Auditoría Ciudadana: generando argumentos y sumando fuerzas para el no pago de la deuda

2 de octubre de 2013 por Iolanda Fresnillo


Protesta en Barcelona contra la ’troika’ el pasado junio. Foto: EFE

Cuando abordamos la cuestión de cómo salir de la crisis no podemos obviar el problema del sobreendeudamiento del que adolece la economía española. Si bien la actual recesión económica no se desencadena por una crisis de la deuda, es cierto que esta deuda, consecuencia de la dinámica económica que nos ha llevado a la actual situación, se convierte en un obstáculo aparentemente insalvable para salir de dicha recesión.

En el Estado español, el mal llamado período de “auge” económico (1996-2007) se sostuvo en una dinámica de creciente endeudamiento privado, que ya en 2007 equivalía a un 311,3% del PIB Producto interno bruto
PIB
El PIB es un índice de la riqueza total producida en un territorio dado, estimada sobre la base de la suma de los valores añadidos.
. Con la llegada de la crisis y la aplicación de la receta clásica de la austeridad y las reformas neoliberales, esa elevada deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
privada se estabiliza, produciéndose un trasvase de deuda al sector público. La deuda pública pasa del 41.1% del PIB en 2007 al 101,9% a finales de 2010. De la misma forma, se dispara el porcentaje de recursos públicos destinados cada año a pagar los intereses de esa deuda pública. Éste año está previsto gastar 38.590 millones de euros en intereses (aunque muchos coincidimos en la predicción que la cifra se quedará corta). Pero es que desde el año 2008 a 2012 llevamos gastados 113.156 millones de euros tan sólo en intereses.

En una situación de emergencia social como la actual es natural que nos preguntemos si es legítimo que esos recursos se destinen a premiar a los mercados financieros, y no a usos alternativos evidentes en sectores como la sanidad, la educación, los servicios sociales y de dependencia, o incluso el fomento de un nuevo modelo económico. Pero más allá de lo injusto de esta distribución desigual de los recursos, somos muchas las que cuestionamos la legitimidad de esos pagos y, en definitiva, de la deuda que hay detrás.

Cuando hace más de una década muchas de nosotras nos sumamos a las movilizaciones para reclamar la cancelación de la deuda de los países empobrecidos, activistas de aquellos países respondieron a la petición de “perdonar la deuda” con el reclamo de “justicia frente a la deuda”. Nos mostraron cómo las deudas que estaban ahogando sus economías y empobreciendo a millones de personas se habían generado por mecanismos injustos y en la mayoría de los casos no habían beneficiado a la población. Eran deudas ilegítimas. Igual que lo son muchas de las deudas que han acumulado las administraciones públicas españolas.

En términos generales, una deuda ilegítima es aquella que en su contratación, negociación, pago o en aquello que financia, viola derechos humanos, económicos, sociales y culturales, atenta contra una vida digna, genera desigualdades, pone en peligro la soberanía o es producto de la corrupción o mala gestión del gobierno. Aunque no sea un concepto legal, en el sentido de reconocido por la jurisprudencia o el derecho internacional, sí que existen fundamentos jurídicos que permiten argumentar la ilegitimidad de una deuda, así como justificar un acto soberano de repudio. El concepto de deuda ilegítima es por tanto fundamentalmente político, y su definición se concreta según el contexto en que se aplique. Es la ciudadanía quien puede y debe definir los criterios para calificar una deuda como ilegítima. ¿Cómo se hace eso? Nosotras proponemos una Auditoria Ciudadana de la Deuda ( www.auditoriaciudadana.net).

Planteada como un instrumento de transparencia, educación popular, empoderamiento y denuncia, la auditoría ciudadana se despliega como un proceso colectivo para comprender cómo se acumularon las distintas deudas, qué efectos ha tenido y sigue teniendo el endeudamiento, qué se financió, bajo qué condiciones y quién se benefició del proceso. Entendemos que esta es una tarea que no se puede dejar en manos de un puñado de expertos ni de una comisión formada desde las administraciones o por los propios partidos políticos que nos han llevado a esta situación. Para ser políticamente eficaz la auditoría ha de ser un proceso generalizado y popular que contribuya a la toma de conciencia de una ciudadanía. Sólo si la ciudadanía comprende cómo se ha llegado a la situación actual podrá tomar decisiones informadas respecto al futuro.

