73 años después, la Nakba nunca acaba

19 de mayo por Irene Graíño Calaza


«Palestine Nakba Day» by Libertinus is licensed with CC BY-SA 2.0.

El pasado sábado se cumplían 73 años de la Nakba entre bombardeos a la población gazatí, entre el terror, los asaltos indiscriminados por parte de los colonos israelíes a la población de Cisjordania y una continuación de todas las metas de plan del sionismo.

Israel continua bombardeando la Franja con ataques aéreos y proyectiles de artillería, intensificando durante el fin de semana el despliegue de tropas y tanques cerca del enclave palestino sitiado. La agencia Safa Press reportó una nueva ronda de bombardeos por parte de Israel en varias zonas de Gaza en la mañana del viernes. Según Al Jazeera, en las últimas horas se lanzaron varios ataques aéreos en la parte este y norte de la ciudad de Gaza, y también se informó de fuego de artillería y bombardeos en la ciudad de al- Fakhari, al este de Khan Yunis en Gaza.

Después de casi una semana de incesantes bombardeos sobre la población gazatí, el Ejército israelí movió el día 13 de mayo más tropas a la frontera con Gaza ante la previsión de una operación terrestre. En este sentido, Jonathan Conricus, portavoz militar declaró “tenemos unidades terrestres que están preparadas y se encuentran en varias etapas de preparación de operaciones terrestres”. En palabras de Safwat Al Kahlout, que informa desde Gaza para Al Jazeera, a las 00:10 GMT del viernes, las tropas de Israel se estaban concentrando en la frontera, pero contrariamente a varios informes de noticias, no se concretó una ofensiva terrestre. “Una operación terrestre necesita mucha preparación, necesita muchas tropas” afirmaba Al Kahlout. Por otra parte, en una declaración, el ejército sionista denegaba que la ofensiva terrestre hubiese comenzado.

Quince años han transcurrido desde el primer asalto israelí a la Franja en 2006 hasta los recientes ataques. La Franja asciende a poco más del 2 por 100 de la extensión territorial de Palestina y, con poca frecuencia se explica, que es una parte tan pequeña del territorio palestino que nunca en el pasado ha existido como región separada. Así lo explica el historiador israelí Ilan Pappé en su obra Los diez mitos de Israel, antes de la sionización de Palestina en 1948, la historia de Gaza no era única ni diferente de la del resto de Palestina y siempre se había relacionado administrativa y políticamente con el resto del país. Como una de las principales puertas terrestres y marítimas de Palestina al mundo, tendía a desarrollar una forma de vida más flexible y cosmopolita, similar a otras sociedades de entrada en el Mediterráneo oriental en la era moderna. Su ubicación en la costa y en la Via Maris desde Egipto hasta el Líbano trajo consigo prosperidad y estabilidad, hasta que esto se vio interrumpido y casi destruido por la limpieza étnica de Palestina en 1948. Como relata Pappé, la Franja se creó en los últimos días de la guerra de 1948, y era una zona a la que las fuerzas israelíes empujaron a cientos de miles de palestinos desde la ciudad de Jaffa y sus regiones meridionales hasta la ciudad de Bir-Saba. Otros fueron expulsados a la Franja desde pueblos como Majdal, en 1950, en las fases finales de la limpieza étnica.

El 80% de los palestinos y palestinas de la Franja dependen enteramente de ayuda humanitaria para sobrevivir. Este territorio acoge a 2 millones de palestinos, siendo más de la mitad de su población menores de 18 años y viviendo más de la mitad por debajo de la línea de la pobreza

