Serie: 1944-2020, 76 años de intervenciones del Banco Mundial y del FMI (parte 26)

Banco Mundial y FMI:76 años ¡Ya es suficiente! ¡ Abolición !

15 de octubre por Eric Toussaint


En un momento en que el FMI y el Banco Mundial se reúnen del 12 al 18 de octubre de 2020, principalmente de forma virtual, Eric Toussaint, portavoz internacional del CADTM, hace una evaluación del Banco Mundial y de su alter ego el FMI y propone su abolición, así como la de la OMC, para sustituirlos por otras instituciones mundiales y democráticas.

Hace 76 años, en julio de 1944, en Bretton Woods, Estados Unidos, se creó el Banco Mundial al mismo tiempo que el FMI. Tiene mucha importancia que volvamos a hacer un balance de esta institución, eminentemente política, que desde su origen hasta la actualidad está dirigida por un hombre de nacionalidad estadounidense designado por el ocupante de la Casa Blanca. Es fundamental llamar la atención sobre una alternativa a la política de una institución que jamás respetó el interés y los derechos de los pueblos.

 El golpe de Estado permanente del Banco Mundial

La lista de gobiernos que surgieron de golpes de Estado militares y apoyados por el Banco Mundial Banco mundial Creado en 1944 en Bretton Woods en el marco del nuevo sistema monetario internacional, el Banco posee un capital aportado por los países miembros (189 miembros el año 2017) a los cuales da préstamos en el mercado internacional de capitales. El Banco financia proyectos sectoriales, públicos o privados, con destino a los países del Tercer Mundo y a los países antes llamados socialistas. Se compone de las siguientes tres filiales.

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es impresionante.

Entre los ejemplos más conocidos, citemos la dictadura del Shah del Irán después del derrocamiento del Primer ministro Mossadegh en 1953, la dictadura militar en Guatemala instaurada por Estados Unidos después del derrocamiento en 1954 del gobierno progresista del presidente, democráticamente elegido, Jacobo Arbens, el de Duvalier en Haití a partir de 1957, la dictadura del general Park Chung hee en Corea del Sur a partir de 1961, la dictadura de los generales brasileños a partir de 1964, la de Mobutu en el Congo y de Suharto en Indonesia a partir de 1965, la de los militares en Tailandia, a partir de 1966, la de Idi Amin Dada en Uganda y la del general Hugo Banzer en Bolivia en 1971, la de Ferdinand Marcos en Filipinas a partir de 1972, la de Augusto Pinochet en Chile, la de los generales uruguayos y la de Habyarimana en Ruanda a partir de 1973, la junta militar argentina a partir de 1976, el régimen de Arap Moi en Kenia a partir de 1978, la dictadura en Pakistán a partir de 1978, el golpe de Estado de Saddam Hussein en 1979 y la dictadura militar turca a partir de 1980. La de Ben Ali en Túnez desde 1987 a 2011, la Mubarak en Egipto desde 1981 a 2011.

Entre las otras dictaduras apoyadas por el Banco Mundial señalemos la de Somoza en Nicaragua hasta su derrocamiento en 1979. Algunas todavía están en el poder: la dictadura de Idriss Déby en Chad, la de Sissi en Egipto y tantas otras…

También hay que recordar el apoyo a dictaduras en Europa como la del general Franco en España y la de Salazar en Portugal. Sin olvidar el sostén a Ceaucesco en Rumania.

El Banco Mundial considera que el respeto de los derechos humanos no forma parte de su misión

Muy claramente, el Banco Mundial sostuvo metódicamente a regímenes despóticos, que habían surgido o no de un golpe de Estado, que practicaban una política antisocial y cometían crímenes contra la humanidad. El Banco hizo prueba de una falta total de respeto por las normas constitucionales de sus países miembros. El Banco Mundial nunca dudó en sostener militares golpistas y criminales económicamente dóciles frente a gobiernos democráticos. Y por causa evidente: el Banco Mundial considera que el respeto de los derechos humanos no forma parte de su misión.

El apoyo aportado por el Banco Mundial al régimen del apartheid en Sudáfrica desde 1951 hasta 1968 no debe desaparecer de la memoria. El Banco Mundial rechazó, explícitamente, aplicar una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptada en 1964, que ordenaba a todas las agencias de la ONU a dejar de sostener financieramente a Sudáfrica ya que ese país violaba la Carta de las Naciones. Ese apoyo y la violación del derecho internacional que implica, no deberían permanecer impunes.

