Crisis climática

Acabar con el FMI y el BCE también es luchar contra la crisis climática

El greenwashing llega a la instituciones europeas de la mano de Christine Lagarde.

29 de enero por Yago Álvarez


Esta misma semana, la actual presidenta del Banco Central Europeo y exdirectora del FMI, Christine Lagarde, ha declarado que el banco llevará a cabo una revisión exhaustiva de sus políticas para evaluar el papel que podría desempeñar en la lucha contra el cambio climático y advirtió del “riesgo de no hacer nada”. Te tienes que reír.

Es muy injusto decir que la actual institución que preside Lagarde no ha hecho nada por el cambio climático, no digamos la que estuvo dirigiendo durante los últimos ocho años, ya que el BCE BCE
Banco central europeo
El Banco Central Europeo es una institución radicada en Fráncfort, creada en 1998. Los países de la zona euro* le transfirieron sus competencias en materia monetaria y su funcióin oficial es el de asegurar la estabilidad de precios (luchar contra la inflación) en dicha zona. Sus tres órganos de decisión (El Consejo de Gobierno, el Comité Ejecutivo y el Consejo General) están compuestos por los gobernadores de los bancos centrales* de los países miembros y/o de “reconocidos” especialistas. Sus estatutos le hacen “independiente” políticamente pero está directamente influenciado por el mundo financiero.
y el FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

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han hecho mucho por el cambio climático, pero a favor de este. Desde los años 70, cuando el binomio Thatcher/Reagan se apoderó del FMI y el Banco Mundial Banco mundial Creado en 1944 en Bretton Woods en el marco del nuevo sistema monetario internacional, el Banco posee un capital aportado por los países miembros (189 miembros el año 2017) a los cuales da préstamos en el mercado internacional de capitales. El Banco financia proyectos sectoriales, públicos o privados, con destino a los países del Tercer Mundo y a los países antes llamados socialistas. Se compone de las siguientes tres filiales.

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, estos organismos se han encargado de imponer las principales herramientas y dogmas del neoliberalismo, además causantes de la crisis climática en la que nos encontramos: el libre comercio y la apertura de las fronteras a las multinacionales.

El BCE y el FMI han hecho mucho por el cambio climático, pero a favor de este

Es bien conocida la estrategia del FMI con los países que pasan dificultades financieras y piden ayuda, que podríamos resumir en: “Os prestamos dinero, pero a cambio tenéis que abrir vuestras fronteras a las empresas extranjeras, privatizar, dejar de invertir desde lo público y dedicar todos vuestros recursos a contratar a esas multinacionales y devolvernos el crédito”. La entrada en los “planes de ajuste” del FMI ha sido la excusa perfecta para que al capital internacional y a sus multinacionales se les abrieran las puertas para explotar los recursos naturales de los países del Sur global. La extracción de combustibles fósiles, las minas a cielo abierto, la privatización del agua, la tala de bosques o la deslocalización de industrias contaminantes en los países del Sur no habrían sido posibles sin el brazo ejecutor del neoliberalismo más contaminante que ha sido la institución presidida por Lagarde o Rodrigo Rato.

Las “reformas estructurales” también impuestas por el FMI a cambio de los préstamos, o sea, la bajada de impuestos a empresas y rentas altas a la vez que se recorta todo lo público, han sido la principal herramienta de la institución que ha dirigido Lagarde. Esos países han visto cómo las multinacionales han esquilmado sus recursos naturales sin tener una mínima consideración por el medio ambiente, contaminando sus aguas, su aire, saltando o presionando para que se elimine cualquier legislación medioambiental. Tras el paso del FMI, las arcas de los Estados menguan y lo poco que les queda tiene que ir a devolver el préstamo con la institución.

No queda dinero para planes de reconversión de modelo energético a uno renovable, para proyectos de reforestación, de desarrollo de industrias de control público o que sustituyan productos que se importan desde miles de kilómetros, para ejercer control sobre empresas contaminantes o para cualquier acción Acción Título mobiliario emitido por una sociedad de acciones. Este título representa una fracción del capital social. En particular otorga a su titular (el accionista) el derecho a percibir una parte de los beneficios distribuidos (el dividendo) y de participar en las asambleas generales de la empresa. que pueda tomar un Estado para luchar contra la grave crisis climática que, además, se está cebando en mayor medida con esos mismos países pobres.

