El odio contra Greta : Aquí, con nombres y apellidos, quienes lo financian

4 de octubre por Yorgos Mitralias


Dessin/Dibujo Sonia Mitralias

El texto que sigue fue publicado a finales de mayo de 2019, pero los meses siguientes han bastado para que los acontecimientos confirmen plenamente su contenido y para que adquiera una carga explosiva que -quizás- no tenía en un principio. Nos enfrentamos pues a la agresión mediática de una violencia y una vulgaridad sin precedentes que soporta desde hace semanas Greta Thunberg, con el objetivo declarado de desacreditar irremediablemente a ella primero y después -y sobre todo- ¡al movimiento de jóvenes cada vez más radical y de masas que se inspira con su ejemplo! A una agresión o más bien a un linchamiento público que tiene financiadores y organizadores con nombres y apellidos bien conocidos y que, por cierto, están acostumbrados a usar los medios más innobles para defender sus intereses capitalistas inconfesables…

Sin embargo, está claro que a medida que pasan los meses y debido al desarrollo exponencial del movimiento contra la catástrofe climática, sus enemigos declarados no son ya solamente las multinacionales y otros magnates de los combustibles fósiles de Occidente, sino también de Oriente. Y evidentemente, no se limitan ya a los miembros de la OPEP Organización de los Paises Exportadores de Petroleo
OPEP
La OPEP agrupa once PED productores de petróleo: Argelia, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Irak, Irán, Kuwait, Libia, Nigeria, Qatar, Venezuela. Estos once países representan el 41 % de la producción de petróleo mundial y poseen más del 75 % de las reservas conocidas.
Creada en septiembre de 1.960, con sede en Viena, la OPEP se encarga de coordinar y unificar las políticas petroleras de sus miembros, con el fin de garantizarles unos ingresos estables. A este fin, la producción se basa en principio en un sistema de cuotas. Cada país, representado por su ministro de Energía o del Petróleo, se hace cargo rotativamente de la gestión de la organización. El 1º de julio del 2.002, el venezolano Álvaro Silva-Calderón es su secretario general.
(Organización de Países Exportadores de Petróleo), cuyo secretario general ha calificado a Greta y su joven movimiento como “el mayor enemigo” de sus países miembros. A toda esta gente se añaden ahora todos aquellos que comienzan -con razón- a entrar en pánico ante la amenaza que representa para sus pequeños y grandes intereses y poderes el movimiento que hace salir a las calles a millones de jóvenes por todo el planeta. Es pues a esta piara de gente mediocre y extremadamente rencorosa y reaccionaria a la que pertenecen los escribas de todo pelaje, que gastan últimamente su energía en denigrar a Greta para disimular sus verdaderos motivos: Su negación de la amenaza cataclísmica para la humanidad y el planeta que representa la catástrofe climática, ¡y la defensa de este sistema capitalista que no solo la ha generado, sino que persiste en convertirla cada día en una pesadilla más espantosa…!

 

¡Los financiadores de Trump, detrás de la extrema derecha europea que apunta a la revuelta de jóvenes contra la catástrofe climática! [1]

Está generalmente aceptado que los vencedores de las Elecciones Europeas del 26 de mayo han sido la extrema derecha y los Verdes. Y también está generalmente aceptado que al éxito de los Verdes han contribuido en gran medida las movilizaciones sin precedentes de una juventud que se ha inspirado en la combatividad y las tesis radicales de la joven sueca Greta Thunberg. En consecuencia, no sorprende que esta extrema derecha elija atacar lo que llama “el mito del cambio climático” y sobre todo, ¡enfoque cada vez más su ataque en la persona de esta Greta Thunberg que reactiva a la juventud en Europa y más allá!

A la cabeza de la campaña contra Greta, remarcada con cientos de textos y fotomontajes a menudo muy vulgares, están tres de los partidos europeos de extrema derecha más importantes: El Frente Nacional francés (RN), el AFD alemán y el UKIP británico. Y detrás de estos partidos de extrema derecha y de su campaña abyecta, dos think-tanks clima-escépticos conservadores, el EIKE (Instituto Europeo para el Clima y la Energía) y el CFACT-Europe (Comité por un Mañana Creativo), los cuales sostienen de manera multiforme, y no solo con “argumentos” y conferencias, la negación de la catástrofe climática por parte de la extrema derecha.