Finalmente, el Banco Mundial, durante los años 1950 y 1960, concedió sistemáticamente préstamos a las potencias coloniales y a sus colonias para proyectos que permitían aumentar la explotación de los recursos naturales y de los pueblos en provecho de las clases dirigentes de las metrópolis. Es, en ese contexto, que el Banco Mundial se negó a aplicar una resolución de las Naciones Unidas adoptada en 1965, que llamaba a no apoyar financiera y técnicamente a Portugal si éste no renunciaba a su política colonial. [1]

Las deudas contraídas con el Banco Mundial por decisión del poder colonial de las colonias de Bélgica, Inglaterra y Francia fueron impuestas posteriormente a los nuevos países en el momento de sus accesos a la independencia.

El sostén del Banco Mundial a regímenes dictatoriales se expresa por la concesión de un apoyo financiero así como por una asistencia tanto técnica que económico. Ese apoyo financiero y esa asistencia ayudaron a los regímenes dictatoriales a mantenerse en el poder para perpetrar sus crímenes. El Banco Mundial también contribuyó a que los regímenes no estuvieran aislados en la escena internacional ya que esos préstamos y esa asistencia técnica siempre facilitaron las relaciones con los bancos privados y las empresas transnacionales. El modelo neoliberal se impuso progresivamente en el mundo a partir de la dictadura de Augusto Pinochet en 1973 en Chile y de Ferdinand Marcos en Filipinas en 1972. Esos dos regímenes fueron activamente apoyados por el Banco Mundial. Cuando esos regímenes dictatoriales tocaban a su fin, el Banco Mundial, sistemáticamente exigió a los gobiernos democráticos siguientes que asumieran las deudas contraídas por sus predecesores. En resumen, la ayuda financiera cómplice del Banco con las dictaduras es transformaba en una carga para las poblaciones. Actualmente éstas tienen que reembolsar las armas compradas por los dictadores para oprimirlas.

El sostén del Banco Mundial a regímenes dictatoriales se expresa por la concesión de un apoyo financiero así como por una asistencia tanto técnica que económico

En los años 1980, y en los años 1990, un gran número de dictaduras se desplomaron, algunas por embestidas de potentes movimientos democráticos. Los regímenes que sucedieron a las dictaduras generalmente aceptaron las políticas recomendadas o impuestas por el Banco Mundial y el FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web :
, y continuaron con el pago de una deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
que, sin embargo, era odiosa. El modelo neoliberal, después de ser impuesto con la ayuda de las dictaduras, fue mantenido gracias al yugo de la deuda y los planes de ajuste estructural Ajuste estructural Política económica impuesta por el FMI como condición para la concesión de nuevos préstamos o para la refinanciación de préstamos anteriores. . Efectivamente, después del derrocamiento o el desplome de las dictaduras, los gobiernos democráticos prosiguieron con la aplicación de políticas que constituyen una ruptura con las tentativas de poner en marcha un modelo de desarrollo parcialmente autónomo. La nueva fase de la mundialización comenzada en los años 1980, en el momento de la explosión de la crisis de la deuda implicó, en general, una subordinación acentuada de los países en desarrollo (los países de la Periferia) en relación con los países más industrializados (los países del centro).

 La agenda oculta del Consenso de Washington

Desde el comienzo de las actividades del Banco Mundial y del FMI, un mecanismo a la vez simple de comprender y complejo de instaurar permitió someter las principales decisiones del Banco Y del FMI a las orientaciones del gobierno de Estados Unidos. Algunas veces, algunos gobiernos europeos (Gran Bretaña, Francia, y Alemania, en particular) y el de Japón tuvieron voz y voto pero los casos son raros. A veces, se producen fricciones entre la Casa Blanca y la dirección del Banco Mundial y del FMI, pero un análisis riguroso de la historia desde la Segunda Guerra Mundial muestra que hasta aquí y ahora, es, sin lugar a dudas, el gobierno de Estados Unidos que siempre tuvo la última palabra en los ámbitos que le interesaban directamente.

Fundamentalmente, la agenda oculta del Consenso de Washington. Esta es una política que tiene por objetivos garantizar el mantenimiento del liderazgo de Estados Unidos a escala mundial y al mismo tiempo eliminar del capitalismo los límites que se le habían impuesto en la segunda posguerra. Esos límites eran el resultado combinado de potentes movilizaciones sociales tanto en el Sur como en el Norte, de un comienzo de emancipación de algunos pueblos colonizados y tentativas para salir del capitalismo. El Consensos de Washington, es también la intensificación del modelo productivista.

