Asamblea de los Pueblos del Caribe (APC): Llamado a la solidaridad de las organizaciones haitianas

Llamado a la solidaridad de las organizaciones haitianas Y a la asunción de responsabilidad y rendición de cuentas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)

6 de septiembre por Colectivo


El terremoto del 14 de agosto de 2021, de 7,2 grados registrados en la escala de Richter, sacudió el Gran Sur de Haití y causó enormes pérdidas en vidas humanas. La evaluación parcial difundida hasta la fecha por la Dirección de Protección Civil y otros organismos, establece 2.189 muertos, 332 desaparecidos, 12.268 heridos, 52.953 casas destruidas 77.006 casas dañadas, más de 200.000 familias víctimas directas y 1.600.000 personas afectadas.

La población del Gran Sur del país sobrevive en condiciones particularmente difíciles. Hasta la fecha, cientos de miles de personas necesitan ser socorridas en urgencia. Decenas de miles de sobrevivientes lo han perdido todo en este devastador terremoto. Familias enteras han visto desvanecerse en algunos segundos las inversiones de toda una vida. Edificios importantes como escuelas, hospitales, centros de salud, edificios religiosos (templos, iglesias y albergues), así como miles de infraestructuras de pequeñas y medianas empresas, fueron barridos por el terremoto. La tormenta tropical “Grace” provocó inundaciones que afectaron directamente a la producción alimentaria.

Miles de familias con sus hijos se convirtieron en refugiados, obligados a dormir a la intemperie a menudo azotados por la lluvia en plena temporada de huracanes.

El capítulo Haití de la Asamblea de los Pueblos del Caribe hace llegar sus condolencias a las numerosas víctimas y aprovecha la ocasión para saludar las numerosas iniciativas de solidaridad que se están manifestando a nivel nacional con las víctimas del Gran Sur. Saludamos a los voluntarios y a los numerosos profesionales que ya se han puesto a disposición para trabajar en el marco de las operaciones de emergencia y rehabilitación y animamos a más personas a participar de esta manera como parte de una gran movilización ciudadana y patriótica.

Acogemos con entusiasmo la oleada de solidaridad que se ha manifestado a nivel regional. Una vez más, la brigada médica cubana se hizo presente junto a las poblaciones afectadas pocas horas después del terremoto, prestando una colaboración esencial que permitió salvar muchas vidas humanas.

Recordemos que la Brigada Henry Reeve fue desplegada en Haití en varias ocasiones en coyunturas de crisis humanitaria. Los médicos cubanos trabajan en Haití, y a pesar de que a menudo lo hacen en condiciones precarias, proporcionan un trabajo eficaz muy bien acogido por la población. La solidaridad de la revolución cubana constituye una referencia para la redefinición de las relaciones entre los Pueblos. Las víctimas de la catástrofe del 14 de agosto, también, recibieron ayuda material, así como de personal proveniente de varios países como Estados Unidos, México, Venezuela, Japón, Panamá y Costa Rica. Debemos rendir homenaje a la excepcional movilización de la sociedad civil de la República Dominicana que, al igual que en 2010, ha mostrado un admirable sentido de la solidaridad y de la buena vecindad con la operación “Mano a mano”, que en un tiempo récord pudo recoger recursos importantes contribuyendo a las operaciones de emergencia y rehabilitación.

En este sentido, cabe destacar que la etapa de emergencia aún no ha sido superada y un gran porcentaje de las familias afectadas aún no ha recibido la ayuda adecuada. La asistencia prestada no siempre es adecuada (por ejemplo, la ayuda alimentaria otorgada a zonas que producen abundantes alimentos) y la ubicación remota de las zonas afectadas no facilita el acceso del auxilio.


A este respecto, cabe señalar las necesidades urgentes que deben satisfacerse:

- Helicópteros ambulancia para facilitar el desplazamiento de los heridos, especialmente los procedentes de zonas remotas, y el transporte de personal médico.

- Suficientes rescatistas que pueden ayudar a limpiar los escombros para salvar a los sobrevivientes y recuperar cualquier cuerpo para que sus familias “puedan llorarlo”.

- Suministro adecuado de equipo médico e infraestructura sanitaria de emergencia.

- Casas prefabricadas que pueden albergar a las víctimas y protegerlas del período ciclónico actual y contra las réplicas del terremoto.

- Equipos para despejar carreteras y restablecer las redes de comunicación entre las principales regiones afectadas y restablecer el suministro de agua potable.