De tal modo, una pequeña parte pastoril de Palestina se convirtió así en el campamento de refugiados más grande del mundo y una de las zonas más densamente pobladas de todo el planeta. El 80% de los palestinos y palestinas de la Franja dependen enteramente de ayuda humanitaria para sobrevivir. Este territorio acoge a 2 millones de palestinos, lo que quiere decir más de 4.500 habitantes/km 2, siendo más de la mitad de su población menores de 18 años y viviendo más de la mitad por debajo de la línea de la pobreza. Entre 1948 y 1967 Gaza fue delineada y severamente restringida por las respectivas medidas israelíes y egipcias. Ambos países prohibieron cualquier movimiento fuera de la Franja, y como consecuencia de ello, las condiciones de vida se hicieron cada vez más duras a medida que se multiplicaba el número de habitantes. En vísperas de la ocupación israelí en 1967, la naturaleza de esta transformación demográfica forzada era ya evidente.

A partir de los acontecimientos de las últimas semanas y de la ocupación israelí, colonial, racista y sionista que dura más de 70 años, como cada año de represión, las palestinas y los palestinos se han levantado, como sociedad civil unida en resistencia, para combatir las políticas de apartheid y limpieza étnica de Israel. No hay que olvidar que lo que sucede hoy en día en el barrio de Sheikh Jarrah, situado en Jerusalén Este, forma parte de un plan sistemático y completamente estructurado de limpieza étnica, desalojo, expropiación de tierras y recursos naturales, y aislamiento de pueblos y ciudades palestinas entre sí. En la actualidad, 38 familias palestinas residen en Sheikh Jarrah, cuatro de las cuales se enfrentan a un desalojo inminente, mientras que se espera que tres sean desalojadas el 1 de agosto. El resto de las familias se encuentra en diferentes etapas judiciales, enfrentándose con grupos de colonos en los tribunales israelíes.

Para comprender la situación, debemos remontarnos a la Nakba, 1948, momento en que, Jerusalén quedó dividida en dos partes: el este, bajo control árabe y el oeste en manos de Israel. En 1967, durante la Guerra de los Seis Días, Israel tomó el control efectivo de toda la ciudad. Hoy en día, las familias palestinas son desalojadas de sus casas con el amparo de dos leyes israelíes. Por una parte, la llamada Ley de Propiedad de Ausentes, que permite a Israel apoderarse de la propiedad de los palestinos que, según Israel, abandonaron o huyeron de sus casas durante el conflicto, y, por otra parte, la Ley de Asuntos Legales y Administrativos, que permite a los judíos que puedan demostrar un título de propiedad anterior a 1948 para reclamar sus propiedades en Jerusalén.

En tal sentido, Mohamed Yehia, editor del servicio árabe de la BBC afirma que “en la mayoría de los casos, los representantes de los colonos tratan de desalojar a los palestinos de sus hogares aplicando la ley israelí que permite a los judíos reclamar la propiedad de las casas que ellos u otros judíos poseían antes de 1948”. “La ley israelí permite a los judíos reclamar la propiedad de judíos antes de 1948, pero prohíbe a los palestinos recuperar la propiedad que perdieron en la misma guerra, incluso si todavía residen en áreas controladas por Israel”, agrega. Esto conlleva que los palestinos no pueden recuperar los que eran sus hogares en la parte oeste de la ciudad antes de 1948. Sin duda, el despojo de tierras y el desalojo del barrio de Sheikh Jarrah forma parte del plan de judeización ejecutado por Israel, perfectamente estructurado.

La ley israelí permite a los judíos reclamar la propiedad de judíos antes de 1948, pero prohíbe a los palestinos recuperar la propiedad que perdieron en la misma guerra, incluso si todavía residen en áreas controladas por Israel

