Frente a los crímenes de las potencias coloniales europeas y al neocolonialismo, urge la puesta en marcha de políticas de reparación.

28 de julio por ReCommons Europe


Trata de esclavos en el oeste de África, por Auguste François Biard, 1833 (CC - Wikimedia)

Segunda parte del proyecto ReCommonsEurope: «El impacto de las políticas financieras europeas y de las estrategias de cooperación en el desarrollo sobre el Sur y las posibles alternativas»

Gracias a las movilizaciones de Black Lives Matter que están teniendo lugar este año 2020 a escala internacional contra el racismo en general, y la negrofobia en particular, cada vez son más las personas que buscan conocer la verdad sobre el oscuro pasado de las potencias coloniales y la continuidad neocolonial en el presente. Las estatuas de figuras emblemáticas del colonialismo europeo están siendo derribadas o son objeto de denuncias. Lo mismo ocurre con las estatuas de personas que en los Estados Unidos simbolizan la esclavitud y el racismo. ReCommonsEurope saluda todas las iniciativas y acciones que tengan por objeto denunciar los crímenes coloniales, tratar de establecer la verdad sobre las atrocidades del pasado, poner de relieve los instrumentos del neocolonialismo y todas las formas de resistencia del pasado al presente, exigir reparaciones y pedir el fin de todas las formas de discriminación contra los pueblos que fueron víctimas del colonialismo y el neocolonialismo.

Este documento es el último de los cinco textos que forman parte de la publicación titulada "El impacto en el Sur de las políticas financieras europeas y de las estrategias de cooperación para el desarrollo y las alternativas posibles”, preparada en el marco del proyecto ReCommonsEurope. Desde 2018, este proyecto implica al CADTM, en colaboración con la asociación EReNSEP y el sindicato ELA, en una labor destinada a alimentar el debate sobre las medidas que debe aplicar prioritariamente un gobierno de corte popular en Europa. Este trabajo de elaboración concierne a todos los movimientos sociales, a todas las personas, a todos los movimientos políticos que busquen un cambio radical a favor del 99%.

Así pues, una primera fase de este proyecto culminó en 2019 con la publicación de un «Manifiesto por un nuevo internacionalismo de los pueblos en Europa», que fue firmado por más de 160 activistas, militantes políticos e investigadoras e investigadores de 21 países europeos. El manifiesto, publicado en cuatro idiomas (castellano, francés, inglés y serbocroata), presenta las medidas más urgentes con respecto a las siguientes cuestiones: moneda, banca, deuda, derechos laborales y sociales, transición energética para construir el ecosocialismo, derechos de las mujeres, salud y educación, así como políticas internacionales más amplias y la necesidad de promover procesos constituyentes.

Con esta segunda fase se pretende definir un conjunto de propuestas claras que un gobierno de corte popular debería poner en práctica para lograr un cambio real y profundo en las injustas relaciones existentes entre los Estados europeos y los pueblos del Sur global. Con este fin, llevamos a cabo un proceso de elaboración de textos, basado en un trabajo conjunto entre activistas, políticos e investigadores de los países del Sur y del Norte. Esta labor se refiere a los siguientes ámbitos: el endeudamiento de los países del Sur con los países del Norte, los acuerdos de libre comercio, las políticas migratorias y de gestión de fronteras, el militarismo, el comercio de armas y las guerras, y por último, las políticas de reparación en relación con el expolio de bienes culturales.

Además de este primer texto, os invitamos a leer los demás artículos que forman parte de este proyecto:

- Abolir las deudas ilegítimas y odiosas reclamadas por los países de Europa a terceros y dar prioridad absoluta a la garantía de los derechos humanos.

