“La idea de gobiernos de gente experta es ganar tiempo para estabilizar la situación, cansar al pueblo, convencerle de que no está preparado para definir realmente él mismo lo que hay que hacer”.

29 de diciembre de 2019 por Eric Toussaint , Samir Larabi , Kamel Aïssat


A finales de agosto pasado (Ndlr: 2019), Éric Toussaint, portavoz internacional del Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM, cadtm.org), respondió a nuestras preguntas sobre las experiencias de los procesos constituyentes que se han desarrollado en el mundo en los últimos años. Estas experiencias, en el marco de grandes movimientos populares, sin alcanzar los objetivos que nos fijamos en términos de cambio de sociedad, proporcionan lecciones importantes para nuestro movimiento.

¿Puedes contar la historia de la Asamblea Constituyente en Ecuador?

Luchar por la convocatoria de un proceso constituyente verdaderamente democrático, soberano y popular es absolutamente fundamental en circunstancias como la lucha que vemos hoy en Argelia. Es interesante referirse, no necesariamente para repetir o copiar, sino para reflexionar, a otras experiencias.

En 2007, se eligió en Ecuador un nuevo presidente, que se había comprometido a cuatro puntos fundamentales: convocar un verdadero proceso constituyente, cuestionar el pago de la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
ilegítima, no firmar un acuerdo comercial con los Estados Unidos y poner fin a una base militar que los Estados Unidos tenían en el territorio.

La situación es diferente en Argelia, ya que hay muy pocas posibilidades de tener un presidente que quiera convocar este proceso. Será una presión desde abajo y desempeñáis un papel como PST junto a otras fuerzas sociales para garantizar que se implementen los artículos 7 y 8 de la Constitución de Argelia, es decir, que el pueblo ejerza su plena soberanía y se dote de un proceso constituyente para luego elaborar el sistema político, es decir, refundar el sistema político y toda una serie de instituciones y establecer un marco legal para el cambio fundamental que el pueblo desea ver realizarse. Así pues, tenemos dos casos diferentes.

Lo que es muy interesante en Ecuador es que primero hubo un referéndum sobre si la gente quería un verdadero proceso constituyente. El referéndum consistió en hacer la pregunta «¿quiere que sea convocada, por sufragio universal, la elección de diputados a una asamblea constituyente, con la función de reescribir completamente la Constitución?». El 85% de todos los partidos dominantes, los medios de comunicación, los institutos de sondeo se negaron a convocar un proceso y el día de la votación, ocurrió exactamente lo contrario, con el 82% de los votos favorables al proceso constituyente. Inmediatamente después, se celebraron unas elecciones por sufragio universal en las que todas las organizaciones que deseaban nombrar diputados pudieron presentarse, por lo que hubo corrientes políticas muy diferentes que se presentaron a la asamblea constituyente.

Se puso en pie la Asamblea Constituyente y el marco establecido para las y los diputados fue darse un plazo de ocho meses durante los cuales escucharían a las diferentes componentes del pueblo ecuatoriano. Para evitar la repetición de un entorno tradicional, crearon desde cero un edificio con una sala para una sesión plenaria y muchas salas contiguas para que las y los diputados permanecieran la mayor parte de su tiempo in situ con la función de escuchar los cuadernos de quejas de los distintos sectores populares, las propuestas. Se dividieron en comisiones temáticas y pasaron cientos de horas escuchando a delegaciones de campesinos de comunidades rurales, de vecindarios de barrios populares, de las organizaciones sindicales, de las coordinadoras de mujeres y maestras. Luego, por temáticas, comenzó a trabajar para analizar lo que estaba en la antigua Constitución y cómo modificarla.

Yo formaba parte de una comisión de auditoria de la deuda ecuatoriana con mis camaradas miembros de los movimientos populares de Ecuador. Hay una gran población india en Ecuador, es la mayoría de la población, también hay un importante movimiento feminista. La comisión temática de finanzas nos invitó a presentar los resultados de nuestras reflexiones sobre cómo evitar, por ejemplo, que en el futuro el Estado acumule deudas ilegítimas por objetivos contrarios a los intereses de la población y, por lo tanto, en la constitución ecuatoriana se han integrado elementos como la prohibición estatal de socializar las pérdidas del sector privado, se ha marcado al Estado la prohibición de salvar a los banqueros o las grandes empresas que quiebran debido a la mala gestión y sus abusos y salvarlos con dinero público aumentando la deuda pública. Quedaba inscrito en la Constitución ecuatoriana y las y los parlamentarios de la Asamblea Constituyente se pronunciaron sobre el contenido de una nueva constitución y este borrador mayoritario fue nuevamente sometido a referéndum por sufragio universal con la pregunta: «¿Aprueba este nuevo proyecto de Constitución, tal como fue redactado por la mayoría de las y los diputados de la Asamblea Constituyente?».

Esta es una experiencia que merece ser conocida, que fue experimentada por el pueblo ecuatoriano como algo muy importante.

Debe saberse que el pueblo ecuatoriano en diez años se había librado de cuatro presidentes sucesivamente, por grandes rebeliones contra presidentes corruptos y neoliberales apoyados por las grandes potencias extranjeras. El pueblo es un pueblo consciente y movilizado.

¿Cómo se eligen los delegados?

En las reflexiones sobre la constituyente, una pregunta es saber sobre qué base son elegidos las y los diputados a la Constituyente: simplemente por distrito geográfico, o se prevén categorías de la población que sean representadas de todas las maneras y que por tanto las y los trabajadores de determinados sectores elijan representantes.