Como explica la UNRWA, desde que Israel se apoderó de Jerusalén Este en la guerra de 1967, las organizaciones de colonos israelíes han reclamado la propiedad de la tierra en Sheikh Jarrah, y han presentado múltiples demandas para desalojar a la población palestina del vecindario, a pesar de que estas familias palestinas cuentan con títulos de propiedad. La Corte Suprema de Israel ordenó que las familias Iskafi, Kurd, Janooi y Qassem, compuestas por 30 adultos y 10 niños, evacuaran sus hogares antes del 7 de mayo. El tribunal dio a las familias Hammad, Dagani y Daoudi que vivían en la misma zona hasta el 1 de agosto para evacuar. En palabras de Yenia, “La importancia de Sheikh Jarrah radica en que es uno de los principales barrios palestinos de Jerusalén Oriental y los palestinos se han quejado en los últimos años del creciente número de colonos judíos que llegan”. Asimismo, los ataques violentos e indiscriminados por parte de los colonos israelíes en distintos puntos de Cisjordania, como Haifa o El Lydd hacia la población palestina se han visto gravemente incrementados, contando con la total complicidad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Israel. Mientras los palestinos y las palestinas reclaman sus tierras, sus derechos, su libertad y gritan por la vida, los colonos se dedican a salir impunes de ataques y violaciones directas de derechos humanos, amparados por los militares israelíes, el gobierno y el silencio cómplice de la comunidad internacional.


73 años de la Nakba

Fue en aquel mes de marzo del año 1948 cuando, así como lo relata el historiador israelí Ilan Pappé en Los 10 mitos de Israel, la dirección sionista se esforzaba por obtener la aprobación internacional mientras preparaba a su comunidad para la guerra, imponiendo el reclutamiento obligatorio y aprobando gravámenes, intensificando los preparativos militares y aumentando la compra de armas. Igualmente, trabajar en dos frentes: el militar y el diplomático, no afectó a la estrategia sionista con respecto al tema que más preocupaba a los líderes de movimiento: ¿cómo crear un Estado que fuera a la vez democrático y judío ubicado en la mayor parte de Palestina? O, dicho de otro modo, ¿qué hacer con la población palestina en el futuro Estado judío? Siguiendo a Pappé, las diversas deliberaciones sobre esta cuestión finalizaron el 10 de marzo de 1948, cuando el alto mando aprobó el Plan Dalet, el Plan D, que indicaba el destino de las y los palestinos que vivían en las áreas que pretendían ser ocupadas por el sionismo. Todo ello comenzó a estructurar la limpieza étnica en Palestina, perpetrada por las fuerzas de ocupación sionistas.

De tal modo, Ben-Gurion dijo a sus compañeros que un Estado judío en el que los judíos solo constituyeran el 60% de la población, no era viable. El mensaje que transmitió a los generales, y a través de ellos, a las tropas sobre el terreno fue claro: cuantos menos palestinos en el Estado judío, mejor. Esa es la razón por la que, tal como han demostrado estudiosos palestinos como Nur Masalha y Ahmad Sa’di, también trató de deshacerse de los palestinos que quedaron en el Estado judío después de la guerra.

La “Nakba” palestina (“catástrofe” en árabe) se refiere a la expulsión masiva de palestinos árabes de la Palestina del mandato británico durante la creación de Israel. La Nakba no fue un resultado involuntario de la guerra, fue un acto deliberado y sistemático, necesario para la creación de un estado de mayoría judía en la Palestina histórica, que era mayoritariamente árabe —cómo relataba Pappé— antes de 1948.


¿Cómo se gestó la Nakba?

Según Ilan Pappé, en el año 1946, el gobierno británico en Londres pensaba que podría mantenerse en Palestina durante algún tiempo más. Comenzó a desplazar al territorio fuerzas acuarteladas en Egipto a medida que la lucha de liberación nacional egipcia se intensificaba ese año. No obstante, tensiones entre los grupos paramilitares sionistas, que habían empezado a actuar contra las fuerzas británicas, y la decisión de abandonar la India causaron que Gran Bretaña abandonase el territorio de Palestina en febrero de 1947.

