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Visados y Deudas
por varios autores
23 de junio de 2005

El Fòrum Social Mediterraneo (FSMed), de acuerdo con uno de sus principios, no hace declaraciones pero si difunde las opiniones y propuestas de sus participantes. Con este espíritu publicamos un artículo que de forma autónoma expresa las opiniones de Eric Toussaint, Presidente Internacional del CADTM (Comite por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo, Bélgica), Brahim Oubaha, miembro investigador de ATTAC Agadir (Marruecos), David Llistar, Coordinador del Observatorio de la Deuda en la Globalización (Cátedra UNESCO en la UPC de Tecnología, Desarrollo sostenible, Desequilibrios y Cambio Global) (Estado Español.

Durante estos días se celebra en Barcelona el primero de los foros sociales dedicado a reunir a las gentes de la cuenca mediterránea, gentes de muy cerca que se encuentran hoy muy lejos. Nos referimos al primer Fòrum Social Mediterraneo.

Efectivamente, a pesar de la proximidad física entre nuestras ciudades, sufrimos un distanciamiento real fuera de toda duda. Se sabe que la distancia geográfica puede medirse en km. La distancia real debería medirse mediante otras unidades. Como metáfora útil para este artículo sugerimos que se mida en visitas prohibidas y en balances económicos, sociales y ambientales oficiales deliberadamente mal calculados. Incluso que se mida con el precio de los pasajes de avión necesarios para viajar de una ciudad sureña a otra norteña del Mediterráneo. En dos palabras, midamos la distancia con visados denegados y con deudas.

En el Estado español por ejemplo partimos de un contexto últimamente favorable al diálogo. Una de las funciones de los Foros Sociales es provocar el diálogo activo entre movimientos sociales transformadores para definir visiones completas de los fragmentados problemas que acarrea la globalización capitalista, y de ahí, coordinar respuestas compartidas y globales. En este caso un diálogo real, no fingido, entre activistas marroquíes, italianos, argelinos, sirios, franceses, tunecinos, palestinos, saharauis, griegos, israelís, turcos, ..y por supuesto los locales ‘ibéricos’.

Pués bien, de nuevo una amarga sorpresa. Al analizar ayer en el seminario sobre deuda externa el enorme problema de la cuenca sur mediterránea, el primer hecho feaciente fue detectar como NO llegaron a Barcelona casi la mitad de ponentes ni tampoco otra mitad de traductores voluntarios de árabe. No se trataba de ninguno de los europeos, por supuesto!, nos referimos a los ponentes y traductores magrebíes, sirios,... El problema ha sido generalizado para todo el FSMed y ha causado una horrible sensación. En declaraciones del Gobierno español, una lamentable pérdida de última hora de las solicitudes de los visados haría que no fuera posible concederlos. Las históricas palabras del presidente Zapatero en la Asamblea General de la ONU (poco después de la retirada de las tropas españolas en Irak), “Proponemos en lugar de una guerra de civilizaciones, un gran diálogo entre civilizaciones”, en agua de borrajas. He aquí la distancia real a la que nos referimos: No puede haber diálogo si no se nos permite encontrarnos.

Por otro lado, la otra metáfora, la deuda externa. La historia de la deuda de Argelia, Tunez, Marruecos o Egipto, .. correlaciona perfectamente con la historia de la colonización europea y del dominio posterior del Norte del Mediterráneo sobre el Sur utilizándolo como bolsa de mano de obra barata, de recursos naturales y como parapeto a las corrientes migratorias subsaharianas. Un balance puramente financiero de la deuda externa de todo el Magreb en los útlimos 20 años indica que el Magreb hoy, lejos de resolver su deuda, debe 4 veces más habiendo reembolsado durante este tiempo 7 veces el valor de esa deuda a los países acreedores del Norte (1-7=4), un verdadero Plan Marshall al revés. ¿Por qué? No hay que mirar el problema sólo en términos Norte-Sur sinó también en términos de clases. Hay una alianza táctica entre los intereses de los países europeos y las élites dominantes de los estados árabes. Estas élites dominantes se han beneficiado contrayendo las llamadas ‘deudas de élite’ que se asumen en nombre del estado pero que sólo se distribuye entre la élite; con ‘deudas de opresión’, dineros prestados que luego se utilizan para controlar la gobernabilidad nacional (véase el caso argelino o egipcio por ejemplo) mediante represión policial y militar aun sea para mantener un régimen despótico antidemocrático; o ‘deudas de guerra’ como las contraídas por el Estado de Israel para expandir su poder ante Palestina. La gran mayoría de los destinos finales de esos préstamos son conocidos. Países como Francia, España, Bélgica, Italia, el Reino Unido o los Estados Unidos saben y han sabido escrupulosamente el destino de sus préstamos.

De nuevo una larga distancia producida por la pobreza, la subordinación y por la anulación de las libertades. Esta vez porque los pueblos del Sur del Mediterráneo no pueden con el sable de sus oligarcas, sable forjado con tecnología y préstamos del Norte. Sólo así se entiende la desesperación con la que algunos terminan expresándose. Hay que encontrar una salida.

Deuda y visados, dos muros más a derribar. Si no, ningún otro mediterráneo será posible.

Firman el artículo:

Eric Toussaint, Presidente Internacional del CADTM (Comité pour l’Annulation de la Dette Exterieur du Tiers Monde) (Bélgica)
Brahim Oubaha, miembro investigador de ATTAC Agadir (Marruecos)
David Llistar, Coordinador del Observatorio de la Deuda en la Globalización (Cátedra UNESCO a la UPC de Tecnologia, Desenvolupament Sostenible, Desequilibris i Canvi Global) (Estado español)

Barcelona, 18 de junio 2005.


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