La agenda oculta, la que realmente se aplica, tiene por fin la sumisión de las esferas pública y privada de todas las sociedades humanas a la lógica de la búsqueda del máximo beneficio Beneficio Resultado contable positivo neto fruto de la actividad de una sociedad. El beneficio neto es el beneficio después de impuestos. El beneficio a distribuir es la parte de aquél que puede ser repartido entre los accionistas. en el marco del capitalismo. La puesta en práctica de esa agenda oculta implica la reproducción de la pobreza (y no su reducción) y el aumento de las desigualdades

Durante las últimas décadas, en el marco de ese Consenso, el Banco Mundial y el FMI reforzaron sus medios de presión sobre un gran número de países al aprovechar la situación creada por la crisis de la deuda. El Banco Mundial desarrollo sus filiales (Sociedad Financiera Internacional-SFI; Agencia multilateral de garantía de inversiones-AMGI; Centro Internacional de Arreglos de Diferencias relativas a Inversiones –CIADI CIADI Con el fin de resolver eventuales litigios que puedan darse entre Estados e inversionistas extranjeros, se creó en 1965, en el marco del Banco Mundial, el Centro Internacional de Arreglo de Disputas entre Inversionista Extranjero y Estado, (conocido por sus siglas en español CIADI, o ICSID en inglés), mediante la Convención de Washington: esta Convención establece un mecanismo arbitral en el marco del Banco Mundial, para resolver este tipo de disputas.

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) de manera de ir tejiendo una red cada vez más cerrada.

Por ejemplo, el Banco Mundial concede un préstamo a condición de que el sistema de distribución y de saneamiento del agua se privatice. En consecuencia, la empresa pública se vende a un consorcio privado en el que, como por azar, se encuentra el SFI, filial del Banco Mundial.

Cuando la población afectada por la privatización se rebela contra el brutal aumento de las tarifas y la bajada en la calidad del servicio, y que las autoridades públicas se vuelven contra la empresa transnacional depredadora, la gestión del litigio se confía al CIADI, que es a la vez juez y parte.

Y eso es precisamente lo que pasó en El Alto, Bolivia, en 2004-2005.

La colaboración entre el Banco Mundial y el FMI es también fundamental con el fin de ejercer la presión máxima sobre los poderes públicos. Y para perfeccionar su tutela sobre la esfera pública y las autoridades, para llevar más adelante la generalización del modelo, la colaboración del dúo banco Mundial/FMI se extiende a la Organización Mundial del Comercio Organización Mundial del Comercio
OMC
Firmado el acuerdo el 15 de abril de 1994 y en vigencia desde el 1º de enero de 1.995, la OMC sustituye al GATT (Acuerdo general sobre aranceles y comercio). La mayor innovación introducida es que la OMC posee el estatuto de organización internacional. Su función es asegurar que ninguno de sus miembros se entregue a cualquier tipo de proteccionismo, a fin de acelerar la liberalización mundial de los intercambios comerciales, de favorecer las estrategias de las multinacionales. Está dotada de un tribunal internacional (órgano de resolución de conflictos) que juzga las eventuales violaciones de su texto fundador de Marraquech.
(OMC) desde su nacimiento en 1995.

Esta colaboración cada vez más estrecha entre el Banco, el FMI y la OMC forma parte de la agenda del Consenso de Washington.

Una diferencia fundamental separa la agenda proclamada del Consenso de Washington de su versión oculta.

La agenda proclamada tiene por objetivo reducir la pobreza por el crecimiento, el libre juego de las fuerzas del mercado, el libre comercio y la mínima intervención posible de los poderes públicos.

La agenda oculta, la que realmente se aplica, tiene por fin la sumisión de las esferas pública y privada de todas las sociedades humanas a la lógica de la búsqueda del máximo beneficio en el marco del capitalismo. La puesta en práctica de esa agenda oculta implica la reproducción de la pobreza (y no su reducción) y el aumento de las desigualdades. Implica también una estagnación, incluso una degradación de las condiciones de vida de una gran mayoría de la población mundial, junto a una concentración en fuerte aumento de la riqueza. También implica, la prosecución de la degradación de los equilibrios ecológicos que pone en peligro el propio futuro de la humanidad.

Una de las numerosas paradojas de la agenda oculta, es que en nombre del fin de la dictadura del estado y de la liberación de las fuerzas de mercado, los gobiernos aliados a las transnacionales utilizan la acción Acción Título mobiliario emitido por una sociedad de acciones. Este título representa una fracción del capital social. En particular otorga a su titular (el accionista) el derecho a percibir una parte de los beneficios distribuidos (el dividendo) y de participar en las asambleas generales de la empresa. coercitiva de las instituciones públicas multilaterales (Banco Mundial-FMI-OMC) para imponer su modelo a los pueblos.

 La ruptura como salida

Por todo lo explicado, es necesario romper radicalmente con el Consenso de Washington, con el modelo aplicado por el Banco Mundial.

El Consenso de Washington no debe entenderse como un mecanismo de poder y un proyecto que se limitan al gobierno de Washington, flanqueado por el infernal trío. La Comisión Europea, la mayor parte de los gobiernos europeos, el gobierno japonés adhirieron al Consenso de Washington, y tradujeron a sus propios idiomas proyectos constitucionales y programas políticos.