Evidentemente, la comunidad haitiana debe aprender de la trágica experiencia del 12 de enero de 2010. Es importante poder articular Emergencia, Rehabilitación y Reconstrucción. La ayuda humanitaria no debe realizarse en una lógica contraria a los imperativos de la fase de reconstrucción. Hay que priorizar las intervenciones estructurales que refuerzan las capacidades locales para hacer frente a posibles catástrofes de esta naturaleza.

En la perspectiva de una respuesta global y estructurada a los efectos devastadores del terremoto del 14 de agosto 2021 en el Gran Sur de Haití, ¿no es hora de recordar la responsabilidad de las Naciones Unidas que garantiza la supervisión de Haití desde 2004 con el compromiso de llevar al país: PAZ – ESTABILIZACIÓN – INSTITUCIONALIZACIÓN Y RESPETO DE LOS DERECHOS HUMANOS? Se imponen hechos dolorosos que nos ayudan a comprender mejor la situación actual, que es en parte consecuencia directa de los largos años de ocupación militar extranjera que han debilitado singularmente las capacidades del Estado haitiano y agravado la crisis de nuestra sociedad:

1- En 2020 y 2021, los casos de secuestro estallan, provocando el empobrecimiento súbito de numerosas familias y una grave desestabilización social.

2- En 2020 y 2021, las bandas armadas aumentan su poder y regiones enteras están bajo su control, situación que no existía cuando la MINUSTAH llegó en 2004.

3- 11 años después de la muerte de más de 30.000 ciudadanos asesinados por el cólera introducido por las tropas de la ONU, todavía no ha habido una iniciativa indispensable de indemnización y reparación. Casi la totalidad del 57% de la población de Haití que vive en zonas rurales no tiene acceso al agua potable.

4- ¿Ofrecieron las Naciones Unidas helicópteros-ambulancia al Estado haitiano para atender a las víctimas en las zonas remotas del país?

5- Las Naciones Unidas desorganizaron y ridiculizaron el sistema electoral organizando un golpe de Estado electoral para imponer a Michel Joseph Martelly como presidente en 2010 y apoyando las iniciativas ilegales y dictatoriales del ex presidente Jovenel Moïse, que desmanteló el orden constitucional con la complicidad activa de las fuerzas imperialistas.

En resumen, los fundamentos de la misión de la ONU en Haití, a saber: el mantenimiento de la paz, la estabilidad, la institucionalización democrática, la defensa y promoción de los derechos humanos no han tenido lugar y esta misión ha agravado singularmente la crisis de la sociedad haitiana al apoyar a sectores políticos que quieren restaurar la dictadura de Duvalier a toda costa.

El llamamiento urgente de 187 millones de dólares lanzado por el sistema de las Naciones Unidas constituye un insulto dado el historial de sub-financiación crónica de este tipo de iniciativas para nuestro país y el importe limitado solicitado ante una catástrofe cuyos daños se han estimado preliminarmente en casi 2.000 millones de dólares.

El terremoto del 14 de agosto de 2021 en el Gran Sur de Haití es, por tanto, una oportunidad para que la Organización de las Naciones Unidas comience a corregir los numerosos errores cometidos contra el pueblo haitiano en violación de su propia carta.

Haití no necesita la caridad de las Naciones Unidas.
Haití no tiene más que demandar la ayuda humanitaria de la ONU.

Es simplemente un deber y una responsabilidad de las Naciones Unidas y de sus Estados miembros, antiguos contribuyentes a la MINUSTAH, el desplegar todos sus esfuerzos de acompañamiento a la población afectada del Gran Sur en el marco de un plan de REPARACIÓN de todos los crímenes cometidos contra la nación haitiana ​ entre 2004 y 2017 en particular.

-  Organizaciones firmantes:

Plateforme haïtienne de Plaidoyer pour un Développement Alternatif – PAPDA
Sant Pon
Cercle Gramsci
Centre Égalité
COD-15
Tèt Kole Ti Peyizan Ayisyen (TK)
Mouvman Peyizan Papay (MPP)
Plateforme des Organisations haïtiennes de défense des droits humains (POHDH)
Solidarite ant Jèn (SAJ)
CERREMEN
Commission Episcopale Justice et Paix (CE-JILAP)
KOSIPVA
Kayla
Sant fòmasyon pou lavi fanm yo
Antèn Ouvriyè
Confédération Nationale des Ouvriers Haïtiens (CNOHA)
Konbit Fanm SAJ
REFRAKA
Komite pou Relèvman Dividye (KRD)
Fon Lanbi
Solidarité Fanm Ayisyèn (SOFA)




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