El BCE financia el cambio climático

A nivel europeo, la cosa tampoco cambia mucho. Desde que en 2012, el predecesor de Lagarde a la cabeza del BCE, Mario Draghi, pronunciara aquello de “haré todo lo necesario para preservar el euro”, el banco ha hecho eso que, según la derecha española, solo hacen los comunistas: imprimir dinero sin parar. Esa ingente cantidad de dinero, unos 60.000 millones de euros mensuales, se han empleado directamente en comprar deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses.
pública de los Estados miembro en los mercados secundarios o para comprar deuda de empresas europeas, financiándolas de manera directa a coste prácticamente cero.

Entre las decenas de multinacionales que se han aprovechado de este chorro de dinero hay varias españolas, y no son empresas ecológicas precisamente. Iberdrola, Repsol o Naturgy (antigua Gas Natural Fenosa) son tres de las multinacionales que se han aprovechado de la financiación gratuita. Las tres se encuentran en el listado de las diez empresas que más contribuyen al cambio climático en España. Si miramos las ayudas en forma de dinero gratis que ha dado el BCE a multinacionales del resto de Europa, no creo que cambie mucho la cosa.

Por eso parece que el medidor de hipocresía a la que nos tiene acostumbrados Lagarde ya se ha roto del todo. El greenwashing de las instituciones supranacionales ya es la cúspide del postureo verde. Por supuesto, entre las declaraciones de la directora se puede entrever la verdadera preocupación del BCE: “El cambio climático es, en efecto, una amenaza para la estabilidad financiera”. Eso es lo que le importa a Lagarde, la banca. Ya ha anunciado que invertirá más en “bonos verdes”. O sea, que inyectará más dinero en el sistema financiero a base de hacer también greenwashing a los bancos y fondos de inversión.

Lo que el FMI y el BCE pretenden es salvar, una vez más, al sector financiero de una crisis climática que podría afectar a sus tasas de beneficio Beneficio Resultado contable positivo neto fruto de la actividad de una sociedad. El beneficio neto es el beneficio después de impuestos. El beneficio a distribuir es la parte de aquél que puede ser repartido entre los accionistas. y a la estabilidad de su chiringuito. Pero, realmente, poco le importa el medio ambiente a Lagarde y a estas instituciones. Si les importara, acabarían con los créditos Créditos Suma de dinero que una persona (el acreedor) tiene el derecho de exigir de otra persona (el deudor).

Créditos privados
Préstamos concedidos por los bancos comerciales, sea cual sea el prestatario.

Créditos públicos
Préstamos concedidos por acreedores públicos, sea cual sea el prestatario.
y compras de deuda del BCE a empresas contaminantes, financiarían directamente a los gobiernos para que invirtieran en planes de reconversión de industrias contaminantes a otras limpias, favorecerían (saltándose las leyes del libre comercio si es necesario) las industrias renovables, la relocalización de industrias o la creación de empresas públicas de sectores clave en la lucha contra el cambio climático.

Como, por desgracia, no parece que estas instituciones vayan a cambiar mucho más allá de este lavado verde de cara, a quienes sí nos preocupa la grave crisis que atravesamos solo nos queda luchar contra la hipocresía de estas instituciones, sus mentiras y sus mantras económicos. Porque la lucha contra el cambio climático debe confrontar al libre comercio, a las multinacionales contaminantes y a las instituciones que las defienden y financian. Acabar con el FMI y el BCE también es luchar contra la crisis climática.




Fuente: El Salto

Yago Álvarez

(@EconoCabreado), es activista y periodista. En 2014, fundó el medio de economía crítica y social El Salmón Contracorriente que más tarde pasó a unirse con otros medios para formar el medio independiente y cooperativista El Salto, donde es coordinador de la sección de economía.

Como activista de la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda (PACD) ha dado decenas de charlas y talleres sobre deuda y auditorías ciudadanas. Es coordinador y promotor de la Red Municipalista contra las Deudas Ilegítimas y los Recortes y publicó el libro “Descifra tu deuda. Guía de auditoría ciudadana municipal”.

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