- Poner fin a las políticas neocoloniales de la UE en materia de comercio e inversiones

- Poner fin a las políticas migratorias inhumanas de la Europa Fortaleza

- Un proyecto en contra de la Europa militarista

El 30 de junio de 2020, con ocasión del sexagésimo aniversario de la independencia del Congo, tuvo lugar un acontecimiento que dio la vuelta al mundo: Philippe, Rey de los belgas, en una carta dirigida al Jefe de Estado y al pueblo congoleño, expresó su pesar por el pasado colonial y, en particular, por el período durante el cual Leopoldo II fue propietario personal del Congo (1885-1908).

Reproducimos aquí el pasaje central de esta carta: «En la época del Estado independiente del Congo, se cometieron actos de violencia y crueldad que aún pesan sobre nuestra memoria colectiva. El período colonial que siguió también causó sufrimiento y humillación. Quisiera expresar mi más profundo pesar por esas heridas del pasado, cuyo dolor se reaviva hoy día por la discriminación que sigue estando demasiado presente en nuestras sociedades. Seguiré luchando contra todas las formas de racismo. (»ver https://plus.lesoir.be/310315/article/2020-06-30/le-roi-reconnait-les-actes-de-cruaute-commis-au-congo-sous-leopold-ii"). Este discurso del Rey de los belgas es uno de los resultados del inmenso movimiento internacional de concienciación y movilización que ha marcado los meses de mayo y de junio de 2020 desde el asesinato en Estados Unidos de George Floyd a manos de la policía. Una declaración totalmente insuficiente porque no nombra explícitamente a los culpables, ni siquiera se menciona al Rey Leopoldo II. Philip no se disculpa y no propone que la familia real y/o el estado belga paguen reparaciones. Tampoco habla de devolver los bienes robados al pueblo congoleño desde la época de la dominación de Leopoldo II en el Congo y desde el período colonial durante el cual el Congo formaba parte de Bélgica (1908-1960). Parte de esta propiedad se encuentra en el Museo Tervuren o en colecciones privadas. Philippe no propone retirar las estatuas de los colonizadores y otros símbolos del período colonial en el espacio público belga o al menos acompañarlas con placas que expliquen públicamente los horrores del período colonial.

Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, se opone a que se quiten las estatuas de figuras históricas como Colbert, que promovió la esclavitud y el comercio de esclavos.

Queda pues mucho trabajo por hacer.

 1. El pesado pasado esclavista y colonial europeo y el neocolonialismo: deudas históricas, morales y coloniales

El comercio triangular (Europa, África, América) fue motivado por la búsqueda del desarrollo capitalista en las metrópolis coloniales [1]. Durante más de 400 años, más de 12 millones de hombres, mujeres y niños fueron víctimas de la dramática trata transatlántica de esclavos. Las mujeres esclavas, en particular, soportaban una triple carga: además del trabajo forzoso en condiciones difíciles, sufrían formas extremadamente crueles de discriminación y explotación sexual debido a su género y color de piel.

Tras la abolición de la esclavitud en diversas etapas durante el siglo XIX, los países europeos, mediante masacres, colonizaron el continente africano, repartiéndoselo durante la Conferencia de Berlín celebrada en 1884-1885. La colonización de África dio lugar al genocidio, la explotación de poblaciones, el extractivismo destructivo de recursos y biotopos, y la opresión cultural.

Pero eso no es todo: las potencias coloniales también recurrieron al mecanismo de la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
para mantener a las antiguas colonias en una situación económica condicionada. El Banco Mundial Banco mundial Creado en 1944 en Bretton Woods en el marco del nuevo sistema monetario internacional, el Banco posee un capital aportado por los países miembros (189 miembros el año 2017) a los cuales da préstamos en el mercado internacional de capitales. El Banco financia proyectos sectoriales, públicos o privados, con destino a los países del Tercer Mundo y a los países antes llamados socialistas. Se compone de las siguientes tres filiales.