La ruptura con el Consenso de Washington, si solo se limita al fin del liderazgo de Estados Unidos reemplazado por el trío Banco Mundial-FMI-OMC no constituye una alternativa ya que las otras grandes potencias están preparadas para tomar el relevo de Estados Unidos para proseguir con objetivos bastante parecidos. Imaginemos por un momento que la Unión Europea suplanta a Estados Unidos como líder mundial. Eso no mejorará fundamentalmente la situación de los pueblos del planeta puesto que ha sido el reemplazo de un bloque capitalista del Norte (uno de los polos de la Triada) por otro. Imaginemos otra posibilidad: el refuerzo del bloque China-Brasil-India-Sudáfrica-Rusia que suplantarían a los países de la Triada. Si ese bloque se mueve por la lógica actual de los gobiernos establecidos y por el sistema económico que los rige, tampoco habrá una verdadera mejora.

Hay que reemplazar el Consenso de Washington por un Consenso de pueblos fundado en el rechazo al capitalismo.

Hay que reemplazar el Consenso de Washington por un Consenso de pueblos fundado en el rechazo al capitalismo

Hay que cuestionar radicalmente el concepto de desarrollo estrechamente ligado al modelo productivista. Ese modelo de desarrollo excluye la protección de las culturas y de su diversidad; agota los recursos naturales y degrada de manera irremediable el medio ambiente. Ese modelo considera la promoción de los derechos humanos, como mucho, como un objetivo a alcanzar a largo plazo (pero, a largo plazo, estaremos todos muertos); lo más frecuente, la promoción de los derechos humanos es percibida como un obstáculo para el crecimiento; el modelo considera la igualdad como un obstáculo, incluso un peligro.

 Romper con la espiral infernal del endeudamiento

La mejora de las condiciones de vida de los pueblos mediante el endeudamiento es un fracaso. El Banco Mundial pretende que para desarrollarse, los países en desarrollo [2] deben recurrir al endeudamiento externo y atraer inversores extranjeros. Ese endeudamiento sirve principalmente a comprar equipamientos y bienes de consumo a los países más industrializados. Los hechos demuestran, día tras día, que eso no conduce al desarrollo.

Son los países en desarrollo los que proveen de capitales a los países más industrializados, a la economía estadounidense en particular. El Banco Mundial no decía otra cosa en un informe publicado en 2003: «Los países en desarrollo, tomados en conjunto, son prestadores netos con respecto a los países desarrollados

Según la teoría económica dominante, el desarrollo del Sur no avanza a causa de una insuficiencia de capitales domésticos (insuficiencia del ahorro local). Siempre según esa teoría, los países que desean emprender o acelerar su desarrollo deben llamar a capitales externos utilizando tres vías: en primer lugar, endeudándose en el exterior; en segundo lugar, atraer las inversiones extranjeras y en tercer lugar, aumentar las exportaciones para procurarse las divisas necesarias para la compra de bienes extranjeros que permitan proseguir su desarrollo. Para los países más pobres, se trata de atraer también donativos comportándose como buenos alumnos de los países desarrollados.

La realidad contradice esa teoría: son los países en desarrollo los que proveen de capitales a los países más industrializados, a la economía estadounidense en particular. El Banco Mundial no decía otra cosa en un informe publicado en 2003: «Los países en desarrollo, tomados en conjunto, son prestadores netos con respecto a los países desarrollados». [3]

Si los movimientos populares accedieran a los gobiernos en varios países PED y pusieran en marcha su propio banco de desarrollo y su propio fondo monetario internacional, esos países serían perfectamente capaces de prescindir del Banco Mundial, del FMI y de las instituciones financieras privadas de los países más industrializados.

No es cierto que los PED deban recurrir al endeudamiento para financiar su desarrollo. Actualmente, el recurso a la deuda sirve esencialmente a asegurar la continuación de los pagos. A pesar de la existencia de importantes reservas de cambio, los gobiernos y las clases dominantes del Sur no aumentan ni la inversión ni los gastos sociales.

Es necesario romper con la visión dominante que ve en el endeudamiento una necesidad absoluta. Además, no hay que dudar en abolir o repudiar las deudas odiosas e ilegítimas.

 Abolir las deudas odiosas

Según la doctrina jurídica de la deuda odiosa Deuda odiosa Según la doctrina jurídica de la deuda odiosa, teorizada por Alexander Sack en 1927, una deuda es «odiosa» cuando reúne dos condiciones esenciales:

1.- La ausencia de beneficio para la población: la deuda no fue contraída a favor del interés del pueblo y del Estado, sino en contra de esos intereses, y/o a favor del interés personal de los dirigentes y de las personas próximas al poder.

