Argentina: Claves de la renegociación de la deuda pública

23 de febrero por Esteban Mercatante


El ministro de economía Martín Guzmán y la directora gerente del FMI Kristalina Georgieva en el reciente encuentro en el Vaticano.

Con la declaración de que la deuda no es sostenible, el FMI avaló al gobierno para negociar la deuda en manos de acreedores privados. ¿Qué significa esto para las tratativas que vienen?

El Fondo Monetario Internacional FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web :
(FMI) dijo el miércoles, terminada la misión técnica que estuvo en Buenos Aires desde el 12 hasta el 19 de febrero, lo que el gobierno esperaba: la deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
no es sostenible en la situación actual de las cuentas fiscales y externas del país y con el cronograma de pagos, muy cargado para este año y los que vienen. Por lo tanto, es necesario que la Argentina renegocie sus pasivos, y que haya “una contribución apreciable de los acreedores privados”. Esto significa que estos deberían aceptar una pérdida de valor de sus bonos, o sea una quita.

De esta forma, Alberto Fernández consiguió de la visita del FMI lo mejor que podía esperar. Los tecnócratas del organismos no le pidieron formalmente más ajuste (aunque mientras estaban en el país el gobierno metió la mano en el bolsillo de 2 millones de jubilados y anunció aumentos de tarifas “solidarios”, continuando con lo iniciado en diciembre con la ley de emergencia económica) y le marcaron la cancha a los bonistas. De cara a una dura negociación con los bonistas que se viene, y que según el cronograma de Economía debería cerrarse con el 31 de marzo como fecha límite y en la cual el Estado argentino llega en una posición de gran debilidad, el respaldo del FMI es un contrapeso en la balanza, aunque difícilmente cambie en algo la dureza que preanuncian los bonistas.

  Claves de la renegociación de la deuda pública


¿Qué es lo que se está discutiendo en la negociación de la deuda?

La deuda pública total alcanza según los últimos datos informados por la secretaría de Finanzas, los USD 324 mil millones. De toda esa deuda, más de un tercio es intra sector público. O sea, es dinero que el Tesoro le debe a Anses, el Banco Nación, el Banco Central Banco central Entidad que, en un Estado, se encarga generalmente de la emisión de billetes de banco y del control del volumen de moneda y crédito. En España es el Banco de España quien asume dicho rol, bajo el control del Banco Central Europeo (BCE, ver más abajo).

El Banco Central de un país gestiona la política monetaria y tiene el monopolio de la emisión de la moneda nacional. Proporciona moneda a los bancos comerciales a un precio determinado por las tasas directoras, que son fijadas por el proprio banco.
, y otros organismos públicos. Esa deuda no está en discusión, son vencimientos que se patea para adelante de manera permanente (con perjuicio para la operatoria de las entidades en muchos casos, ya que pierden liquidez).

La deuda que se está renegociando es, por un lado, los USD 121 mil millones que están en manos de bonistas privados, y por otro, los USD 44 mil millones desembolsados por el FMI. El ministro Martín Guzmán también planteó en su gira por Europa incluir en la negociación otros pasivos, como los alrededor de USD 3.000 millones que restan de pagar al Club de París, negociados por Axel Kicillof cuando era ministro de Cristina Fernández en 2014.

La renegociación de la deuda es en realidad tres negociaciones al mismo tiempo:

  • la de la deuda con acreedores privados bajo legislación extranjera, es decir la que fue emitida en Nueva York u otras plazas. Se trata de una deuda que hay que pagar en dólares u otras monedas que no son el peso argentino, y que en caso de incumplimiento habilita a los acreedores a hacer juicio en cortes de otros países, como los buitres de Griesa. En la mayoría de los bonos de esta categoría rigen las Cláusulas de Acción Acción Título mobiliario emitido por una sociedad de acciones. Este título representa una fracción del capital social. En particular otorga a su titular (el accionista) el derecho a percibir una parte de los beneficios distribuidos (el dividendo) y de participar en las asambleas generales de la empresa. Colectiva, por las cuales si el 75 % de los bonistas o más acepta, se considera lograda la renegociación, y el restante 25 % debe aceptarla. Pero si no se alcanza ese porcentaje, el acuerdo queda bloqueado. En los bonos emitidos en 2005 y 2010 cuando Néstor Kirchner y Cristina Fernández canjearon los bonos del default de 2001, las condiciones son aún más duras: 85 % de los acreedores debe aceptar. El monto de esta deuda es de USD 65 mil millones, y la mitad de la deuda o más está en manos de 10 grandes fondos: Pimco, Templeton, Fidelity, BlackRock y unos 6 más. Si se juntan y unifican posición tienen casi poder de veto;
  • el segundo carril de negociación, es el de los bonos en manos privadas bajo legislación local. Acá hay deuda en pesos (por el equivalente a USD 18 mil millones) y en dólares (USD 44 mil millones), pero a diferencia de la anterior no habilita cortes extranjeras. Aunque la negociación local está subordinada a la de los bonos bajo ley extranjera (Guzmán prometió iguales condiciones para ambos tipos de deuda, aunque los acreedores opinan que la deuda local puede ser más castigada), en realidad la mayor parte de los vencimientos de lo que resta del año son de estos bonos;
  • por último, está la deuda con el FMI, para devolverle los USD 44 mil millones que le prestó a Macri. Hasta el año que viene no hay pagos de capital al FMI, pero en 2022 y 2023 se concentran vencimientos siderales. Por eso, la intención de Guzmán es acordar la postergación de pagos hasta 2024. Es una negociación que no es urgente. Pero tener rubricado un acuerdo con el Fondo sería un gesto para sentarse a la mesa con los acreedores privados. El gobierno está haciendo los deberes por estos días para cumplir de antemano todo lo que podrían exigirle.

