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Responsabilidades del Banco mundial y el BID en el cambio climatico
por William Gaviria Ocampo
26 de abril de 2010

Relatoria del taller organizado por la Red CADTM AYNA en el marco de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climatico en Cochabamba, Bolivia, sobre la responsabilidad del Banco Mundial y el BID en el Cambio Climatico.

Con la coordinación de William Gaviria Ocampo (Campaña colombiana “En Deuda con los Derechos” y CADTM AYNA), los expertos Roberto Espinosa (Foro Crisis Civilizatoria y Paradigmas Alternativos), Rómulo Torres (Latindad), María Elena Saludas (ATTAC Argentina y CADTM AYNA) y Francois Houtart (Foro Social de las Alternativas) como panelistas centrales hicieron presentaciones de 20 minutos en las cuales entregaron argumentos contundentes en esta actividad.

La síntesis de las ponencias de los expositores es la siguiente:

Todas las instituciones Financieras Internacionales, sin excepción alguna, tienen una altísima responsabilidad en la crisis climática que hoy tiene que afrontar la humanidad. Para demostrarlo basta dar un repaso a lo que sucede en América Latine y el Caribe con la financiación de proyectos por parte del BM, la CAF, el BID y otras entidades multilaterales de crédito.

Analicemos un poco La Iniciativa de Integración Regional Sudamericana (IIRSA), que es el foro de diálogo, entre los 12 países de Sudamérica (actual Unión de Naciones Suramericanas), que tiene como objetivo la planificación y desarrollo de proyectos para el mejoramiento de la infraestructura de transporte, energía y telecomunicaciones. Creada en agosto del 2000 durante la primera Cumbre Sudamericana como una forma de facilitar y promover la integración regional. Cuenta con el apoyo técnico y financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF), y el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (FONPLATA).

IIRSA ejecuta en la actualidad más de 520 mega-proyectos, para los cuales ha destinado una cifra superior a los 70 mil millones de dólares con el fin de garantizar la eficiencia en las relaciones de integración regional que se materializan en el dinamismo competitivo del comercio de productos - pero NO de toda clase de productos - hace referencia a productos como la soya, el oro, la plata, el petróleo, el carbón, el cobre y todos los recursos naturales que se dan en el suelo y en el subsuelo de los países latinoamericanos, que requieren los países ricos para su procesamiento y comercialización posterior
que les garantice mayor acumulación de capital y riqueza.

Dichos mega-proyectos se ejecutan sin reparo de las consecuencias nefastas para la naturaleza y para la
humanidad.

Pero no se puede hacer referencia exclusiva a que la responsabilidad es del BM, el BID y los países del norte porque hay países del sur como Brasil, que adelantan una carrera sub-imperialista y co-financia proyectos hidroeléctricos y se apropian de ganancias por la vía de los intereses de la deuda, con la venta de electricidad y con otros mecanismos que permiten establecer esa vocación sub-imperialista.

Otros países, aunque no tengan la capacidad de financiar tales mega-proyectos son igualmente responsables porque permiten a las potencias extranjeras extraer sus recursos y dejar a la población y a las comunidades desprotegidas como ocurre en Perú y en Colombia por mencionar solo dos ejemplos.

Las Instituciones Financieras Internacionales han hecho de las suyas antes de la crisis y cuando empezaban a ser cuestionadas por su práctica de especulación y desastre estructural utilizaron la crisis que ellos mismos generaron para recomponer su imagen.

Cuando los pueblos se disponían a enfrentar al sistema financiero internacional y estos establecieron que se les estaba responsabilizando en materia ambiental, de recursos naturales y de desconocimiento de los DESCA, EEUU hizo público su aceptación de una grave crisis económica y organizó una cumbre no solo del grupo de los 8, sino que buscó aliados y congregó el G20 para buscar salidas de
profundo contenido conjuntamente con algunos países emergentes, aceptando reformar las multilaterales. En los países ricos se hicieron reformas que garantizaron recursos para colocar y solventar la crisis. Al igual que los Bancos emblemáticos en todo el mundo, El BM y el FMI se
recomponen con recursos puestos por los gobiernos. Se le inyecta recursos económicos al BID y a las demás entidades de crédito multilateral y nuevamente se muestran como los salvadores de la crisis y dejan pendiente la reforma o reglamentación de las Ifis y al sistema de pagos. Es decir que con toda la catástrofe natural y hymana que han generado las instituciones financieras internacionales está por diseñar una nueva arquitectura financiera internacional que garantice la vida y abandone las prácticas inhumanas y destructoras de la naturaleza.