2.- La complicidad de los prestamistas: Los acreedores sabían (o tenían la capacidad de saber) que los fondos prestados no beneficiarían a la población.

Para Sack, la naturaleza despótica o democrática de un régimen no debía tenerse en cuenta. Una deuda contraída por un régimen autoritario debe, según Sack, ser reembolsada si ésta sirve a los intereses de la población. Un cambio de régimen no autoriza el cuestionamiento de la obligación que tiene el nuevo régimen de pagar las deudas del gobierno precedente, salvo si éstas fueran odiosas.

[Extractos] del Tratado jurídico y financiero por Alexander Nahum Sack, ex profesor agregado a la Facultad de Derecho de la Universidad de Petrogrado.

A partir de esta definición «conservadora» de deuda odiosa, otros juristas y movimientos sociales, como el CADTM, ampliaron esta definición teniendo en cuenta, especialmente, la naturaleza del régimen que contrae la deuda y la consulta que se hace, o no se hace, a los parlamentos nacionales para la aprobación o la concesión del préstamo.

De manera especial, citemos la definición de deuda odiosa utilizada por la Comisión para la verdad sobre la deuda griega, que se apoya, a la vez, en la doctrina de Sack, y también en los Tratados internacionales y los principios generales del derecho internacional.

Así que una deuda odiosa responde a:

1.- Una deuda contraída en violación a los principios democráticos, que comprende el asentimiento, la participación, la transparencia y la responsabilidad, y ha sido empleada contra los más altos intereses de la población del Estado deudor, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad de saber, lo precedente.

O a lo siguiente:

2.- Una deuda que tiene por consecuencia negar los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de la población, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad para saber, lo precedente.
cuya teoría desarrolló Alexander Sack en 1927 (Sack, 1927), una deuda es «odiosa» cuando se juntan dos condiciones esenciales:

1.- La ausencia de beneficio para la población: la deuda no fue contraída en nombre del interés Interés Cantidad pagada como remuneración de una inversión o percibida por un prestamista. El interés se calcula sobre la base de la cantidad de capital invertido o prestado, de la duración de la operación y del último tipo aplicado en ese momento. del pueblo y del Estado, sino contra su interés y/o por el interés personal de dirigentes y de personas próximas al poder.

2.- La complicidad de los prestamistas: los acreedores sabían (o estaban en condiciones de saberlo) que los fondos prestados no beneficiaban a la población.

Esta doctrina que fue aplicada varias veces a lo largo de la historia, por diferentes gobiernos es también útil para denunciar como odiosas las deudas reclamadas por el Banco Mundial y el FMI a los países del Sur

Según esta doctrina, la naturaleza despótica o democrática de un régimen no debe tenerse en cuenta.

El padre de la doctrina de la deuda odiosa, Alexander Sack dice claramente que se pueden atribuir a un gobierno regular deudas odiosas. Según Sack: «una deuda regularmente contraída por un gobierno regular (puede) considerarse como incuestionablemente odiosa,…» Sack definía un gobierno regular de la siguiente manera: «Debemos considerar un gobierno regular el poder supremo que existe efectivamente dentro de los límites de un territorio determinado. Que ese poder sea monárquico (absoluto o limitado) o republicano; que proceda de la «gracia de Dios» o de la «voluntad del pueblo»; que exprese la «voluntad del pueblo» o no, del pueblo entero o solamente de una parte de éste¸ que se haya establecido legalmente o no, etc., todo esto no tiene importancia para el problema que nos ocupa.» (p. 6) (negrita de É.T.) Fuente: Les effets des transformations des États sur leurs dettes publiques et autres obligations financières : traité juridique et financer, Recueil Sirey, París, 1927. Se puede consultar el texto completo en:

http://cadtm.org/IMG/pdf/Alexander_Sack_DETTE_ODIEUSE.pdf

Sack escribió que una deuda puede considerarse odiosa si:

  • «Las necesidades, a causa de las cuales el anterior gobierno había contraído la deuda en cuestión, eran “odiosas” y francamente contrarias a los intereses de la población de todo o parte del antiguo territorio y,
  • »los acreedores, en el momento de la emisión del préstamo, habían estado al corriente de su destino odioso.»
    Y prosigue: «Establecidos estos dos puntos, correspondería a los acreedores la tarea de probar que los fondos producidos por los citados préstamos habían sido utilizados, de hecho, no para necesidades odiosas, dañinas para la población de todo o de parte del Estado, sino para necesidades generales o especiales de ese Estado, que no ofrecen un carácter odioso.» (Véase:http://www.cadtm.org/La-deuda-odiosa-segun-Alexander )

Esta doctrina que fue aplicada varias veces a lo largo de la historia, por diferentes gobiernos es también útil para denunciar como odiosas las deudas reclamadas por el Banco Mundial y el FMI a los países del Sur.

