Club de Parìs: pagaremos deuda de la dictatura

Argentina, 11 de junio de 2014

25 de junio de 2014 por ATTAC/CADTM Argentina


El acuerdo reciente, con el Club de París puede resumirse así: Pagar deuda para poder volver a endeudarnos y así poder seguir pagando deuda.

En virtud del mismo, nuestro país reconoce una deuda total de 9.700 millones de dólares (MD) y se compromete a cancelarla en un plazo de cinco años, en principio, dependiendo del ingreso o no de inversiones externas comprometidas por el Club.

La razón inmediata del acuerdo debe buscarse en la necesidad del gobierno de volver a los mercados de capitales para financiarse y para atraer más inversiones, resolviendo, así, la crisis de deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
que compromete su capacidad de pago. Desde 2011 a la fecha, se fugaron del país 23.500 MD. La principal vía la constituyen los pagos de deuda pública (otras son la remisión de utilidades, las importaciones, el atesoramiento y el turismo).

Pero para esa vuelta a los mercados internacionales, el capital transnacional exige al gobierno que cumpla previamente con los siguientes requisitos: pagar a los bonistas holdouts que no entraron al Canje (parte de ellos reclaman, en la actualidad, en los Tribunales de Nueva York), pagar la indemnización a Repsol, los reclamos de empresas transnacionales realizados ante el CIADI CIADI Con el fin de resolver eventuales litigios que puedan darse entre Estados e inversionistas extranjeros, se creó en 1965, en el marco del Banco Mundial, el Centro Internacional de Arreglo de Disputas entre Inversionista Extranjero y Estado, (conocido por sus siglas en español CIADI, o ICSID en inglés), mediante la Convención de Washington: esta Convención establece un mecanismo arbitral en el marco del Banco Mundial, para resolver este tipo de disputas.

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y al Club de París.

La deuda pública muestra así, más allá de su función usuraria, su carácter de instrumento del capital transnacional para imponer sus condiciones. Vemos también que dicho capital opera ya sea a través de los organismos financieros internacionales (FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web :
, Banco Mundial Banco mundial Creado en 1944 en Bretton Woods en el marco del nuevo sistema monetario internacional, el Banco posee un capital aportado por los países miembros (189 miembros el año 2017) a los cuales da préstamos en el mercado internacional de capitales. El Banco financia proyectos sectoriales, públicos o privados, con destino a los países del Tercer Mundo y a los países antes llamados socialistas. Se compone de las siguientes tres filiales.

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, BID, etc), los organismos multilaterales (OMC Organización Mundial del Comercio
OMC
Firmado el acuerdo el 15 de abril de 1994 y en vigencia desde el 1º de enero de 1.995, la OMC sustituye al GATT (Acuerdo general sobre aranceles y comercio). La mayor innovación introducida es que la OMC posee el estatuto de organización internacional. Su función es asegurar que ninguno de sus miembros se entregue a cualquier tipo de proteccionismo, a fin de acelerar la liberalización mundial de los intercambios comerciales, de favorecer las estrategias de las multinacionales. Está dotada de un tribunal internacional (órgano de resolución de conflictos) que juzga las eventuales violaciones de su texto fundador de Marraquech.
) como, así también, a partir de los gobiernos de sus países de origen.

En el caso del acuerdo con el Club de París, las negociaciones fueron directamente con los gobiernos que lo integran (que son los acreedores), pero las condiciones exigidas por ellos se relacionan con los intereses de las multinacionales de dichos países. No es un mérito del gobierno haber logrado dejar afuera de las negociaciones al FMI, como ciertos sectores intentan resaltar. El capital transnacional prescindió de él, sin que por ello se vean afectados sus intereses.

No debemos dejar de insistir: la deuda es un cáncer y por eso exigimos investigarla, auditarla, avanzar con los juicios contra la deuda, denunciando la entrega de la riqueza social de los argentinos y poniendo en debate la necesidad de transitar hacia alternativas al actual modelo de desarrollo.