Tal como lo afirmó el Presidente Evo Morales en la Instalación de la CMSCC: “la crisis del mundo está porque existe el sistema capitalista”, El BID es solo uno de los establecimientos internacionales de especulación y destrucción que cuenta con 48 países miembros, de los cuales 16 son prestatarios y 22 son NO prestatarios, dentro de los cuales EEUU controla el 30% de los votos. Dedúzcase cuál es el grupo de países que impone las condiciones.

Finalmente, para culminar con la demostración de la responsabilidad que le asiste a la banca multilateral y a los países industrializados sobre el cambio climático basta con analiza 3 puntos de la regulación del comercio internacional:
- Porque todos los megaproyectos de los cuales tienen como fin exclusivo facilitar el comercio y la distribución de mercancías para que le lleguen al consumidor final
- Quiere decir que el problema climático y de destrucción de la naturaleza gira en torno a los intereses
del sistema capitalista imperante.

Los tres (3) puntos son:
1. Las normas de desarrollo impuestas a los países del sur han tenido impactos importantes en disminuir la capacidad para que los Estados Nacionales diseñen sus propios proyectos de destrucción de la naturaleza. Es evidente que todos los proyectos son regionales y no le permiten a los países tomar decisiones de manera autónoma y soberana, sino que éstas son el resultado de los intereses comerciales de los países imperiales.
2. Las organizaciones jurídicas no son descentralizadas son responsables de la disminución de los glaciares y el aumento en el caudal de los océanos. Porque cualquier reclamación o querella en materia de integración regional y global gira en torno al comercio y es asumida por los propios causantes de las consecuencias letales contra los pueblos y la madre tierra. Solo a manera de ejemplo, obsérvese que hoy el 62% de la producción mundial pasa por los océanos para hacer provecho de las ventajas comparativas que le permiten a los capitalistas reducir costos a toda costa a fin de optimizar su tasa de ganancia, ampliando la inequidad remunerativa, la evasión de
impuestos. Es por esto que los productores, antes que producir en cada país y aportar en el control de los impactos contra la naturaleza, prefieren recorrer miles de kilómetros con sus productos para que lleguen al consumidor final, aunque de esta forma aceleren la debacle.
3. Los capitalistas productores pragmáticos tienen hoy la desfachatez de enmarcar el mercado como un dogma y no como una función social. Es por esto que no se aceptan razones ni debates argumentativos. Existe una legislación de comercio internacional que se debe acoger sin consideración de los males que genere, solo hay que ejecutar las disposiciones internacionales deben ser asumidas por los países productores de materias primas y poseedores de recursos naturales a riesgo de ser sometidos a sanciones de todo tipo.

En síntesis queda demostrado que el cambio climático no fuese tan contundente si las instituciones financieras internacionales no tuvieran como fin primordial prestar recursos para mega-proyectos públicos y privados extractivos que generan consecuencias irreversibles que acelerarán la destrucción de la madre tierra y por ende la destrucción de la propia vida humana, animal y vegetal.

De los panelistas y los asistentes al panel algunas propuestas de las cuales se deben apropiar los
movimientos sociales son:

El convenio 69 de la ONU y la declaración universal de los pueblos indígenas respalda la consulta y el consentimiento de los pueblos antes de adelantar cualquier proyecto de inversión. Por lo tanto es tarea de los movimientos sociales y de los gobiernos progresistas materializar las consultas respectivas y ejecutar el resultado de ellas, es decir, que si no se dá el consentimiento, los proyectos no se deben ejecutar.

Los gobiernos trazan Políticas para diseñar programas y posteriormente ejecutar proyectos, quiere decir esto que los pueblos y sus organizaciones debemos atacar las políticas para evitar que se continúe con el proceso de ejecución de proyectos lesivos contra la naturaleza y la madre tierra. Así mismo las organizaciones sociales y políticas deben elaborar propuestas de políticas de desarrollo que involucren el cuidado y preservación de los recursos naturales y la reducción del calentamiento global.

Debe propugnarse por socializar esta problemática para sensibilizar a los pueblos y generar la movilización que garantice que los gobiernos y los países ricos pongan freno a sus prácticas de destrucción y muerte, y que dirijan los recursos a diseñar políticas y adelantar programas que preserven la vida y los derechos humanos y de la madre tierra.

Las organizaciones sociales no deben quedarse en la movilización local, hay que extender y acompañar la lucha de los pueblos regional y globalmente porque el problema climático no es local, es global.


William Gaviria Ocampo

Analista Económico y Docente Universitario, miembro de la Secretaría de Asuntos Económicos de la Federación Nacional de Sindicatos Bancarios Colombianos «Fenasibancol», Integrante en Colombia del equipo coordinador de la Plataforma por la Auditoría Ciudadana de la Deuda Pública y miembro adjunto del CADTM.