Este año los vencimientos totales de deuda bruta Deuda bruta El concepto de deuda bruta no incluye los activos del Estado. La deuda en el sentido del Pacto Europeo de Estabilidad y Crecimiento (PEC) es una deuda bruta consolidada, es decir que no incluye los activos ni las deudas entre administraciones públicas. Si tomamos como ejemplo una vivienda con varios inquilinos, la deuda de la vivienda, entendida en el sentido del PEC, sería la suma total de las deudas de esas personas, sin considerar las cantidades que eventualmente pudieran haberse prestado entre ellas. De igual modo, el valor de la deuda no se vería aminorado según el valor de los bienes que poseyera el inmueble, como por ejemplo el valor de su vivienda, su coche… (es decir, descontando lo que el Estado le debe al Estado) son de USD 48 mil millones. En dólares son USD 20 mil millones, el resto en pesos. Los dólares del Banco Central disponibles hoy para usar son de USD 14 mil millones según las estimaciones más optimistas. Es decir que no hay plata suficiente para pagar los vencimientos. Está la deuda en pesos, que se podría pagar emitiendo, pero eso significa ponerle presión al tipo de cambio, aumentando la brecha entre el dólar legal y el paralelo, contado con liqui, dólar bolsa Bolsa Lugar de encuentro de la oferta y demanda de valores mobiliarios que ya fueron emitidos en el mercado financiero primario. La bolsa es por tanto el mercado de ocasión de títulos mobiliarios; también llamado mercado secundario. , etc.

Los tiempos apremian. Si no hay acuerdo para mayo, podría haber default: hasta ese mes vencen 1 billón y medio de pesos de deuda en moneda local (sumando capital a intereses), y casi USD 18 mil millones de dólares. Es decir, USD 4 mil millones más de lo que tiene el BCRA para usar, si estuviera dispuesto a quemar hasta el último dólar disponible.

¿Esto qué significa? Que el gobierno está yendo a una negociación en condiciones muy débiles. Ya de por sí, no haber entrado en default hace la negociación siempre más trabajosa. Es cierto por un lado que le da al gobierno una arma, que es la amenaza de patear el tablero y dejar de pagar, haciendo que caigan los bonos y los acreedores pierdan todavía más plata, porque hay muchos que compraron bonos cuando valían bastante más de lo que están hoy. Pero eso amenaza pierde credibilidad cuando se pone en evidencia que no hay decisión de ir por ese camino, que es lo que confirmó Kicillof en la provincia hace dos semanas. Entonces, querer renegociar sin default ya es una dificultad. Mucho más lo es cuando no se tiene ningún respaldo, que es lo que le está pasando a la Argentina. Y al haber seguido pagando desde el día uno, usando dólares escasos, el gobierno debilitó su posición para la negociación todavía más porque cada vez que paga tiene menos reservas.

Entonces, la posición más fuerte está del otro lado de la mesa, donde se sientan los grandes fondos.

Hay cinco variables que van a determinar cómo resulta la renegociación: 1) la magnitud de la quita de capital; 2) la quita de cupones, es decir el porcentaje que va pagando de intereses el bono a lo largo de su vida; 3) la extensión del plazo de pago de los bonos, 4) el tiempo “de gracia”, es decir sin pagar ni capital ni intereses; y 5) la tasa de retorno del bono reestructurado, lo que la yerga define como “exit yield”. El gobierno define (o propone al menos) las primeras cuatro condiciones, en la oferta que realice a los acreedores. La última variable la definen los mercados: una vez terminada la negociación según la valuación que tenga el bono respecto de su valor nominal, esta “exit yield” va a ser más alta o más baja. Si la tasa es muy alta, la negociación va a arrojar resultados muy precarios.

