Más especialistas confirman que la deuda es «odiosa»

9 de enero


Ya son varios los especialistas que afirman que la deuda tomada por el macrismo se inscribe dentro de la categoría de deuda odiosa. Aquí los principales argumentos esgrimidos por especialistas como Christian Dimitru y Eric Toussaint.

En una columna publicada este martes en Clarín, el Doctor en Filosofía Christian Dimitru de la Universidad de Toronto se pregunta si existe una obligación moral de pagar la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
. Por supuesto, la respuesta es un «no».

«Hay fuertes argumentos para sostener que gran parte de la deuda argentina es odiosa (es decir, no obligatoria) debido al origen que tuvo. Pero aun si este planteo nos parece poco convincente, podemos cuestionar la moralidad de la deuda soberana Deuda soberana Deuda de un Estado o garantizada por un Estado. sobre la base de que no cumplió con exigencias procedimentales mínimas, o que su no-pago pone afecta los derechos mínimos de su población, o compromete la integridad del estado mismo», explica Dimitru.

Al igual que lo que plantea el especialista en deuda, Éric Tooussaint, en una entrevista realizada por La Izquierda Diario, Christian Dimitru explica que aún si fue un gobierno democrático el que contrajo deuda, la misma pueden no ser válida si se usa el dinero con fines que son incompatibles con intereses públicos.

De esta manera, Dimitru refuta directamente la argumentación realizada por Alberto Fernández y su ministro Martín Kulfas, de que la deuda externa argentina es totalmente legítima y por ello debe honrarse. Aún considerando la deuda contraída por el gobierno de Macri e incluso la tomada con el Fondo Monetario Internacional FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web :
(FMI), que se acompañó de fuertes condicionamientos de política económica.

«El argumento que se usa para defender la obligatoriedad del pago es casi siempre el mismo: la deuda la contrajo un gobierno democrático (en este caso el de Macri, o los anteriores), y por lo tanto debe ser honrada. Sin embargo, si ponemos la lupa en este argumento, veremos que es, como mínimo, cuestionable», indica el especialista.

Las razones expuestas por Christian Dimitru de por qué no hay que «honrar la deuda» son los siguientes:

«Casi todos nuestros gobernantes han sostenido que la Argentina tiene la obligación de honrar sus deudas externas. (...) Es cierto que se planea reestructurar la deuda. Pero reestructurar la deuda implica reconocer su validez, aunque en plazos diferentes a los originalmente acordados».

«Es claro que también los gobiernos democráticos pueden generar deudas que no son válidas, si se usa el dinero prestado con fines que son incompatibles con intereses públicos.(...) ¿Por qué habría la población de hacerse responsable de una decisión que se tomó en su nombre, sin su autorización?»

«La idea de que los préstamos generados con fines que son incompatibles con propósitos públicos está expresada en una doctrina legal que se ha conocido como doctrina de las deudas odiosas. Esta doctrina, correctamente interpretada, no sostiene que los préstamos inválidos son los adquiridos por gobiernos dictatoriales, como ha sostenido incorrectamente el ministro Kulfas, sino aquellos que fueron utilizados en contra de intereses públicos, independientemente de la naturaleza del gobierno que contrajo el préstamo».

«La no validez de una deuda, entonces, depende de cómo han utilizado los gobiernos el dinero de turno, y no del tipo de gobierno que la adquirió el préstamo. Este argumento debería ser suficiente para obligar al nuevo gobierno a, al menos, revisar el origen de la deuda que tan empeñado está en pagar».

«Algunas de las decisiones que toman los gobiernos democráticos deben ser autorizadas previamente por el congreso, para que sean consideradas vinculantes para el estado. Contraer deuda pública es una de ellas. En ningún momento durante el mandato anterior el Congreso autorizó al poder ejecutivo a endeudar a la Argentina bajo las condiciones en las que se acordaron los préstamos, y mucho menos en la magnitud en la que se lo hizo. La deuda contraída, por lo tanto, no es una deuda del estado argentino, sino una deuda contraída por el poder ejecutivo, sin la debida autorización, en nombre del Estado argentino».

«Los prestamistas no podrían alegar ignorancia de este hecho, ya que el hecho de que existe un procedimiento legal establecido para contraer deudas es de público conocimiento».

«El gobierno anterior, utilizó gran parte de los los fondos del FMI para cancelar compromisos que se habían adquirido previamente con acreedores externos, pero cargó a los habitantes con la responsabilidad de esa deuda. Convalidar esa deuda, implica convalidar esa injusticia».

«Existen límites morales para el pago de una deuda. Así como no es aceptable vender los órganos de un familiar cercano para honrar una deuda (aun si ese familiar no se opone a la amputación), tampoco parece ser aceptable honrar una deuda soberana a costa de sacrificar recursos naturales, el territorio nacional, o los derechos humanos básicos de la población».

«Se ha llegado un punto en el cual no puede cumplir con sus obligaciones, sin incumplir otras. Y, en este caso, la carga de la prueba se revierte. Los estados ya no deben dar explicaciones de por qué no pueden honrar sus deudas, sino que los prestamistas deben dar explicaciones de por qué le exigen a los estados que están sobreendeudados que cumplan sus compromisos, cuando era claro de antemano que iban a llegar a esa situación.»

Sobre esta base, Dimitru concluye que «el gobierno puede usar todos, o algunos, de estos argumentos para defender la cancelación de la deuda en algunos casos, o la reducción en otros. La estrategia de negociación que eligió es débil, porque parte de la suposición de que todas las deudas heredadas son perfectamente legítimas».



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