La reacción de ambas comunidades ante esa decisión fueron distintas, así, para los palestinos el abandono conllevó la suposición de que el proceso sería similar al de otros países árabes vecinos, transfiriéndose de ese modo gradualmente el poder a la población local, que decidiría democráticamente la naturaleza del futuro Estado. Por otra parte, según Pappé, los diplomáticos sionistas se esforzaron por convencer a la comunidad internacional de que la cuestión de quién reemplazaría a Gran Bretaña como poder soberano en Palestina quedaba asociada con el destino de todos los judíos del mundo, y dicha política se asoció con la necesidad de compensar al pueblo judío por su sufrimiento histórico.

El resultado fue la Resolución de Partición de la ONU del 29 de noviembre de 1947, y dicho documento fue preparado por un comité especial, la UNSCOP (United Nations Special Committee on Palestine), compuesto por representantes con escasos conocimientos previos sobre la cuestión palestina cuyo resultado fue la partición de dos Estados, y se pretendía que llegasen a una unión económica y una política de inmigración conjunta, donde cada comunidad tuviera la posibilidad de votar en el otro Estado, si deseaba hacerlo. A pesar de que, el resultado no fue lo que la dirección sionista pretendía (ya que su primera sugerencia fue que el 80% de Palestina debía corresponder a un Estado judío), Israel logró la legitimación internacional del Estado judío, incluyendo sus futuras fronteras.

Los resultados de la Nakba, el proceso que dio origen a la limpieza étnica de la población palestina, fueron entre 1948 y 1967 la transferencia forzada de 300.000 palestinos de Cisjordania y la Franja de Gaza durante la guerra de 1967; y una limpieza muy medida, pero constante, de los palestinos del Gran Área de Jerusalén

A posteriori, cuando se acercaba el final del Mandato, las fuerzas británicas se retiraron al puerto de Haifa. En cada sector que los británicos abandonaban, según relata Ilan Pappé, las fuerzas militares de la comunidad judía tomaban inmediatamente el control, desplazando a la población local incluso antes del Mandato. Este proceso comenzó en febrero de 1948 en algunas aldeas y culminó en abril con la limpieza de Haifa, Jaffa, Safad, Beisan, Acre y Jerusalén occidental. De tal modo, estas etapas ya habían sido planificadas sistemáticamente bajo el Plan D, preparado junto con el alto mando de la Haganah, el principal brazo militar de la comunidad judía.

El objetivo del sionismo fue la eliminación de la mayoría de los pueblos y barrios urbanos palestinos, con el fin de albergar el futuro Estado judío. Así, en cuestión de siete meses, 731 aldeas fueron destruidas y once barrios urbanos vaciados. La expulsión masiva fue acompañada por masacres, violaciones y la reclusión de los varones mayores de diez años en campos de trabajo por periodos de más de un año. Los resultados de la Nakba, el proceso que dio origen a la limpieza étnica de la población palestina, fueron entre 1948 y 1967 la transferencia forzada de 300.000 palestinos de Cisjordania y la Franja de Gaza durante la guerra de 1967; y una limpieza muy medida, pero constante, de los palestinos del Gran Área de Jerusalén, calculada en más de 250.000 para el año 2000.

El pasado sábado se cumplían 73 años de aquel 15 de mayo de 1948, 73 años de la Nakba, del origen de la limpieza étnica por parte de Israel a la población palestina, y hoy se cumplen entre bombardeos a la población gazatí, entre el terror, los asaltos indiscriminados por parte de los colonos israelíes a la población de Cisjordania y una continuación de todas las metas de plan del sionismo, aprobada por el silencio de la comunidad internacional. Desde la solidaridad, el activismo y el internacionalismo, más que nunca debemos seguir apoyando al pueblo palestino, a su lucha y a su resistencia y continuar denunciando las constantes vulneraciones de derechos humanos de Israel, entre la complicidad occidental y la normalización de relaciones mediante el avance de pactos entre algunos países árabes e Israel.




Fuente: El Salto

Irene Graíño Calaza

es jurista y politóloga. Escribe en El Salto.

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