El nuevo capitalismo chino

21 de septiembre de 2008 por Esther Vivas , Josep Maria Antentas


Los recientes Juegos Olímpicos han sido una gran vitrina para el nuevo capitalismo chino en ascenso. La China actual es resultado de un largo proceso de restauración capitalista iniciado hace tres décadas. Las reformas empezaron en 1978, ampliaron y profundizaron su alcance progresivamente debilitando los mecanismos de la economía planificada y recibieron un empuje decisivo a partir de 1992.

En los años noventa tuvo lugar un proceso sin freno de privatización de las empresas estatales y de liberalización de los servicios públicos. Hoy en día, dos tercios de las y los asalariados chinos trabajan ya para capitales privados. Justo a comienzos del siglo XXI, la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio Organización Mundial del Comercio
OMC
Firmado el acuerdo el 15 de abril de 1994 y en vigencia desde el 1º de enero de 1.995, la OMC sustituye al GATT (Acuerdo general sobre aranceles y comercio). La mayor innovación introducida es que la OMC posee el estatuto de organización internacional. Su función es asegurar que ninguno de sus miembros se entregue a cualquier tipo de proteccionismo, a fin de acelerar la liberalización mundial de los intercambios comerciales, de favorecer las estrategias de las multinacionales. Está dotada de un tribunal internacional (órgano de resolución de conflictos) que juzga las eventuales violaciones de su texto fundador de Marraquech.
en el año 2001 culminaba su proceso de reintegración en el capitalismo mundial.

Son pocos ya, afortunadamente, quienes desde la izquierda tienen ilusiones sobre el modelo Chino. Pero conviene dejarlo claro: treinta años de reformas han configurado un capitalismo salvaje sin paliativos. Y este es el horizonte hacia donde va el país, a pesar de la retórica sobre una “sociedad harmoniosa” del presidente Hu Jintao. La creciente evidencia de los desastres sociales y medioambientales causados por el actual modelo de acumulación ha provocado cambios en la retórica oficial y ajustes en las políticas para contener desequilibrios, pero no una modificación del rumbo general.

La restauración capitalista ha sido pilotada por el Partido Comunista Chino (PCCh) cuyo ideario y naturaleza se ha ido transformando. El nacionalismo se ha convertido en el principal elemento del discurso y la identidad del PCCh y es utilizado como un factor cohesionador y legitimador de su proyecto político. De ahí la importancia estratégica de los Juegos.

China está atravesada por grandes desequilibrios sociales y regionales. Las reformas han provocado concentración de la renta, polarización social y un aumento de las desigualdades. El coeficiente de Gini (que mide la desigualdad) ha pasado de un 0’30 en 1980 a un 0’48 y según el Banco Mundial Banco mundial Creado en 1944 en Bretton Woods en el marco del nuevo sistema monetario internacional, el Banco posee un capital aportado por los países miembros (189 miembros el año 2017) a los cuales da préstamos en el mercado internacional de capitales. El Banco financia proyectos sectoriales, públicos o privados, con destino a los países del Tercer Mundo y a los países antes llamados socialistas. Se compone de las siguientes tres filiales.

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existirían unos 300 millones de pobres en el país. El grueso de la actividad económica se concentra en las regiones costeras (receptoras del 85% de la inversión extranjera el año pasado) que contrastan con las empobrecidas regiones del interior. El actual modelo de desarrollo tiene también un alto coste medioambiental, en particular en lo que se refiere a la contaminación del aire de las grandes urbes y del agua.

La base social sobre la cual se sustenta el régimen chino es la nueva burguesía emergente, ligada al aparato del Estado y del Partido, y una significativa clase media urbana, que incluye también a los sectores más cualificados de los asalariados, y muchos de los funcionarios y miembros del aparato estatal.

La clase trabajadora ha experimentado profundas transformaciones. Las y los trabajadores del sector público, un 20% de la población activa, fueron duramente golpeados por la oleada de privatizaciones, que han eliminado el 40% de los empleos públicos. Esta fracción de la clase trabajadora ha visto erosionadas las garantías Garantías Acto que proporciona a un acreedor una seguridad en el cumplimiento del compromiso del deudor. Distinguimos entre garantías reales (derecho de retención, fianza, prenda, hipoteca, privilegio) y las garantías personales (caución, aval, carta de intención, garantía autónoma). sociales del periodo maoísta. Simbólicamente ha sido degradada en su estatus social, pasando de ser considerada oficialmente por el régimen como la “clase dirigente” a ser noqueada por las reformas.