 Recurrir a préstamos legítimos y financiar el Estado por impuestos socialmente justos

Dicho esto, el endeudamiento público no es malo en sí, si se concibe de una manera radicalmente distinta del sistema actual.

El empréstito público es totalmente legítimo si sirve a proyectos legítimos y si aquellos que contribuyen al empréstito lo hacen de manera legítima.

El empréstito público es totalmente legítimo si sirve a proyectos legítimos y si aquellos que contribuyen al empréstito lo hacen de manera legítima

La deuda pública podría utilizarse para financiar ambiciosos programas de transición ecológica y no para aplicar políticas antisociales, extractivistas y productivistas que favorecen la competencia entre las naciones.

Efectivamente, las autoridades públicas pueden utilizar los préstamos, por ejemplo, para:

Al mismo tiempo, las familias de clases populares que tienen ahorros serán invitadas a confiar esos ahorros a los poderes públicos para financiar los proyectos legítimos ya citados. Esa financiación voluntaria por las clases populares estaría remunerada por un impuesto real positivo, por ejemplo del 4 %. Eso significa que si la inflación anual alcanzara el 3 %, las autoridades públicas pagarían un interés nominal del 7 %, para garantizar un tipo real del 4 %.

Un mecanismo de este tipo sería perfectamente legítimo ya que permitiría financiar proyectos realmente útiles para la sociedad y porque contribuiría a reducir la riqueza de los ricos, aumentado al mismo tiempo los ingresos de las clases populares.

Hay también otras medidas que deben permitir la financiación legítima del presupuesto del estado: establecer un impuesto a las grandes fortunas y a los más altos ingresos, descontar las multas sobre las empresas responsables del gran fraude fiscal, reducir radicalmente los gastos militares, acabar con los subsidios a bancos y a grandes empresas, aumentar los impuestos a las empresas extranjeras especialmente en los sectores de las materias primas…

 Los pueblos se liberarán por sí mismos

Actualmente, en 2020, aparte de Cuba, ningún gobierno habla de un cambio profundo de las reglas del juego a favor de los pueblos. Los gobiernos de China, de Rusia y de los principales PED (India, Brasil, Nigeria, Indonesia, Tailandia, Crea del sur, México, Argelia, Sudáfrica…) no expresan ninguna intención de cambiar en la práctica la situación mundial en beneficio de los pueblos.

tarde o más temprano, los pueblos se liberarán de la esclavitud de la deuda y de la opresión ejercida por las clases dominantes del Norte y del Sur. Obtendrán por su lucha el establecimiento de políticas que redistribuyan las riquezas y que acaben con el modelo productivista destructor de la naturaleza

Y, sin embargo, en el plano político, si quisieran, los principales PED podrían constituir un potente movimiento capaz de imponer reformas democráticas fundamentales de todo el sistema multilateral. Podrían adoptar una política radical: repudiar la deuda y aplicar un conjunto de políticas que rompan con el neoliberalismo.

Estoy persuadido de que eso no se materializará: el escenario radical no se pondrá en marcha a corto plazo. Una aplastante mayoría de dirigentes actuales de los PED están totalmente atrapados en el modelo neoliberal. En la mayoría de los casos, están totalmente ligados a los intereses de las clases dominantes que no ofrecen ninguna perspectiva de alejamiento real (sin siquiera hablar de ruptura) en relación a las políticas seguidas por las grandes potencias industriales, de las cuales, en la actualidad, China forma parte. Los capitalistas del Sur se refugian en un comportamiento de rentistas, y cuando no es el caso, buscan, cómo máximo, ganar partes de mercado. Es el caso de los capitalistas brasileños, surcoreanos, chinos, rusos, sudafricanos, indios… que piden a sus gobiernos obtener de los países más industrializados concesiones en el marco de negociaciones comerciales bilaterales o multilaterales. Además, la competición y los conflictos entre los gobiernos de los PED, entre los capitalistas del Sur, son reales y pueden exacerbarse. La agresividad comerciales de los capitalistas de China, de Rusia, del Brasil con respeto a sus competidores del Sur provoca divisiones tenaces.

Generalmente, se produce un entendimiento (entre ellos y entre el Sur y el Norte) para imponer a los trabajadores de sus países un deterioro de las condiciones de trabajo bajo pretexto de aumentar al máximo su competitividad.

Pero más tarde o más temprano, los pueblos se liberarán de la esclavitud de la deuda y de la opresión ejercida por las clases dominantes del Norte y del Sur. Obtendrán por su lucha el establecimiento de políticas que redistribuyan las riquezas y que acaben con el modelo productivista destructor de la naturaleza. Los poderes públicos estarán obligados a dar prioridad absoluta a la satisfacción de los derechos humanos fundamentales.