Uno puede imaginar dos cámaras, por ejemplo, una que represente las profesiones, la otra por sufragio universal, y luego debemos ver en qué proporción y cómo, si se trata de elegir delegados de la industria petroquímica, o del sector de la salud, educación, del mundo rural, según qué modalidades. Debe ser realmente democrático, pero lo que me parece realmente fundamental es la obligación de tener un proceso totalmente abierto al pueblo que se moviliza, para evitar tener una asamblea constituyente donde los electos recurran a expertos extranjeros constitucionalistas, estadounidenses, franceses o argelinos y que al pueblo se le impongan modalidades por las y los expertos.

Lo que cuenta no es el derecho constitucional, es necesario quizás que efectivamente se respeten ciertas normas jurídicas pero es el fondo lo que cuenta y el fondo es que por ejemplo la gente no quiere seguir viviendo en un régimen al que se enfrenta, que los diferentes sectores del pueblo reflexionen sobre cómo evitarlo y por tanto de qué estructura dotarse.

Por ejemplo, una cosa que es fundamental en la constitución ecuatoriana es la revocabilidad de todos los mandatarios, incluido un gobernador provincial, el equivalente de las wilayas. Si el 20% de las y los votantes que han elegido dicho mandatario o mandataria firman una petición exigiendo la convocatoria de un referéndum revocatorio, entonces las autoridades están obligadas a convocar un referéndum revocatorio y si el mandatario no obtiene la mayoría, se revoca y se procede a una nueva elección. Esto es algo extremadamente importante porque todas y todos los mandatarios saben que si no respetan los compromisos que hicieron para ganarse el voto de los electores, pueden ser revocados, lo que es un mecanismo poderoso para que hagan solo promesas que se sienten sinceramente capaces de cumplir y que durante su mandato hagan todo lo posible para cumplir con los compromisos que han contraído con sus electores.

¿Cuál es el resultado de la experiencia tunecina, donde la Constituyente realmente no cambió la situación de las masas populares?

Mi impresión es que la experiencia tunecina fue canalizada, calibrada para evitar un elemento fundamental, es decir, que los miembros de la Asamblea Constituyente deben estar absolutamente en contacto profundo con el resto de la sociedad durante el proceso constituyente, que el pueblo como elemento fundamental de la soberanía, según lo dispuesto en la constitución argelina, discuta continuamente, que toda una serie de reuniones de la constituyente se televisen, en cafés, en hogares, que podamos ver eso y sentirnos concernidos y ver que salimos de la habitual cháchara, grandes discursos, grandes consideraciones retóricas que realmente no se corresponden con las condiciones de vida de la población.

Se necesita un proceso candente, en el sentido de una dialéctica permanente de ida y vuelta entre la sociedad de base, el pueblo de base y las y los electos de los que el pueblo se ha dotado en el que se les diga: proponednos un proyecto de constitución, por ejemplo en el punto medio de la elaboración de un primer proyecto, llevándolo hacia la sociedad, con debates en todos los sectores. La Asamblea Constituyente tiene que enviar al resto de la sociedad los resultados preliminares del trabajo para un debate y sacar a la luz las reacciones discutidas en los barrios, en todo tipo de asambleas.

Básicamente, ¿debe ir acompañada de una forma de democracia directa?

Absolutamente, una forma de democracia directa y participativa en el sentido pleno del término. No es solo ser vagamente consultado e informado, sino también intervenir con propuestas.

No queremos que haya una institución, o alguien por encima de la Asamblea, que decida en su lugar.

Lo que se necesita es, a través de la presión de la lucha, que se convoque un referéndum para que el pueblo pueda decir si quieren la apertura de un proceso constituyente. Desde el momento en que se abre el proceso constituyente, con los diputados de la constituyente, es ella quien ejerce el mandato por un tiempo. Si se tiene precisamente la dinámica de una constituyente que es realmente apoyada por la población, puede constituir el cuerpo legítimo de emanación del pueblo para un gobierno provisional.

Debemos evitar que un gobierno de expertos, de personas presentadas como íntegras tomen los puestos de mando del proceso, porque la idea de los gobiernos de expertos es ganar tiempo para estabilizar la situación, cansar al pueblo, convencerle de que es una cuestión técnica y de expertos, de que no está preparado para definir por sí mismo lo que realmente hay que hacer y que debe confiar en las personas que son honestas y técnicamente preparadas para ello.

No debemos confiar en este tipo de propuesta y está muy claro que una amplia asamblea constituyente compuesta por delegadas y delegados que realmente provienen de las bases y que se toman el tiempo para reflexionar sobre cómo organizar el poder político, que pueden tomarse un tiempo, incluso para consultar otras constituciones.

El proceso en Argelia está generando un enorme entusiasmo fuera de Argelia. Nos damos cuenta de que el pueblo está realmente movilizado y no está satisfecho en absoluto con las concesiones que se han hecho, que quiere ir más allá. Tenéis una oportunidad histórica, que no debe perderse, de cambiar realmente el curso de la historia y lo que lleguéis a hacer, lo que llegue a hacer el pueblo argelino en las semanas y meses que vienen, puede ser un elemento de éxito para todos pueblos del mundo. Os deseo la mayor energía y coraje para hacer avanzar esta lucha revolucionaria en el sentido más popular y democrático posible.



Eric Toussaint

es maître de conférence en la Universidad de Lieja, es el portavoz de CADTM Internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.
Es autor de diversos libros, entre ellos: Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015,, Procès d’un homme exemplaire, Ediciones Al Dante, Marsella, 2013; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Es coautor junto con Damien Millet del libro AAA, Audit, Annulation, Autre politique, Le Seuil, París, 2012.
Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015. A pesar de ello, la comisión prosiguió sus trabajos y se constituyó legalmente como una asociación sin afán de lucro.

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