Sin conciencia ni movilización popular los gobiernos sistémicos continuarán pagándola sin cuestionar su legalidad y legitimidad, cediendo cada día más nuestra soberanía. Prueba de ello es que esta semana parte de nuestro futuro se dirime en la Corte Suprema de EE.UU., razón por la cual el conjunto del arco político sistémico viajó a ese país a pedir clemencia y a aclarar que pagar la deuda es política de estado en argentina.

A la deuda se la enfrenta con todos los argumentos políticos y jurídicos a nuestro alcance o se sucumbe ante ella. Los partidos políticos sistémicos nos quieren convencer que la deuda es manejable si se aplican políticas “serias”. Algunos desde el campo popular, incluso, nos dirán que el gobierno kirchnerista se ha enfrentado con valentía al FMI y a los acreedores y, que ha logrado desendeudar al país.

Más allá del discurso, la deuda no es “manejable” y, no existe la posibilidad del desendeudamiento. Los números de la última década lo demuestran. En 2001 la deuda pública era de 144.212 MD. Hoy, luego de haberse pagado más de 173.000 MD desde 2003, la deuda es de 240.000 MD. Estamos frente a una gigantesca estafa, un mecanismo de succión de recursos producidos por trabajo argentino.

Para ir finalizando, la deuda reclamada por el Club de París es una deuda odiosa Deuda odiosa Según la doctrina jurídica de la deuda odiosa, teorizada por Alexander Sack en 1927, una deuda es «odiosa» cuando reúne dos condiciones esenciales:

1.- La ausencia de beneficio para la población: la deuda no fue contraída a favor del interés del pueblo y del Estado, sino en contra de esos intereses, y/o a favor del interés personal de los dirigentes y de las personas próximas al poder.

2.- La complicidad de los prestamistas: Los acreedores sabían (o tenían la capacidad de saber) que los fondos prestados no beneficiarían a la población.

Para Sack, la naturaleza despótica o democrática de un régimen no debía tenerse en cuenta. Una deuda contraída por un régimen autoritario debe, según Sack, ser reembolsada si ésta sirve a los intereses de la población. Un cambio de régimen no autoriza el cuestionamiento de la obligación que tiene el nuevo régimen de pagar las deudas del gobierno precedente, salvo si éstas fueran odiosas.

[Extractos] del Tratado jurídico y financiero por Alexander Nahum Sack, ex profesor agregado a la Facultad de Derecho de la Universidad de Petrogrado.

A partir de esta definición «conservadora» de deuda odiosa, otros juristas y movimientos sociales, como el CADTM, ampliaron esta definición teniendo en cuenta, especialmente, la naturaleza del régimen que contrae la deuda y la consulta que se hace, o no se hace, a los parlamentos nacionales para la aprobación o la concesión del préstamo.

De manera especial, citemos la definición de deuda odiosa utilizada por la Comisión para la verdad sobre la deuda griega, que se apoya, a la vez, en la doctrina de Sack, y también en los Tratados internacionales y los principios generales del derecho internacional.

Así que una deuda odiosa responde a:

1.- Una deuda contraída en violación a los principios democráticos, que comprende el asentimiento, la participación, la transparencia y la responsabilidad, y ha sido empleada contra los más altos intereses de la población del Estado deudor, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad de saber, lo precedente.

O a lo siguiente:

2.- Una deuda que tiene por consecuencia negar los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de la población, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad para saber, lo precedente.
, contraída, mayoritariamente, durante la Dictadura cívico-militar, sobre la que la justicia argentina ya se expidió en la causa “Olmos”. Es una deuda utilizada para someter a nuestro pueblo mediante el terrorismo de estado, con la complicidad de los acreedores, por lo que no puede pretenderse, válidamente, que sea él quien la pague. Nada tiene de valientes ni de soberanos renegociarla, más allá de las condiciones de pago obtenidas (muy cuestionables, por cierto).

Por todo lo dicho, desde ATTAC Argentina estamos en contra del acuerdo con el Club de París, y por una Auditoria de la Deuda Pública, por la salida del CIADI y el rechazo a sus laudos que se traducen en más deuda, y por la construcción de una nueva arquitectura financiera regional (Banco del Sur, SUCRE, Banco del ALBA) como primeros pasos indispensables para la construcción de un proyecto anticapitalista, que ponga el centro en la satisfacción de las necesidades populares.




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