 Salir del ciclo infernal del endeudamiento sin caer en una política de caridad

Para eso, se requiere una gestión alternativa: es necesario salir del círculo infernal del endeudamiento sin caer en una política de caridad que tiene por fin perpetuar un sistema mundial dominado completamente por el capital y por algunas grandes potencias y sociedades transnacionales. Se trata de establecer un sistema internacional de redistribución de los ingresos y de las riquezas con el fin de reparar el saqueo multisecular a los que se han sometido los pueblos de la periferia, y continúan siéndolo. Esas reparaciones bajo forma de donaciones no dan ningún derecho de injerencia de los países más industrializados en los asuntos de los pueblos que han sido compensados. En el Sur, se trata de inventar mecanismos de decisión sobre el destino de los fondos y del control sobre su utilización en manos de las poblaciones y de las autoridades públicas concernidas. Eso abre un amplio campo de reflexión y de experimentación.

La movilización de agricultores y de pescadores de Gujarat (oeste de la India), víctimas de los efectos ambientales y sociales de una central de carbón financiada por la Sociedad financiera Internacional (SFI), que es la encargada dentro del Grupo Banco Mundial, de la financiación de empresas privadas, produjo una sentencia importante de la Corte Suprema de Estados Unidos, el 27 de febrero de 2019. Los jueces decidieron que la Sociedad Financiera Internacional (SFI) no podía reclamar la inmunidad de las organizaciones internacionales que tienen cuando financian actividades comerciales. Eso muestra que la acción popular puede dar resultados positivos.

 Abolir el Banco Mundial y el FMI, y reemplazarlos por otras instituciones multilaterales

Hay que ir más lejos y abolir el Banco Mundial y el FMI para reemplazarlos por otras instituciones mundiales caracterizadas por un funcionamiento democrático. El nuevo Banco Mundial y el nuevo Fondo Monetario internacional, cualquiera sea su nuevo nombre, deben tener misiones radicalmente diferentes de sus predecesores: deben garantizar la satisfacción de los tratados internacionales sobre los derechos humanos (políticos, civiles, sociales, económicos y culturales) en el ámbito del crédito internacional y de las relaciones monetarias internacionales. Esas nuevas instituciones mundiales deben formar parte de un sistema institucional mundial promovido por las Naciones Unidas radicalmente reformado. Es esencial y prioritario que los países en desarrollo se asocien para constituir lo antes posible entidades regionales dotadas de un Banco común y de un Fondo monetario común. Durante la crisis del Sudeste asiático y de Corea de 1997 a 1998, los países afectados habían pensado en la constitución de un Fondo monetario asiático. La discusión fue abortada por la intervención de Washington. La falta de voluntad de los gobiernos hizo el resto. En América del Sur, bajo el impulso del gobierno de Hugo Chávez, se establecieron los fundamentos de un Banco del Sur en 2008, pero finalmente no se llegó a nada. En 2007-2009, el gobierno ecuatoriano afrontó a sus acreedores y obtuvo una victoria, pero los otros gobernantes de izquierda de la región no lo siguieron.

 Con la epidemia de la Covid-19, uno se da cuenta de que el Banco Mundial y el FMI contribuyeron a degradar los sistemas de salud

En 2020, la crisis sanitaria mundial provocada por el coronavirus mostró hasta qué punto las políticas dictadas por el dúo Banco Mundial/FMI y aplicadas por los gobiernos degradaron los servicios públicos de salud y dejaron que la epidemia devastara. Si, dando la espalda al Consenso de Washington y al neoliberalismo, los gobiernos hubieran reforzado los instrumentos esenciales de una buena política de salud pública tanto por el personal empleado, como por las infraestructuras, los stocks de medicamentos, los equipamientos, la investigación, la producción de medicamentos y de tratamientos, como también de la cobertura sanitaria de la población, la crisis del coronavirus no hubiera alcanzado tales proporciones.

Si los gobiernos hubieran roto con la lógica de austeridad del Banco Mundial y del FMI, un aumento radical de inversiones en salud pública habría tenido también efectos muy importantes para combatir otras enfermedades que golpean sobre todo a los países del Sur globa

Efectivamente, si los gobiernos hubieran roto con la lógica de austeridad del Banco Mundial y del FMI, un aumento radical de inversiones en salud pública habría tenido también efectos muy importantes para combatir otras enfermedades que golpean sobre todo a los países del Sur global.

Según el último Informe sobre paludismo en el mundo, publicado en diciembre de 2019, 228 millones de casos de paludismo fueron detectados en 2018 y se calculo en 405.000 el número de decesos debidos a esta enfermedad. En 2018, 10 millones de personas contrajeron la tuberculosis y 1,5 murieron de la enfermedad, entre los cuales 251.000 portadores de VIH). Estas enfermedades podrían ser combatidas con éxito si los gobiernos dedicaran para ello los recursos suficientes.