Los bonistas no miran una de estas variables por sobre la otra con más jerarquía, lo que les importa es el valor presente del conjunto de la oferta.

De todo esto, quita de capital, reducción de intereses, y años de gracia sin pagar nada, son las claves de lo que hasta ahora se dispone a pedir Guzmán. Las señales por el lado de los acreedores fueron más bien hostiles. Se preparan para una dura batalla, que difícilmente concluya antes del 31 de marzo.

Entre la meta del gobierno, de contentarse para este año con el ajuste que ya viene haciendo y no acelerar el ritmo (pero tampoco disminuirlo), y la de los acreedores, que es cobrar más y más rápido, obligando al gobierno a acelerar sus metas de ajuste fiscal, se define la posibilidad de éxito del paquete, o su fracaso. Será una negociación al filo del default, un evento para nada descartable.

 Lo malo y lo peor, las únicas alternativas que ofrece renegociar la deuda para el pueblo trabajador

En la última semana el gobierno encaró un primer ajuste de las jubilaciones, y anunció que volverá los tarifazos, selectivamente. También presiona por la eliminación de la cláusula gatillo en las paritarias, mientras el ministro de Trabajo propone (y luego niega haberlo hecho) empezar a discutir aumento de la edad jubilatoria. Son todos anticipos de lo “mejor” que puede surgir si el gobierno tiene éxito en la negociación con los bonistas: seguir con un ajuste, que en nada se parece a la propuesta de “poner plata en el bolsillo” realizada durante la campaña electoral. La alternativa, el fracaso y la entrada en default, realizada de manera caótica, impondría por la vía del derrumbe un ajuste todavía peor.

La amenaza de esta “catástrofe” como único escenario alternativo, puede ser utilizada por el gobierno para decir que no se puede hacer otra cosa que ceder a las exigencias de los acreedores. Pero es falso que esa sea la única alternativa. También puede encararse un desconocimiento soberano de la deuda odiosa Deuda odiosa Según la doctrina jurídica de la deuda odiosa, teorizada por Alexander Sack en 1927, una deuda es «odiosa» cuando reúne dos condiciones esenciales:

1.- La ausencia de beneficio para la población: la deuda no fue contraída a favor del interés del pueblo y del Estado, sino en contra de esos intereses, y/o a favor del interés personal de los dirigentes y de las personas próximas al poder.

2.- La complicidad de los prestamistas: Los acreedores sabían (o tenían la capacidad de saber) que los fondos prestados no beneficiarían a la población.

Para Sack, la naturaleza despótica o democrática de un régimen no debía tenerse en cuenta. Una deuda contraída por un régimen autoritario debe, según Sack, ser reembolsada si ésta sirve a los intereses de la población. Un cambio de régimen no autoriza el cuestionamiento de la obligación que tiene el nuevo régimen de pagar las deudas del gobierno precedente, salvo si éstas fueran odiosas.

[Extractos] del Tratado jurídico y financiero por Alexander Nahum Sack, ex profesor agregado a la Facultad de Derecho de la Universidad de Petrogrado.

A partir de esta definición «conservadora» de deuda odiosa, otros juristas y movimientos sociales, como el CADTM, ampliaron esta definición teniendo en cuenta, especialmente, la naturaleza del régimen que contrae la deuda y la consulta que se hace, o no se hace, a los parlamentos nacionales para la aprobación o la concesión del préstamo.

De manera especial, citemos la definición de deuda odiosa utilizada por la Comisión para la verdad sobre la deuda griega, que se apoya, a la vez, en la doctrina de Sack, y también en los Tratados internacionales y los principios generales del derecho internacional.

Así que una deuda odiosa responde a:

1.- Una deuda contraída en violación a los principios democráticos, que comprende el asentimiento, la participación, la transparencia y la responsabilidad, y ha sido empleada contra los más altos intereses de la población del Estado deudor, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad de saber, lo precedente.

O a lo siguiente:

2.- Una deuda que tiene por consecuencia negar los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de la población, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad para saber, lo precedente.
, acompañado de otra serie de medidas de emergencia como la nacionalización de los bancos conformando una banca estatal única y el monopolio estatal del comercio exterior, para que esta vez la crisis la paguen quienes la generaron: los banqueros, especuladores, y grandes empresarios.


Ver en línea : La Izquierda Diario

Esteban Mercatante

Nacido en Bs. As. en 1980. Es economista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Coedita la sección de Economía de La Izquierda Diario, es autor de los libros Salir del Fondo. La economía argentina en estado de emergencia y las alternativas ante la crisis (Ediciones IPS, 2019) y La economía argentina en su laberinto. Lo que dejan doce años de kirchnerismo (Ediciones IPS, 2015), y compilador junto a Juan R. González de Para entender la explotación capitalista (segunda edición Ediciones IPS, 2018).

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