El instituto EIKE, en boca de su vicepresidente, niega tener la menor relación con AFD, aunque este vicepresidente, de nombre Michael Limburg, haya sido recientemente candidato del mismo… AFD! Hay que decir que EIKE que, junto con AFD, ha podido organizar las jornadas clima-escépticas incluso… en el interior del Parlamento alemán, ha salido del anonimato gracias a la conferencia anual que organiza desde hace años con cierto éxito, ya que ha podido influir en la actitud de la Unión Europea respecto al cambio climático. Sin embargo, es justo esta conferencia anual de EIKE la que está coorganizada por dos organizaciones americanas: CFACT-US, que financia a su filial europea del mismo nombre. Y sobre todo, el Instituto Heartland, el cual, según The Economist, “es el think tank mundialmente más conocido entre quienes defienden el escepticismo respecto al cambio climático debido al hombre”..

Es exactamente en este momento cuando las encuestas y las revelaciones del Instituto de Diálogo Estratégico (ISD) británico y Greenpeace adquieren una enorme importancia política, porque arrojan luz sobre las fuerzas económicas que están detrás de aquellos que niegan la catástrofe climática, y detrás también del “fenómeno” de una extrema derecha europea (y mundial) disparada. De hecho, tanto CFACT-US como el Instituto Heartland están financiados más que generosamente por el gran capital americano, por ExxonMobil, la familia Koch, segunda familia norteamericana más rica que domina –entre otros- en el sector del petróleo, la familia Mercer, que es también una de las principales financiadoras del presidente Trump, ¡o incluso Microsoft y RJR Tobacco! Cabe destacar que Heartland tiene antecedentes como servidor de las intenciones inconfesables del gran capital, ya que fue antaño el agente principal de la propaganda de los gigantes del tabaco que negaban la relación entre tabaquismo y cáncer. No sorprende pues que entonces su principal financiador fuera… Philip Morris… [2]

Pero no hay que creer que el Instituto Heartland es una simple “herramienta” indolora e incolora, desprovista de sus propias tesis y acciones. Desde ese punto de vista, el CV de su nuevo presidente Tim Huelskamp es muy elocuente y didáctico. Dirigente del muy conservador Tea Party, Huelskamp se distingue como diputado (que ha sido hasta 2017) del ala más reaccionaria de los republicanos y mantiene estrechos lazos con la extrema derecha americana. Nótese además que, de todos los diputados americanos, él es el que, durante mucho tiempo, ha recibido las mayores sumas de dinero por parte de compañías de combustibles fósiles, y que se lo ha “agradecido” votando siempre contra todo intento de legislar en contra de sus intereses…

Gracias a un documento interno de Heartland filtrado, hemos podido saber –al detalle- no solo su financiación por parte del gran capital (varios millones de dólares), sino también la “inversión” de estas sumas en un gran abanico de actividades, que van del pago de “salarios” a blogueros que influyen en la opinión pública y a “científicos” que recorren el mundo negando la catástrofe climática, a la escritura y publicación de material propagandista que se dirige a las escuelas y sus alumnos. Por ejemplo, el grupo de “científicos” encargado de “contradecir” las conclusiones de los trabajos del Grupo de Expertos Intergubernamental… cuesta 300.000 dólares al año, mientras que la propagación de la tesis que quiere que “la cuestión del cambio climático sea controvertida e incierta”… en las escuelas primarias ¡les cuesta 100.000 dólares!

Estamos pues ante la revelación de una realidad que arroja algo de luz sobre algunos de los grandes “misterios” de nuestra época. Para empezar, la extrema derecha europea, o al menos algunos de sus pesos pesados, mantienen estrechos lazos –cuando no dependen- con un centro/estado-mayor político y económico que se encuentra en EEUU, y más precisamente, ¡en la Casa Blanca y a sus financiadores y otros apoyos del presidente Trump. [3]! Así pues, no es casualidad que esta “internacional negra” parezca haber llegado a la conclusión de que la cuestión de la catástrofe climática, y más precisamente, el –cada vez más amplio y radical- movimiento de jóvenes que luchan contra ella representan la mayor amenaza para sus intereses y para la dominación del sistema capitalista en los años que vienen. Y finalmente, no es tampoco casualidad que esta “internacional negra”, y más concretamente su “sección” europea, concentre prioritariamente sus ataques en la persona de Greta Thunberg, la incontestable inspiradora, teórica y al mismo tiempo coordinadora de las movilizaciones de jóvenes por casi toda Europa y más allá.

He aquí pues cómo se presenta actualmente la relación de la extrema derecha con el gran capital. No de manera abstracta y dogmática, sino concretamente, con financiadores y financiados que tienen no solo nombres, apellidos y dirección, sino también intereses tangibles y “causas” a las que sirven. Sin embargo, toda esta gente no hace más que su trabajo. Si la izquierda hiciera el suyo, la situación sería bien diferente…

Traduccion: Fátima Martín



Yorgos Mitralias

Periodista, Giorgos Mitralias es uno de los fundadores y animadores del Comité griego contra la deuda, miembro de la red internacional CADTM.

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