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estuvo directamente involucrado en algunas de estas deudas coloniales. Durante los años 50 y 60, concedió préstamos a las potencias coloniales para proyectos que permitieran a las metrópolis maximizar la explotación de sus colonias. Parte de las deudas contraídas con este banco por las autoridades belgas, británicas y francesas por sus colonias fueron transferidas sin su consentimiento a los países que obtuvieron la independencia. Así, las antiguas colonias se vieron obligadas a pagar las deudas que los estados colonizadores habían contraído para explotarlas. Esto se hizo violando el derecho internacional y sin embargo, son deudas que no fueron canceladas. De hecho, el Banco Mundial se negó a seguir una resolución de la ONU de 1965 que le pedía que dejara de apoyar a Portugal hasta que renunciara a su política colonial [2].

Uno de los casos más llamativos de deuda colonial es el de Haití. En 1804, la independencia del imperialismo francés se logró gracias a la rebelión de los esclavos dirigida por Toussaint Louverture y otros (el caso de Haití es particularmente emblemático, ya que fueron los propios esclavos quienes conquistaron su libertad). Veintiún años más tarde, en 1825, Francia impuso a su antigua colonia una indemnización de 150 millones de francos de oro, amenazándola con una invasión militar y la restauración de la esclavitud. La carga de esta deuda todavía pesa mucho sobre Haití y su pueblo. Francia pretendía obtener una compensación financiera por la pérdida de ingresos resultante de la abolición de la esclavitud en Haití. Por lo tanto, fueron los antiguos esclavistas los que obtuvieron «reparaciones» y no las personas esclavizadas.

El Reino Unido tampoco actuó de manera diferente. Tras la abolición de la esclavitud en las colonias a partir de 1833, unas 3.000 familias esclavas recibieron 20 millones de libras, equivalentes a más de 16.000 millones de libras en la actualidad, por las “propiedades” perdidas, siendo las propiedades en cuestión los esclavos africanos. Lejos de ser una cosa del pasado, se trata de un episodio de gran actualidad, ya que el Gobierno británico terminó de pagar las últimas cuotas del Préstamo para la abolición de la esclavitud el 15 de febrero de 2015, en un momento en que el Primer Ministro David Cameron, en un discurso pronunciado ante el Parlamento de Jamaica el 30 de septiembre de 2015, pidió a las y los jamaicanos que consideraran la esclavitud como una cosa del pasado y que ya era hora de «superarla» [3]. El Estado español también pidió una compensación sustancial a Marruecos por su retirada del territorio de Tetuán en 1860, que había estado bajo ocupación española durante años.

 2. La urgente necesidad de reparación y restitución de los bienes culturales

En el ámbito jurídico, Louis-Georges Tin define las reparaciones como «las medidas jurídicas, morales, materiales, culturales o simbólicas establecidas para compensar a un grupo social o a sus descendientes, individual o colectivamente, después de un daño en gran escala» [4]. Las reparaciones por daños en gran escala, como el genocidio, los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad, están previstas en el derecho internacional. La noción de reparación nació de la necesidad de hacer justicia a las poblaciones que han sufrido tales daños. Sin embargo, la demanda de reparaciones plantea importantes cuestiones, ya que el mercado se convierte así en el principal mediador de estas políticas, que pueden acabar convirtiéndose en un medio para poner precio a estos sufrimientos.

Las demandas de reparación no son un asunto nuevo. Datan del comienzo de la esclavitud de las poblaciones negras. En muchas ocasiones, ya en el siglo XVII, el misionero francés Epiphanie de Moirans y el misionero español José de Jaca denunciaron y condenaron la trata de esclavos y la esclavitud de los negros en beneficio Beneficio Resultado contable positivo neto fruto de la actividad de una sociedad. El beneficio neto es el beneficio después de impuestos. El beneficio a distribuir es la parte de aquél que puede ser repartido entre los accionistas. de la economía colonial de América.
Tanto en el Norte como en el Sur se han hecho muchos intentos de lograr una justicia restaurativa para las poblaciones esclavizadas y colonizadas. En 1993 se celebró en Abuja la primera conferencia panafricana para exigir reparaciones para los descendientes de las víctimas de la esclavitud, la colonización y el neocolonialismo africanos. Este evento revivió la lucha por las reparaciones dentro de la comunidad africana y de su diáspora. En la conferencia se pidió explícitamente «a la comunidad internacional que reconociera que existe una deuda moral única y sin precedentes con los pueblos africanos que aún no ha sido pagada».

