (en la Carta de Intención se solicitaba una reducción de 100 millones), empresa que está atravesando severos problemas financieros como producto de una política orquestada para conseguir su debilitamiento y así posibilitar su transferencia al sector privado. Asimismo, se aceptó acelerar los procesos de liberalización, por ejemplo, en el comercio exterior, y a facilitar aún más la inversión extranjera en desmedro de la inversión nacional, sin medir las consecuencias que podrían tener para una estructura productiva sumamente frágil en Ecuador dolarizado y poco competitivo. Por fin, está la mencionada consecución del superávit primario como muestra de su sumisión frente a los acreedores privados, principales beneficiarios de este enorme ajuste fiscal.

Tribulaciones derivadas del ajuste neoliberal del coronel

En este contexto, cautivada por las voces de triunfo de los medios de comunicación -en especial luego de la firma de la «Carta de Intención» y del espaldarazo recibido por el coronel de parte de «su mejor aliado», Jorge Bus II-, la sociedad parece ajena a su propia desgracia, mientras algunos «ponchos», sindicalistas y ex-extremistas incrustados en el gobierno tratan de demostrar lo indemostrable, diciendo que este gobierno representa los intereses populares, buscando afanosamente todo tipo de pretextos para justificar su permanencia en los puestos burocráticos obtenidos y hasta olvidándose de los plazos dados solemnemente para que el coronel cambie de rumbo.

Un asunto preocupante, pues se conoce hasta la saciedad que las políticas del FMI son contractivas y que agravan la situación de un país con tendencias recesivas antes que aliviarla. Las restricciones fiscales en momentos de recesión aceleran la caída de la economía. Ni siquiera la correcta aplicación de estas políticas es garantía de éxito. De hecho, la evidencia muestra resultados lamentables en América Latina o Asia. Confiar que ahora, porque el coronel es el presidente y porque cuenta con el respaldo de los «ponchos» y de algunos representantes de sectores sociales anteriormente contestatarios, va a cambiar la lógica y los resultados del ajuste del FMI, es como esperar a que Drácula se vuelva vegetariano...

El ajuste del coronel, o sea su ajuste neoliberal, a pesar de ser conocido por su contenido y sus consecuencias, plantea, sin embargo, otras preocupaciones. Al haber desechado las propuestas innovadoras existentes y discutidas por sectores que hoy forman su gobierno, se postergó la posibilidad de construir una alternativa y se condenó al país a la repetición de un libreto conocido. Pero lo grave no es que se está frente a más de lo mismo. El contenido inflacionario del nuevo ajuste, vía incremento de precios y tarifas, en una economía dolarizada, golpea a aquellos sectores productivos que ya han perdido su competitividad y que sufren duros embates por una creciente competencia externa, al tiempo que resta la capacidad adquisitiva de las mayorías. Algo nocivo en una economía que ha sido ajustada y desajustada hasta el cansancio, ajuste que aún no termina... Mientras que su contracara recesiva, que se exacerba, por ejemplo, a través del incremento del precio de la gasolina y de los aranceles para las materias primas y los bienes de capital, frena la actividad de la economía en general, que continuará dependiendo de los vaivenes de la lotería del petróleo, cuyas fluctuaciones en este año están directamente atadas a los caprichos del «francotirador global» de Washington, aliado del coronel.

Y, lo que es más preocupante, en la actualidad muchos sectores sociales, que fueron protagonistas de la resistencia contra los ajustes del FMI -tema que también provocó el levantamiento del 21 de enero del 2000, en el que el coronel fue uno de los personajes más destacados- y que a la vez aparecían como los portadores de propuestas alternativas, al estar involucrados en el nuevo gobierno, están avalando esta gestión fondomonetarista. De esta manera, amplios sectores sociales, en particular el movimiento indígena, han perdido su capacidad de movilización y de control. Esto, como es fácil comprender, debilita la posibilidad de resistir a los embates del fondomonetarismo y de construir opciones diferentes de política económica, incluyendo una salida ordenada de la trampa cambiaria, la dolarización. Así, este país andino, que había tenido en el movimiento indígena un actor político fundamental para resistir al neoliberalismo, estaría en condiciones más precarias cuando llegue realmente la hora del cambio.

Al decir del economista Pablo Dávalos, quien cuestiona la idea de «ser gobierno» que alienta a los movimientos sociales, considera que «esa ilusión de ’ser poder’, y de ’tomar decisiones’ desde el poder, los sorprendió en un ejercicio que iba en contra de su propio proyecto histórico. En realidad, están cometiendo un acto de suicidio político con entusiasmo e ilusionados de ser ’realistas’ y ’pragmáticos’ en asuntos de Estado». Algo lamentable. En suma, también desde esta perspectiva política, no se está frente a más de lo mismo. Como van las cosas, el gobierno del coronel sería un gobierno peor que los otros, porque es distinto...




Alberto Acosta

Economista ecuatoriano. Investigador de la FLACSO. Ex-ministro de Energía y Minas; Ex-presidente de la Asamblea Constituyente y asambleísta constituyente.

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