En paralelo, ha emergido una nueva fracción de la clase trabajadora formada por las y los emigrantes rurales a la ciudad y concentrada en las industrias orientadas a la exportación de la costa Este y del delta del río Perla, y también en sectores como la construcción y servicios mal pagados en las grandes ciudades. La emigración interna campo-ciudad está alimentada por una crisis del medio rural y el hundimiento del poder adquisitivo de los campesinos, situado en un tercio del urbano. Cifrada en unos 150 millones de personas, esta nueva clase trabajadora ocupa los escalafones más bajos del mercado laboral.

Sus condiciones de trabajo y de vida constituyen la cara más amarga del nuevo capitalismo chino. Salarios bajos, jornadas laborales interminables, insalubridad en el trabajo y violación de las leyes laborales por parte de muchas empresas y de sus subcontratistas forman parte de su realidad cotidiana. La federación sindical oficial, la única legal, carece de autonomía frente al Estado, está subordinada a los intereses empresariales y no es un instrumento real de defensa de las y los trabajadores.

En este contexto, no es de extrañar que las luchas sociales hayan aumentado desde finales de los noventa. Sin embargo, éstas son todavía muy fragmentadas y aisladas y debido a la férrea represión no dejan tras de sí casi ningún poso organizativo. No existen convergencias entre las movilizaciones de los trabajadores del sector estatal con las de la clase obrera inmigrante. Ni tampoco entre las numerosas protestas en el mundo rural y en las áreas urbanas.

Apoyar estas luchas emergentes en China contra el actual modelo de acumulación, debido a la importancia del país y a la posición que ocupa en la arquitectura del capitalismo global, es una tarea estratégica central para los movimientos opuestos a la globalización Globalización (ver también Mundialización)

Origen y sentido de este término anglosajón: en inglés, la palabra «global» se refiere tanto a fenómenos que interesan a la (o las) sociedad(es) humana(s) a nivel del globo como tal (es el caso de la expresión «global warming» que designa el efecto invernadero), como a procesos que poseen la característica de ser «globales» únicamente en la perspectiva estratégica de un «agente económico» o de un «actor social» preciso. En lo que estamos viendo, el término «globalización» nació en las bussiness schools norteamericanas y reviste el segundo sentido. Se refiere a los parámetros pertinentes de la acción estratégica del gran grupo industrial. Lo mismo sucede en la esfera financiera. A la capacidad estratégica del gran grupo de adoptar una aproximación y una conducta «globales». En un debate público, el patrón de uno de los mayores grupos europeos explicó, en sustancia, que la «globalización» representa «la libertad para su grupo de implantarse donde quiera, cuando quiera, para producir lo que quiera, aprovisionándose y vendiendo donde quiera, y en donde tenga que soportar las menores obligaciones posibles en materia de derechos laborales y convenciones sociales» (extraido de Chesnais, 1997[a]).
neoliberal. Sin que ello implique, obviamente, hacer el juego a los gobiernos occidentales cuando hipócritamente denuncian los abusos de los derechos humanos en China o la represión del pueblo tibetano. Del resultado de las luchas populares presentes y futuras en China dependerá en buena medida la forma que tome el mundo a venir.




*Josep Maria Antentas es profesor de sociología de la UAB y Esther Vivas es miembro del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales (CEMS)-UPF.

** Artículo aparecido en Público, 07/09/2008.

Esther Vivas

Periodista i investigadora en moviments socials i polítiques agrícoles i alimentàries.
És llicenciada en periodisme i màster en sociologia. Les seves principals línies de treball són l’anàlisi dels moviments socials alternatius (antiglobalització, fòrums socials, indignats) i els impactes del model agrícola i alimentari i les alternatives que es plantegen des de la sobirania alimentària i el consum crític.
És autora de diversos llibres sobre aquestes temàtiques, alguns dels quals han estat traduïts al francès, portuguès, italià, croat i alemany.Cambiarlo para comprenderlo. Autora de diversos libros sobre movimientos sociales y políticas agrícolas y alimentarias. Su último trabajo es ‘Planeta indignado. Ocupando el futuro’ (Sequitur 2012), escrito junto a Josep Maria Antentas. En todas partes cuecen habas y aquí más.
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