En mayo de 2001, fue aprobada en Francia tanto en la Asamblea Nacional como en el Senado una ley sobre el reconocimiento de la trata de esclavos y la esclavitud como crimen contra la humanidad. Dispone que «la República Francesa reconoce que la trata transatlántica de esclavos y la trata de esclavos en el Océano Índico, por una parte, y la esclavitud, por otra, perpetradas a partir del siglo XV en América y el Caribe, en el Océano Índico y en Europa contra las poblaciones africanas, amerindias, malgaches e indias, constituyen un crimen contra la humanidad». La propuesta inicial de esta ley, conocida como la “Ley Taubira”, incluía un artículo con un párrafo sobre las reparaciones: «Se creará un comité de personalidades cualificadas para determinar los daños sufridos y examinar las condiciones de la reparación debida con respecto a este crimen». Sin embargo, el artículo fue derogado por la Comisión Jurídica y la ley sólo fue aprobada por unanimidad en la Asamblea una vez se suprimiera la sección relativa a las reparaciones. Ese mismo año, en la Conferencia Mundial contra el Racismo de Durban, boicoteada por los Estados Unidos, la delegación francesa no se sumó al llamamiento que pedía que se reconociera la trata de esclavos y el colonialismo como un crimen contra la humanidad, y desde ese entonces, ningún país europeo ha seguido el ejemplo francés.

Más recientemente, desde 2010, los movimientos sociales haitianos han estado pidiendo reparaciones ante la epidemia de cólera causada por los soldados de la MINUSTAH (2004-2017), una misión de ocupación dirigida por la ONU. Cabe recordar que el territorio de Haití fue ocupado anteriormente por el ejército de los Estados Unidos entre 1915 y 1934.
En Bélgica, en el marco de la Década de los Afrodescendientes, el Grupo de Trabajo de Expertos de las Naciones Unidas sobre las Personas de Ascendencia Africana (WGEPAD ) que visitó Bélgica en febrero de 2019 organizó reuniones con representantes del Estado y sus instituciones, así como de la sociedad civil de ascendencia africana, a fin de conocer la situación de los afrodescendientes en el país. En su informe, el Grupo de Trabajo recomendó que Bélgica introdujera la justicia restitutiva y utilizara el plan de acción Acción Título mobiliario emitido por una sociedad de acciones. Este título representa una fracción del capital social. En particular otorga a su titular (el accionista) el derecho a percibir una parte de los beneficios distribuidos (el dividendo) y de participar en las asambleas generales de la empresa. de 10 puntos de la Comunidad del Caribe (CARICOM) para la justicia restitutiva como marco de orientación [5]. Recientemente, la organización no gubernamental Human Rights Watch instó a Bélgica a que acometer reparaciones, lo que significa «una indemnización financiera, así como el reconocimiento de las atrocidades cometidas en el pasado y los daños que siguen causando, y el fin de los abusos que se siguen cometiendo» [6].

Así pues, a pesar de las medidas adoptadas en este sentido durante varios años, las respuestas a las solicitudes de reparación apenas han evolucionado. De hecho, se suele ejercer presión sobre los antiguos países colonizados para que abandonen las reclamaciones de reparación, con el resultado de que las iniciativas adoptadas en este sentido se limitan a menudo a declaraciones, indignación y reclamaciones, pero por lo general no van acompañadas de medidas vinculantes (que seguirán siendo difíciles mientras no se haya creado un órgano político independiente de las relaciones de fuerza coyunturales) [7].