Otras medidas complementarias podrían también permitir combatir la malnutrición infantil y el hambre que destruyen la vida cotidiana de uno de cada 9 seres humanos, o sea, más de 800 millones de habitantes del planeta. Cerca de 2,5 millones de niños mueren cada año en el mundo, directamente por desnutrición, o por enfermedades ligadas a su débil inmunidad debido a la subalimentación.

Así mismo, si se realizaran inversiones para aumentar masivamente el aprovisionamiento de agua potable y de la evacuación/saneamiento de las aguas residuales, también se podría lograr una reducción radical de las muertes por enfermedades diarreicas, que llegan a ser más de 430.000 por año (Fuente: OMS 2019).

Aunque habría que abolir las deudas ilegítimas reclamadas a los pueblos, el Banco Mundial, el FMI y la mayoría de gobernantes solo hablan de moratoria de pago y proponen nuevas fórmulas de endeudamiento. La Covid-19 está siendo utilizada para reforzar un nuevo ciclo de endeudamiento masivo con condiciones que acentúan la austeridad y afectan el bienestar de las generaciones futuras.

 Suspensión inmediata del pago de las deudas públicas, junto a una auditoría con participación ciudadana con el fin de anular la parte ilegítima de esas deudas

La suspensión inmediata del pago de las deudas públicas debe hacerse junto a una auditoría con participación ciudadana con el fin de identificar la parte ilegítima y anularla.

Una cosa debe quedar clara: si se busca la emancipación de los pueblos y la plena satisfacción de los derechos humanos, las nuevas instituciones financieras y monetarias, tanto regionales como mundiales, deben estar al servicio de un proyecto de sociedad en ruptura con el capitalismo, el neoliberalismo, el extractivismo y el productivismo.

Es necesario contribuir tanto como sea posible a que un nuevo y potente movimiento social y político sea capaz de ayudar a la convergencia de las luchas sociales y de contribuir a la elaboración de un programa de ruptura con el capitalismo priorizando soluciones anticapitalistas, antirracistas, ecologistas, feministas, internacionalistas y socialistas.

Es fundamental actuar para la socialización de los bancos con la expropiación de los grandes accionistas, para la suspensión del pago de la deuda pública dando tiempo a la realización de una auditoría con participación ciudadana con el fin de repudiar la parte ilegítima de la deuda, por un impuesto de crisis muy elevado para los más ricos, para la anulación de las deudas reclamadas de manera ilegítima a las clases populares (deudas estudiantiles, deudas hipotecarias abusivas, microcréditos abusivos…), para el cierre de las bolsas de valores que son lugares de especulación Especulación Actividad consistente en buscar ganancias bajo la forma de plusvalía apostando por el valor futuro de los bienes y activos financieros o monetarios. La especulación genera un divorcio entre la esfera financiera y la esfera productiva. Los mercados de cambios constituyen el principal lugar de especulación. , para la reducción radical del tiempo de trabajo (con mantenimiento del salario) con el fin de crear un gran número de empleos socialmente útiles, para el aumento radical de los gastos públicos de salud y educación, para la socialización de las empresas farmacéuticas y del sector de la energía, para la relocalización del máximo posible de producción y el desarrollo de circuitos cortos y toda una serie de otras demandas esenciales.

Traducido por Griselda Pinero




Notas

[1El Banco Mundial concedió préstamos a Portugal hasta 1967.

[2El vocabulario para designar a los países a los cuales el Banco Mundial destinaba sus préstamos de desarrollo evolucionó a lo largo de los años: al comienzo se había empleado el término de «regiones atrasadas», luego se pasó a «países subdesarrollados» para llegar a «países en desarrollo», algunos de los cuales son llamados «países emergentes»

[3« Developping countries, in aggregate, were net lenders to developed countries.” (World Bank, Global Development Finance 2003, p. 13). En la edición 2005 del Global Development Finance, p. 56, el Banco escribió: «Los países en desarrollo ahora son exportadores de capitales hacia el resto del mundo.» (« Developping countries are now capital exporters to the rest of the world.” World Bank, GDF 2005, p. 56).

Eric Toussaint

doctor en Ciencias políticas de la Universidad de Lieja y de la Universidad de París VIII, es el portavoz del CADTM Internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.
Es autor de diversos libros, entre ellos: Sistema Deuda. Historia de las deudas soberanas y su repudio, Icaria Editorial, Barcelona 2018; Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Es coautor junto con Damien Millet del libro AAA, Audit, Annulation, Autre politique, Le Seuil, París, 2012.
Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015.

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