Por otro lado, no cualquier forma de reducir la deuda sirve. Las experiencias de países que en América Latina, Asia, África y Europa han tenido que enfrentar crisis de deuda, nos enseñan que la forma como se afronten los procesos de reestructuración, quitas o impagos de deuda, determinan qué grupos sociales sostienen su coste. Sólo en aquellos casos en los que los gobiernos, motu proprio o empujados por la población, se han enfrentado a los dictados de los mercados y de las instituciones financieras internacionales, imponiendo sus propias estrategias y saliéndose de las líneas marcadas, se ha conseguido que no sea la población la que pague con austeridad y reformas neoliberales los costes de la reestructuración de la deuda.

Las experiencias históricas nos muestran que un gobierno decidido a defender los intereses de la mayoría tiene herramientas para cuestionar el pago de deudas ilegítimas

La pregunta que inevitablemente surge es si es posible enfrentarse a los mercados e instituciones financieras diciendo NO a la deuda, sin que la consecuencia sea una crisis aún más profunda. Los discursos dominantes nos dicen que eso es imposible, que las “deudas hay que pagarlas” y que no hacerlo lleva a ser repudiado por los mercados financieros y por estructuras como la Unión Europea en nuestro caso, y por lo tanto, al caos. De nuevo, las experiencias históricas nos muestran que un gobierno decidido a defender los intereses de la mayoría de la población tiene herramientas para cuestionar el pago de las deudas ilegítimas, permitiendo así romper con la espiral de sobreendeudamiento y recesión a la que se ven abocados los países que siguen los dictados del FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web :
, sea en solitario o acompañado con sus partenaires de la Troika Troika Troika : el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo . Experiencias como las de Islandia, Ecuador o Argentina, aunque imperfectas, nos muestran que sí se puede salir de la senda marcada.

Aquellos que niegan la posibilidad de un impago argumentando que los contratos siempre deben ser cumplidos, obvian que, por encima del derecho comercial, la primera obligación de un Estado es respetar, proteger y promover los derechos humanos. Para ello, no sólo se debe poder ejercer el derecho soberano a repudiar las deudas ilegítimas, sino que será necesario acompañar esa decisión con una batería de reformas fiscales, financieras, productivas y sociales que nos ayuden a transformar el sistema económico.

Para todo ello, es imprescindible contar con el apoyo de la mayoría de la población. La Auditoría Ciudadana de la Deuda ( www.auditoriaciudadana.net) es una de las herramientas que nos puede ayudar a sumar esa mayoría social por el NO pago de las deudas ilegítimas. Desde la Plataforma Auditoria Ciudadana de la Deuda ya nos hemos puesto manos a la obra con ese proceso.

Más información, en el libro Qué hacemos con la deuda.

Fuente : http://www.eldiario.es/quehacemos/auditoria_ciudadana_deuda_ilegitima_6_180641944.html

NOTA: Entre el 8 y el 15 de Octubre se celebra la Semana Global de Acción Acción Título mobiliario emitido por una sociedad de acciones. Este título representa una fracción del capital social. En particular otorga a su titular (el accionista) el derecho a percibir una parte de los beneficios distribuidos (el dividendo) y de participar en las asambleas generales de la empresa. contra la Deuda y las Instituciones Financieras Internacionales. La Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda está preparando un programa de acciones y actividades en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, A Coruña, Culleredo y Ribadeo. En la página www.auditoriaciudadana.net se detallará próximamente el programa.




Iolanda Fresnillo es miembro de la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda ¡No Debemos! ¡No Pagamos!’ Es coautora del libro Qué hacemos con la deuda, junto a Bibiana Medialdea, Ignacio Álvarez, Juan Laborda y Oscar Ugarteche. Más información en la web www.quehacemos.org

Iolanda Fresnillo

Plataforma Auditoria Ciudadana de la Deuda (PACD) @ifresnillo @AuditCiudadana @AuditoriaBCN

Iolanda Fresnillo es activista, miembra de la Plataforma Auditoria Ciutadana del Deute e impulsora de la cooperativa Ekona.

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