Más allá de las solicitudes de reparación, en varios países europeos (en particular Francia y Bélgica) se han llevado a cabo campañas de restitución de bienes culturales y restos humanos almacenados en museos o universidades. Estas movilizaciones han permitido avanzar en esta materia y han ido acompañadas de numerosos anuncios de restitución a los países de origen por parte de las autoridades francesas y belgas. Las restituciones, una palabra tabú hace sólo unos años, ahora se mencionan en los discursos o incluso se anuncian como medidas a tomar. Sin embargo, los discursos rara vez van acompañados de acciones concretas, como lo demuestra la situación francesa, en la que la seria labor de Bénédicte Savoy y Felwine Sarr ha tenido que hacer frente a negativas continuas desde que presentaron su informe al presidente francés en 2018 [8]. A pesar de la multiplicación de las reclamaciones, las antiguas potencias coloniales se muestran muy reacias a realizar repatriaciones directas y a veces se limitan en prometer la elaboración de un inventario o incluso simplemente con «prestar» los tesoros saqueados [9].

En 2018, la cuestión de la restitución de los bienes culturales y los restos humanos saqueados en África se planteó en Bélgica con motivo de la reapertura del Museo Real de África Central en Tervuren (Bélgica). Un colectivo compuesto principalmente por miembros de la diáspora e investigadores publicó un artículo de opinión en el periódico belga Le Soir en el que se pedía no sólo la restitución de los bienes culturales sino también de los restos humanos [10].

Al igual que en la cuestión de las reparaciones, las acciones de los Estados belga y francés en materia de restitución deberían ser objeto de una auditoría a fin de evitar la aplicación de mecanismos que enmascaren una falsa reparación. Debemos evitar reproducir lo que sucedió con el tratado de amistad entre Libia e Italia firmado en 2008 por el presidente Muammar Gaddafi y el jefe del gobierno italiano Silvio Berlusconi. Preveía una indemnización de Italia a Libia por el período colonial [11]. Este gesto de Italia estuvo de hecho guiado por intereses económicos y políticos. La disculpa fue acompañada de «reparaciones» en forma de inversiones «atadas», obtención de contratos, control de los recursos naturales y condicionalidades como el control de los flujos migratorios..., lo que equivale a imponer y perpetuar una relación neocolonial de dominación.

 3. Algunas recomendaciones para iniciar la cuestión de las reparaciones y restituciones en los países europeos.

Las recomendaciones pueden basarse en el Plan de 10 puntos del Comité de Reparaciones de la CARICOM (Comunidad del Caribe), que es el grupo de 15 países del Caribe, cuya movilización es la que por el momento ha tenido mayor éxito en materia de reparaciones por los crímenes de la esclavitud y el colonialismo. Las recomendaciones que vamos a reproducir a continuación se refieren a Francia, el Reino Unido y los Países Bajos, a los que se pide, además de una disculpa pública y sincera, que cancelen la deuda externa de los Estados miembros de la CARICOM. Sin embargo, estas recomendaciones son buenas directrices para la elaboración de «hojas de ruta» para todos los países europeos responsables de la esclavitud y el colonialismo.

ReCommonsEurope continuará su labor, ampliándola en la medida de lo posible a los debates y propuestas en curso en otros países.

Las siguientes son las principales medidas propuestas en el marco de la labor de la CARICOM:

1° Una disculpa completa y formal, en contraposición a las «expresiones de arrepentimiento» que algunos países puedan haber hecho. No obstante, las disculpas -que siempre han permanecido al margen de las reflexiones sobre la esclavitud en el pasado- son en gran medida insuficientes, dado que a menudo se expresan con fines más estratégicos, como parte de un programa político basado en las circunstancias y las relaciones de poder [12].

2° La repatriación de los descendientes de más de 12 millones de africanos secuestrados y deportados al Caribe como esclavos, reducidos al estado de ganado y bienes muebles, para que regresen a su lugar de origen.

3° Un programa de desarrollo para las poblaciones indígenas que sobrevivieron al genocidio. En este caso, será necesario asegurar que la prioridad de este modelo de desarrollo no sea mercantil sino la mejora de las condiciones de vida de los habitantes, especialmente en lo que respecta a los servicios públicos.

4° Instituciones culturales para transmitir la memoria de las víctimas y sus descendientes

5° Medios asignados a la «crisis de salud pública» en el Caribe. El Caribe es la región con mayor incidencia de enfermedades crónicas que emanan directamente de la experiencia nutricional, la violencia psicológica y, más en general, de formas de angustia asociadas a la esclavitud, el genocidio y el apartheid.

6° La erradicación del analfabetismo, ya que las poblaciones negras e indígenas quedaron en una situación de analfabetismo generalizado después de la independencia, en particular en las colonias inglesas.

7° Un programa de educación africana, con el fin de informar a los afrodescendientes sobre sus raíces.

8° Un programa de rehabilitación psicológica para la atención y reparación de las poblaciones afrodescendientes.

9° Una transferencia de tecnología para tener un mejor acceso a la ciencia y a la cultura tecnológica mundial. Esta transferencia desempeña un papel especialmente importante en la necesidad de hacer frente a las consecuencias del calentamiento de la Tierra, así como de permitir la puesta en marcha de una transición energética.

10° Anulación de todas las deudas para poner fin al «encadenamiento fiscal» que ha sufrido el Caribe desde la liberación de la esclavitud y el colonialismo.

ReCommonsEurope, en apoyo de las demandas de los movimientos sociales de la región del Caribe, apoya la demanda de compensación financiera por la explotación económica y la deshumanización racista de los africanos esclavizados. Se estima que el pago de reparaciones de Gran Bretaña a los africanos del Caribe sería del orden de 7.500 millones de libras esterlinas. Los 20 millones de libras esterlinas pagados a los esclavistas africanos después de la abolición de la esclavitud en 1834 en el Imperio Británico tendrían un valor actual de unos 200.000 millones de libras esterlinas [13]. Estos fondos deben ser capitalizados para un modelo de desarrollo alternativo y solidario... y que estuviese bajo el control del pueblo.

Además, otras medidas son importantes en el ámbito de las reparaciones:

- Reparaciones por delitos ambientales que dan lugar a condenas e indemnizaciones económicas;

- Incluir la historia de la esclavitud y el colonialismo en la educación en el sentido más amplio, es decir, no sólo en el programa escolar (a través de la enseñanza) sino también promoverla en las políticas culturales (sensibilización, apoyo a asociaciones, eventos, etc.).

- El cálculo de lo que los países colonizadores deben a sus antiguas colonias en términos de bienes robados, recursos saqueados, mano de obra explotada, etc., no es una cuestión sencilla. Para ello, es necesario crear un grupo de economistas, juristas, especialistas fiscales, para producir conocimientos sobre las reparaciones. El objetivo es encontrar una cifra precisa que el país colonizador tendrá que pagar (y a quién: comunidades, escuelas, fundaciones) a sus antiguas colonias por los delitos cometidos.

- El establecimiento de cuotas de representación dentro de las instituciones

- Condena efectiva de los comentarios y actos racistas

 4. Conclusión

Es evidente que las declaraciones y actos racistas y xenófobos están aumentando en los últimos años en Europa. El racismo estructural que actúa como un sistema en el Norte global, acompañado de una supremacía blanca desinhibida, fomenta un comportamiento racista desacomplejado. Además, la gran mayoría de estos crímenes acaban quedando impunes. Sin embargo, ha quedado más que demostrada la naturaleza estructural del racismo y las discriminaciones que resultan de él.

El 26 de marzo de 2019, el Parlamento Europeo aprobó una resolución sobre los «Derechos fundamentales de las personas de ascendencia africana» en la que reconocía que «... el racismo y la discriminación contra las personas de ascendencia africana son estructurales...» y «... esta forma de racismo es el resultado de las estructuras históricamente represivas del colonialismo y de la trata transatlántica de esclavos» [14].

Por su parte, el Grupo de Trabajo de Expertos de las Naciones Unidas sobre las Personas de Ascendencia Africana (GTEPAD) concluyó lo siguiente con respecto a Bélgica en su declaración de 2019: "Las causas fundamentales de las violaciones contemporáneas de los derechos humanos radican en la falta de reconocimiento del verdadero alcance de la violencia y la injusticia de la colonización. En consecuencia, el discurso público no refleja un análisis matizado de la forma en que las instituciones pueden conducir a la exclusión sistémica en las esferas de la educación, el empleo y las oportunidades. El Grupo de Trabajo llega a la conclusión de que las desigualdades están profundamente arraigadas debido a la superposición de barreras estructurales que se refuerzan mutuamente. Los esfuerzos creíbles para combatir el racismo requieren que se superen primero estas barreras [15].

Sin embargo, a pesar de ello, no se han hecho progresos significativos en la deconstrucción de estas estructuras. Así pues, si bien las disculpas y las reparaciones deben tenerse en cuenta para cualquier proyecto de sociedad que esté verdaderamente comprometido con la dignidad humana de cada persona, sin distinción de raza, etnia u origen nacional, no son suficientes para lograr la eliminación de las estructuras que apoyan la discriminación. En otras palabras, cada una de las recomendaciones enumeradas anteriormente es una condición necesaria pero no suficiente si no se considera en el contexto de una aplicación más amplia de todas ellas.



Notas

[1Para saber más ver. P. PLUCHON, La Route des esclaves. Négriers et bois d’ébène au XVIIIe siècle, Hachette, 1980.

[2UN Doc. A/AC.109/124 and Corr. 1 (June 10, 1965)

[3CARICOM, « The CRR Media Conference on the British Treasury’s Slavery Loan », http://caricomreparations.org/crr-media-conference-british-treasurys-slavery-loan/

[4TIN, Louis-Georges, 2013, Esclavage et Réparations, Éditions Stock

[5Declaración a los medios del Grupo de trabajo de expertos de las Naciones Unidas sobre las personas de ascendencia africana sobre las conclusiones de su visita oficial a Bélgica del 4 al 11 de febrero de 2019, disponible en https://www.ohchr.org/FR/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=24153&LangID=F, punto 47.

[8Durante su discurso en la universidad de Uagadugú el 28 de noviembre de 2017, el presidente de la República a expresado el deseo que “de aquí a cinco años las condiciones estarían reunidas para restituciones temporales o definitivas del patrimonio africano hacia África”. Tras esta declaración, dos universitarios, Bénédicte Savoy, profesora en la Technische Universität de Berlín, titular de una cátedra de Historia cultural de patrimonios artísticos en Europa entre los siglos XVIII y XX, y Felwine Sarr, profesora de la Universidad Gaston-Berger de Saint-Louis (Sénégal) han sido mandatadas para elaborar un informe sobre esta cuestión. Este ha sido transmitido al presidente de la república el 23 de noviembre de 2018.

[10Tribuna: « La Belgique est à la traîne sur la restitution des trésors coloniaux » – publicada por Le Soir el 25 de septiembre de 2018, https://plus.lesoir.be/180528/article/2018-09-25/carte-blanche-la-belgique-est-la-traine-sur-la-restitution-des-tresors-coloniaux

[11Chiara Filoni, « Fausses réparations et nouvelle colonisation italienne en Libye » : http://www.cadtm.org/Fausses-reparations-et-nouvelle-colonisation-italienne-en-Libye

[12R. HOURCADE, « La politique des excuses. Repentir officiel et gestion stratégique de la culpabilité dans un ancien port négrier (Liverpool) », Ethnologie française, n° 177, 2020/1, p. 20.

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